La Reina Letizia aparece por sorpresa en la capilla ardiente de Fernando Ónega para arropar a Sonsoles Ónega

Rodeada de una gran expectación mediática, la esposa del Rey acude a despedirse del veterano comunicador, recordando la huella imborrable que dejó en la radio y mostrando apoyo a la familia en este doloroso momento

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Marta Carazo, jefa de la Casa de S.M. la Reina, compartió el viaje en coche con la Reina Letizia hasta la Casa de Galicia en Madrid, donde la monarca tuvo palabras sobre el legado de Fernando Ónega para los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Información en los años noventa y su influencia en la radio española. De este modo, y según informó el medio, la Reina Letizia hizo presencia sorpresiva este miércoles en la capilla ardiente del veterano periodista Fernando Ónega, quien falleció el 3 de marzo a los 78 años, para apoyar a su amiga Sonsoles Ónega y a la familia del comunicador.

De acuerdo con lo publicado por el medio, la asistencia de Doña Letizia no figuraba en la agenda oficial y se motivó por la estrecha relación personal que mantenía tanto con la presentadora Sonsoles Ónega como con el propio Fernando Ónega. Ambas periodistas se conocieron a finales de los años noventa, trabajando juntas en la cadena CNN+, vínculo profesional que se mantendría en el tiempo, incluso tras la incorporación de Ortiz a RTVE y después de su matrimonio con el entonces príncipe Felipe de Borbón. Ni el nuevo rumbo profesional ni la vida institucional de la Reina alteraron la amistad con Sonsoles Ónega, que hasta el presente permanece sólida.

Según relató la propia Reina Letizia en su intervención a los medios, Fernando Ónega tenía un lugar significativo en el imaginario de toda una generación de periodistas y estudiantes de periodismo. Compartió que, cuando era universitaria, la figura de Ónega resultaba inalcanzable, un profesional al que “todos nos queríamos parecer”. Para la Reina, la radio y la voz de Ónega formaron parte de su día a día desde la infancia, y más tarde, la relación se estrecharía al conocer a una de sus hijas y entablar amistad con Sonsoles.

A lo largo del homenaje, Doña Letizia reconoció públicamente la influencia positiva y la trayectoria profesional de Fernando Ónega, a quien describió como un referente del periodismo y un artesano de la radio. También rememoró episodios y testimonios recientes sobre el comunicador, mencionando palabras de Julia Otero, quien destacó su responsabilidad profesional, y anécdotas compartidas por otros colegas como Javier Ferrari y Peláez, así como la referencia a la conocida historia de la centolla narrada por Carlos Herrera durante una emisión conjunta en Onda Cero y COPE. La Reina citó además una reflexión de Carlos Alsina que resaltó el carácter pionero de Ónega en el medio radiofónico.

El medio informó que, mientras Don Felipe asistía a compromisos institucionales en Sevilla, entre ellos la visita al centro de atención integral para personas con parálisis cerebral “ASPACE Sevilla” y la inauguración de una exposición conmemorativa por el centenario de la duquesa de Alba en el palacio de las Dueñas, Letizia consideró que su presencia en la despedida de Fernando Ónega evidenciaba, por un lado, el apoyo personal a Sonsoles y, por otro, el reconocimiento a una profesión y a un profesional destacado en la historia del periodismo en España.

El homenaje de la Reina Letizia incluyó una mención especial al recuerdo y la admiración que mantiene por Ónega, subrayando que “todo lo que se hacía en la radio, ya lo había hecho antes Fernando”. Reproduciendo palabras que Alsina le dedicara, Letizia afirmó que Ónega se consideraba un trabajador incansable y dedicó su adiós deseándole descanso.

Tras la intervención ante los medios, Doña Letizia accedió al velatorio para brindar personalmente su apoyo y un abrazo a Sonsoles Ónega y su entorno familiar. La pérdida del periodista provocó numerosas reacciones públicas, y la Casa Real transmitió el martes un mensaje oficial de condolencia en el que ambos monarcas reconocieron a Fernando Ónega como “referente del mejor periodismo desde la Transición”, recalcando su aportación en distintos formatos y su especial conexión con la radio, así como su maestría, ironía y honestidad como cronista.

El fallecimiento de Fernando Ónega implica una desaparición relevante para el periodismo español, particularmente en el ámbito de la radio, donde consolidó una carrera extensa y marcó a generaciones de profesionales. Según consignó la fuente, la familia recibió continuamente muestras de respeto y memoria, mientras la reina destacó mediante su presencia tanto la importancia de la trayectoria del comunicador como el nexo personal que la une a los Ónega desde hace más de dos décadas.