La ONU alerta de que los combates entre Afganistán y Pakistán suponen "apilar miseria sobre la miseria"

Volker Turk, responsable de Derechos Humanos de Naciones Unidas, exige frenar la violencia que ya causa decenas de víctimas y desplazados, mientras denuncia que la población civil queda atrapada sin acceso a asistencia básica ni protección humanitaria

Guardar

El reciente desplazamiento de aproximadamente 66.000 personas en Afganistán, junto con el cierre de más de un centenar de centros educativos en Pakistán y ataques a dos escuelas, refleja la magnitud del impacto humanitario que generan los combates entre ambos países. Según informó la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, los enfrentamientos, que han persistido durante una semana, ya han provocado la muerte de 56 civiles afganos, entre ellos 24 niños y seis mujeres. Las hostilidades continúan mientras las partes no han iniciado conversaciones oficiales para explorar un alto el fuego.

Tal como publicó la ONU, la persistencia de la violencia ha restringido el acceso a la ayuda humanitaria, dejando a numerosas personas sin la posibilidad de recibir asistencia básica y protección. Volker Turk advirtió que la situación significa "apilar miseria sobre la miseria", ya que los civiles deben abandonar sus hogares debido a bombardeos, fuego de artillería, uso de morteros y disparos en la zona fronteriza. El responsable de derechos humanos del organismo internacional reclamó un cese inmediato del conflicto, subrayando la urgencia de entregar ayuda a quienes se encuentran en circunstancias extremas.

De acuerdo con la información difundida por la ONU, la escalada militar entre Afganistán y Pakistán comenzó tras denuncias de las autoridades afganas de bombardeos ejecutados por Pakistán en territorio afgano, lo que fue presentado ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Las autoridades afganas reportaron más de una decena de muertes civiles en estos ataques, que Islamabad justificó como una operación dirigida contra campamentos y refugios de grupos considerados terroristas como Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) —conocidos como talibanes paquistaníes— y el grupo yihadista Estado Islámico. Pakistán argumentó que estas operaciones respondieron a recientes atentados suicidas dentro de su territorio, los cuales provocaron decenas de fallecidos entre civiles y miembros de sus fuerzas de seguridad en los últimos meses.

El medio de comunicación internacional subrayó que Volker Turk insistió en la necesidad de que las partes reduzcan la tensión y aborden los desafíos de seguridad a través del diálogo, la negociación y la cooperación bilateral. Además, el Alto Comisionado reiteró la importancia de implementar medidas efectivas para salvaguardar a la población civil, conforme a las obligaciones del Derecho Internacional. En ese contexto, solicitó investigaciones rigurosas y autónomas sobre las alegaciones de violaciones y abusos a la legislación internacional, así como la implementación de mecanismos de rendición de cuentas que cumplan con los estándares globales.

La escalada de enfrentamientos ha expuesto a los habitantes de ambas naciones a riesgos directos, forzando a muchas familias a abandonar sus hogares y verse sin recursos básicos. La falta de canales seguros para la distribución de ayuda humanitaria intensifica la crisis, prolongando el sufrimiento de los afectados. Mientras los líderes de ambas naciones se mantienen sin establecer contactos formales para negociar un alto el fuego, la situación humanitaria continúa deteriorándose en la región fronteriza, detalló el medio.

El organismo de derechos humanos de la ONU enfatizó la obligación de todos los actores implicados de garantizar el acceso humanitario y proteger a quienes quedan atrapados en el fuego cruzado. Las cifras de desplazados y muertes confirman, según la oficina de Volker Turk, la urgencia de adoptar acciones coordinadas que atiendan la emergencia, pongan fin a la dinámica de represalias y eviten una nueva acumulación de sufrimiento para la población civil.