
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, declaró que tanto él como el primer ministro Benjamin Netanyahu autorizaron al Ejército para tomar el control de nuevas posiciones estratégicas en Líbano tras los recientes enfrentamientos con Hezbolá. El objetivo, según indicó el funcionario, es impedir nuevos ataques contra comunidades israelíes ubicadas en la frontera norte. Katz afirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) actúan con contundencia contra los objetivos de Hezbolá en territorio libanés y que la organización chií enfrenta graves consecuencias por sus ataques, según publicó el medio original.
El medio reportó que el despliegue militar anunciado este martes incluye la presencia de tropas en diversas áreas del sur de Líbano. El comunicado de las FDI señaló que la operación, realizada en paralelo con la denominada “León Rugiente” —lanzada contra Irán el pasado sábado— involucra fuerzas de la 91ª División operando y posicionadas en múltiples puntos de la zona. El propósito de este despliegue es reforzar la defensa avanzada y aumentar la seguridad para los residentes del norte de Israel.
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Las FDI informaron que trabajan en el establecimiento de una capa adicional de protección mediante extensos ataques sobre infraestructuras de Hezbolá. La intención es prevenir amenazas e intentos de infiltración en territorio israelí. En el comunicado oficial, las fuerzas israelíes responsabilizaron a Hezbolá por alinearse con Irán e involucrarse en la actual campaña de hostilidades, asegurando que el grupo chií enfrentará las implicaciones de sus acciones. “Las FDI no permitirán que se cause daño a los ciudadanos del Estado de Israel y seguirán actuando a través de todas las vías para protegerlos”, manifestaron en el comunicado reproducido por el medio.
El contexto inmediato de este despliegue se relaciona con el aumento de hostilidades tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en un ataque atribuido tanto a Estados Unidos como a Israel, según informó la fuente. Desde entonces, el sur de Líbano ha sido escenario de bombardeos por parte de Israel, en respuesta al lanzamiento de proyectiles ejecutados por Hezbolá. Según consignó la publicación, estas acciones han resultado en más de 50 víctimas mortales, un saldo que evidencia la gravedad de la escalada.
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Katz detalló que la incursión militar en el sur de Líbano busca también disuadir la posibilidad de nuevos disparos directos hacia localidades israelíes. Subrayó que la seguridad de las comunidades de Galilea es una prioridad central para el gobierno israelí y que no cederán en el refuerzo de la frontera norte. Además, reiteró que “la organización terrorista está pagando, y seguirá pagando, un alto precio por disparar contra Israel”.
El anuncio del despliegue ocurrió luego de que el jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, declarara el inicio de una “campaña ofensiva” contra posiciones de Hezbolá. Zamir hizo hincapié en la necesidad de prepararse para varios días, incluso muchos, de combate. Por otra parte, el propio Katz confirmó que el actual líder del grupo chií, Naim Qasem —quien asumió el cargo tras la muerte de Hasán Nasralá el pasado 27 de septiembre de 2024 en un ataque aéreo ejecutado contra Beirut—, figura como objetivo para operaciones militares israelíes.
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La escalada forma parte de la ofensiva israelí en respuesta al lanzamiento de proyectiles y la apertura de un nuevo frente por Hezbolá tras los ataques del 7 de octubre de 2023, cuando el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) encabezó acciones militares en la región. Según relató el medio, Israel ha realizado bombardeos recurrentes sobre territorio libanés en los últimos meses, tras acordar en noviembre de 2024 un alto el fuego con Hezbolá. La justificación israelí para estos ataques se basa en el combate de actividades de Hezbolá, aunque el gobierno de Beirut, el grupo chií y Naciones Unidas han criticado severamente estas operaciones, que consideran violaciones al cese de hostilidades pactado.
El acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hezbolá exigía la retirada de efectivos de ambas partes en el sur de Líbano, sin embargo, según reportó la misma fuente, el Ejército israelí mantiene cinco puestos en el territorio libanés. Esta presencia militar, reiteradamente reprobada por el gobierno libanés y Hezbolá, ha sido un motivo constante de tensión y llamados al repliegue por parte de Beirut.
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El despliegue y los bombardeos se producen en un contexto de inseguridad creciente para los residentes fronterizos, quienes permanecen sujetos a un riesgo constante debido a la presencia tanto de fuerzas armadas como de infraestructura militar de Hezbolá en la región. La expansión de la operación militar israelí refleja la preocupación del gobierno de Tel Aviv por evitar una infiltración que ponga en riesgo a la población civil, y subraya la determinación oficial de proteger la frontera norte por todos los medios posibles, según subrayó el medio original.
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