
De acuerdo con datos oficiales de las autoridades libanesas, el número de fallecidos por la reciente serie de bombardeos llevados a cabo por Israel en Líbano se acerca a los 400. Estos ataques han sido atribuidos como respuesta a los lanzamientos de proyectiles desde territorio libanés por parte de Hezbolá, que los presenta como represalia por la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. El conflicto continúa escalando después de la ofensiva militar lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, un hecho que ha agudizado la tensión en Oriente Próximo y generado un nuevo ciclo de violencia en la zona fronteriza entre Israel y Líbano.
Según informó el medio original, el Ejército de Israel ha dado a conocer este lunes la expansión de sus operaciones militares en el sur del Líbano, concentrándose en acciones que, según su versión, buscan debilitar la capacidad operativa de Hezbolá. A través de un comunicado oficial, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) detallaron que tropas pertenecientes a la 7ª Brigada Blindada, integradas en la 36ª División, ejecutaron una operación dirigida a la "eliminación de combatientes y la destrucción de infraestructuras empleadas por la organización Hezbolá".
Antes de la entrada de sus tropas, las FDI señalaron que lanzaron una ofensiva con fuego de gran intensidad, dirigida tanto desde el aire como desde posiciones terrestres, en contra de objetivos que identificaron como "terroristas" en la zona sur de Líbano. En palabras del comunicado citado por el medio, esta acción formaría parte de un esfuerzo para establecer "un frente de defensa avanzada" que, según señalaron, incrementaría la seguridad para los residentes del norte de Israel.
El comunicado del ejército israelí enfatizó, según consignó la publicación, la firme decisión de mantener su campaña sobre Hezbolá. "Las Fuerzas de Defensa de Israel seguirán actuando con fuerza contra la organización terrorista Hezbolá, que ha decidido sumarse a la campaña y operar bajo los auspicios del régimen iraní, y no permitirán que se cause daño a los ciudadanos del Estado de Israel", declaró el ejército israelí.
La ofensiva actual se produce en un contexto de aumentos en la violencia desde que, el pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel emprendieran conjuntamente operaciones militares contra blancos iraníes. Según publicó la fuente, los bombardeos israelíes en territorio libanés comenzaron tras una serie de lanzamientos de proyectiles atribuidos a Hezbolá, los cuales la organización vinculó directamente con la muerte del ayatolá Jamenei. Estos hechos han elevado la tensión en la frontera israelí-libanesa y han ocasionado una escalada de hostilidades, con acusaciones cruzadas y una creciente preocupación en la comunidad internacional.
A pesar del alto el fuego pactado en noviembre de 2024, que establecía la retirada tanto de efectivos israelíes como de Hezbolá del sur del Líbano, las fuerzas militares israelíes han mantenido al menos cinco puestos en dicha región. Este despliegue ha sido objeto de críticas tanto desde Beirut como por parte de Hezbolá, que exigen la retirada total de las fuerzas israelíes del territorio. Naciones Unidas también ha condenado los bombardeos israelíes, según reportó el medio original.
En los últimos meses, Israel ha realizado decenas de ataques aéreos contra posiciones que identifica como vinculadas a Hezbolá, argumentando que su objetivo es disuadir actividades hostiles y proteger a la población civil del norte del país. Sin embargo, tanto autoridades libanesas como la milicia chií critican estas acciones y consideran que no solo representan una violación al cese de hostilidades, sino que agravan el riesgo de una expansión del conflicto regional, según informaron diferentes instancias citadas por la misma fuente.
Los ataques y contraataques entre Israel y Hezbolá se han incrementado de manera significativa desde el 28 de febrero, marco en el cual el asesinato del ayatolá Jamenei se presenta como un punto de inflexión. El ejército israelí insiste en que sus operaciones pretenden neutralizar posibles amenazas y proteger a su población. Las autoridades libanesas señalan, en cambio, que la permanencia de efectivos y bombardeos israelíes en el sur del Líbano suponen una escalada injustificada y contraria a acuerdos previos, como el alto el fuego de noviembre de 2024.
El contexto general de Oriente Próximo permanece tensionado. Los bombardeos y combates en la frontera entre Israel y Líbano continúan generando víctimas civiles y desplazamientos, al tiempo que la comunidad internacional sigue intentando promover una desescalada de la violencia, de acuerdo con lo recogido en la publicación fuente. Los acontecimientos de las últimas semanas han sumado nuevas incertidumbres a la estabilidad de la región, en la que los actores enfrentados muestran reticencias a adoptar medidas que conduzcan a una solución dialogada.
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