Trump especula con una "adquisición amistosa" de Cuba con la presunta colaboración de sus autoridades

Durante una comparecencia, el mandatario estadounidense mencionó que mantiene comunicación con La Habana sobre una posibilidad financiera inédita, destacando que el Ejecutivo de la isla atraviesa serias dificultades económicas y ha mostrado disposición a negociar

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La reciente iniciativa del Gobierno de Estados Unidos para autorizar la exportación de combustible desde empresas energéticas estadounidenses a compañías privadas radicadas en Cuba aborda directamente una estrategia que apunta a reforzar la presencia estadounidense en el sector privado de la isla y, en paralelo, aumentar la dependencia económica cubana del país norteamericano. Según consignó Europa Press, esta medida se enmarca en una política que pretende erosionar la posición del actual gobierno cubano, que enfrenta complejos desafíos económicos.

Durante una comparecencia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que se mantiene abierto un canal de comunicación con las autoridades de La Habana con miras a una posible “adquisición amistosa” de Cuba. De acuerdo con Europa Press, Trump empleó una expresión financiera utilizada habitualmente cuando, en el ámbito corporativo, los propios responsables de una empresa facilitan la compra de la misma por parte de otra compañía. El mandatario declaró: “El Gobierno cubano está conversando con nosotros. Tienen muchos problemas. Allí no hay dinero y no hay nada. Pero están hablando con nosotros e igual hacemos una adquisición amistosa”.

Esta especulación presidencial presenta una novedad respecto a iniciativas anteriores dirigidas hacia otros países de la región. Trump realizó una comparación con la situación en Venezuela, destacando que, a diferencia de lo ocurrido en ese país sudamericano, la postura cubana sería de mayor disposición a negociar directamente, según reportó Europa Press. El presidente mencionó también que “lleva oyendo cosas de Cuba desde que era niño” y que muchas personas esperan un cambio en la isla, en referencia a la persistencia del embargo económico estadounidense que supera los 70 años y a los distintos intentos de Washington para influir en el rumbo político cubano.

Tal como publicó Europa Press, Trump evitó referirse en sus declaraciones al incidente de la semana, en el que cuatro tripulantes de una embarcación estadounidense murieron tras un enfrentamiento armado con fuerzas de seguridad cubanas en aguas del Caribe. El presidente se centró en remarcar el grave escenario económico cubano, señalando: “Tienen muchos problemas. Y tenemos que gente que vive aquí con muchas ganas de volver, y muy contentas con la forma en la que se está desarrollando la situación”.

La preocupación por la relación entre Cuba y Venezuela también estuvo presente en el discurso de Trump, quien, tras la reciente incursión militar estadounidense dirigida a capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, ha instado al gobierno de Caracas a distanciarse de su alianza histórica con La Habana, recordó Europa Press. Esta presión adicional ha incrementado la tensión sobre la economía y la política cubanas, ya afectadas por las restricciones de larga data y la situación internacional.

Europa Press detalló que la autorización para enviar combustible estadounidense a empresas privadas en Cuba forma parte de una táctica destinada a fortalecer al sector privado local, lo que podría repercutir en la estructura económica y gubernamental de la isla. Esta decisión ocurre en un contexto de mayores dificultades para la población cubana y de una economía condicionada por la escasez de divisas, la reducción de suministros energéticos y la dependencia de actores externos.

El intercambio reciente entre ambos gobiernos, según insistió Trump citado por Europa Press, sugiere una apertura inédita en las posiciones oficiales cubanas hacia la negociación de alternativas económicas y políticas, en contraste con décadas de enfrentamiento diplomático. La iniciativa estadounidense plantea también preguntas sobre el impacto en la sociedad cubana, en las relaciones bilaterales y en la política regional, marcando un nuevo episodio en una relación históricamente tensa y constantemente sometida a presiones y ajustes en función de los acontecimientos internos y externos.