La candidatura del expresidente Macky Sall para liderar la ONU reabre heridas en Senegal

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Eduardo S. Molano

Dakar, 10 mar (EFE).- Mamadou Lamine Sambou, activista de derechos humanos, revive estos días recuerdos que se le agolpan entre nombres y fechas. Unas heridas abiertas por lo que considera una impunidad inaceptable: la reciente nominación del expresidente senegalés Macky Sall como candidato a secretario general de las Naciones Unidas.

“Su elección sería una catástrofe para nosotros”, afirma a EFE Sambou, miembro de la iniciativa Justicia para Nuestros Mártires de Senegal.

El pasado 2 de marzo, Burundi, que ejerce la presidencia rotativa de la Unión Africana, presentó oficialmente la candidatura de Sall para suceder a António Guterres al frente de la ONU.

Su postulación se suma a las del argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, y la exvicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan.

Sin embargo, en Senegal la candidatura de Sall ha despertado numerosas críticas, como la de Sambou, obligado a huir al exilio durante los momentos más tensos de las protestas contra el régimen de Sall, quien gobernó Senegal entre 2012 y 2024 y fue acusado de intentar extender su mandato con una tercera reelección, prohibida por la Constitución.

“Sall dejó una mancha indeleble en sus dos mandatos: jóvenes mutilados de por vida (...) familias destrozadas. ¿Cómo puede alguien con ese legado dirigir la ONU? Es una aberración”, denuncia.

Una vez concluido el proceso de presentación de candidaturas, el Consejo de Seguridad, compuesto por 15 miembros, recomendará formalmente un candidato a la Asamblea General, integrada por 193 miembros, para su aprobación.

El Consejo incluye cinco países con asiento permanente (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido) y diez miembros no permanentes elegidos por la Asamblea General para mandatos de dos años.

La composición actual del Consejo podría resultar favorable para Sall, dado que este año tres países africanos —República Democrática del Congo, Liberia y Somalia— forman parte del mismo.

Sin embargo, los cinco miembros permanentes tendrán la última palabra, al disponer de derecho a veto.

Para muchos, no obstante, la de Sall no es una candidatura cualquiera. El activista Sambou recuerda el saldo trágico de las protestas para frenar la imposición de su tercer mandato: hasta 80 muertos, según el actual Gobierno senegalés, y cientos de heridos.

Muchos manifestantes sufrieron torturas, desapariciones forzadas y exilio.

El actual presidente, Bassirou Diomaye Faye, y su primer ministro, Ousmane Sonko, también fueron objeto de arrestos y persecución por parte del régimen de Sall, hasta que Faye logró la mayoría absoluta en los comicios presidenciales de marzo de 2024.

Para entonces, Sall residía en Marruecos y había dejado su candidatura electoral en manos de su delfín, el derrotado Amadou Ba.

“Ahora, en lugar de responder por esos crímenes, aspira a un cargo internacional. ¿Qué mensaje enviamos a los dictadores africanos? ¿Que pueden matar, torturar y después aspirar a la ONU?”, declara a EFE Pape Abdoulaye Touré, presidente de la Iniciativa Cero Impunidad.

En octubre pasado, las familias de los desaparecidos comenzaron a declarar ante la División de Investigaciones Criminales de Senegal. El proceso, lento y lleno de obstáculos, busca esclarecer los crímenes de esos años.

Pero el legado del Gobierno de Sall no se limita a la represión preelectoral. La Corte Suprema senegalesa investiga actualmente a varios de sus exministros por el denominado “escándalo de los fondos covid”, que reveló graves irregularidades en la gestión de más de 1.500 millones de euros destinados a combatir la pandemia.

“El nuevo Gobierno prometió justicia, pero hasta ahora no hay nada concreto”, critica Touré.

Mientras la Asamblea General de la ONU espera a su candidato, en Dakar las voces de las víctimas resuenan con fuerza. "Tan solo esperamos que se haga justicia para las víctimas, para que, por fin, la verdad salga a la luz”, exige Touré. EFE

(Recursos de archivo en EFEServicios: códigos 55018228267, 55013086331 y otros)