Eslovaquia pone fin al acuerdo para suministrar energía de emergencia a Ucrania

Bratislava ordena anular la ayuda eléctrica de urgencia a Kiev tras meses sin envíos y en plena escalada por el corte del oleoducto Druzhba, según autoridades y fuentes empresariales, profundizando la crisis energética y política entre ambos países

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La controversia por el corte del suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba ha generado nuevas restricciones energéticas en Europa Central, incluyendo el cese total de la ayuda eléctrica de emergencia que Eslovaquia ofrecía a Ucrania en el contexto de la guerra y los repetidos ataques a infraestructuras críticas. Según informó el diario Pravda, el gobierno eslovaco ordenó este miércoles anular el acuerdo bilateral que permitía dar respaldo eléctrico a Ucrania para estabilizar su red, incrementando la tensión entre ambos países y dentro de la región.

Tal como detalló Pravda, la decisión del Ejecutivo de Bratislava implica dar instrucciones al Ministerio de Finanzas para implementar todas las medidas necesarias relacionadas con el operador del sistema eléctrico eslovaco, SEPS, que tenía firmado el acuerdo de asistencia con la empresa estatal ucraniana Ukrenergo. Este pacto permitía a Ucrania solicitar y recibir aportes eléctricos de emergencia en situaciones de extrema presión sobre su red como resultado de los ataques del Ejército ruso a sus instalaciones energéticas.

El director general del sistema eléctrico eslovaco, Martin Magath, señaló que la rescisión del acuerdo no traerá repercusiones directas para Eslovaquia debido a que los envíos de energía de emergencia a Ucrania estaban de hecho suspendidos desde enero. Magath aclaró, citado por Pravda, que este tipo de electricidad no se utiliza en el consumo doméstico o industrial habitual, sino que representa un recurso técnico puntual activado solo cuando resulta imprescindible estabilizar el sistema eléctrico en circunstancias críticas.

El fin del acuerdo se produce meses después de que Eslovaquia interrumpiera en febrero sus últimas entregas de electricidad de emergencia a Ucrania. En esa ocasión, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, anticipó la medida ante la falta de avances en la reanudación del flujo de petróleo ruso a Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba, que se vio afectado por un ataque en el contexto de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, provocando además una escalada política entre Kiev y Bratislava.

El primer ministro Fico expresó públicamente la posibilidad de revisar también el respaldo eslovaco a la aspiración ucraniana de incorporarse a la Unión Europea, condicionando este apoyo a que se retomen los envíos de petróleo a través del Druzhba. El oleoducto Druzhba, infraestructura vital para el suministro energético de Hungría y Eslovaquia, quedó fuera de servicio tras el incidente, lo que intensificó los cuestionamientos al compromiso de Ucrania hacia sus vecinos en el manejo de recursos energéticos clave.

Hasta el momento, tanto Eslovaquia como Hungría han asegurado la plena disponibilidad técnica para restablecer el tránsito de crudo ruso por el Druzhba, aunque aún no se ha retomado ese suministro. Este estancamiento ha alimentado incertidumbre sobre la seguridad energética en la región y sobre la relación política entre los gobiernos implicados.

De acuerdo con el diario Pravda, Ucrania presentó nuevas solicitudes de ayuda eléctrica de emergencia a Eslovaquia durante estos meses, pero SEPS no concretó entregas después de enero, alineándose con la directiva gubernamental eslovaca emitida tras el corte del suministro petrolero. La rescisión definitiva del acuerdo cierra, por ahora, un canal de asistencia eléctrica que se mantenía como respaldo únicamente para emergencias técnicas.

El contexto bélico, los ataques contra infraestructuras críticas y la fragilidad de las cadenas de suministro energético han situado a las relaciones energéticas entre Ucrania y Eslovaquia en el centro del debate político regional. Las medidas tomadas por el gobierno de Bratislava, reportó Pravda, reflejan la creciente interdependencia y también las tensiones entre los sistemas energéticos nacionales de Europa Central, que dependen de decisiones técnicas y políticas en el marco de la guerra en Ucrania.

El punto de fricción más inmediato continúa siendo el restablecimiento de las entregas de petróleo ruso y su impacto en los apoyos energéticos y políticos futuros. Al poner fin al acuerdo con Ucrania, Eslovaquia redefine su postura ante las demandas energéticas originadas por el conflicto y establece nuevas condiciones para el diálogo con Kiev sobre cooperación en materia de energía y también sobre alineamientos diplomáticos, indicó Pravda.