La reciente controversia diplomática entre Estados Unidos y Bélgica, que tuvo como epicentro las declaraciones del embajador estadounidense Bill White, resultó en un cambio de tono tras un encuentro entre el diplomático y el ministro belga de Exteriores, Maxime Prévot. Según informó la agencia EFE, el embajador White descartó la posibilidad de prohibir la entrada al país al presidente del partido socialista Vooruit, una iniciativa que ganó notoriedad luego de que el político comparara en redes sociales a Donald Trump con Adolf Hitler.
De acuerdo con la información publicada por EFE, la reunión entre White y Prévot fue catalogada como "excelente" en un comunicado de la diplomacia belga. En este encuentro, ambos representantes buscaron restablecer la normalidad en las relaciones bilaterales después de varios episodios que tensionaron el ambiente político y diplomático entre ambos países. White reconoció que cometió errores al emitir comentarios personales agresivos contra figuras políticas belgas, y subrayó la importancia de la agenda económica conjunta entre Estados Unidos y Bélgica, así como los valores y la cultura que comparten.
Los registros de EFE detallaron que, previo a la reunión conciliatoria, el embajador estadounidense había declarado “persona non grata” al presidente de Vooruit, Conner Rousseau. Esta declaración se produjo tras los comentarios de Rousseau en los que establecía paralelismos entre el expresidente estadounidense y el dictador nazi, situación que generó condena pública y afectó la relación diplomática. Junto a este incidente, hubo acusaciones de antisemitismo dirigidas a Bélgica, motivadas por el procesamiento judicial en Amberes de tres circuncidadores judíos sin licencia médica, además de insinuaciones sobre supuestas prácticas corruptas en el Ministerio de Sanidad, particularmente relacionadas con Frank Vandenbroucke.
El malestar generado por estos episodios llevó al primer ministro belga, Bart de Wever, a expresar su “gran estupefacción” por el accionar del embajador White, según consignó EFE. Este agravamiento en el tono forzó al ministro Prévot a convocar al embajador por segunda vez en una semana, con el objetivo de restablecer las formas diplomáticas apropiadas y frenar la escalada de tensiones. Prévot, durante el intercambio que describió como “franco y directo”, recordó a White que el rol de los embajadores está guiado por normas de respeto mutuo y abstención de intervenciones en los asuntos internos de los países anfitriones.
EFE reportó que Prévot puntualizó la improcedencia de equiparar al presidente de Estados Unidos o el gobierno estadounidense con Adolf Hitler, haciendo hincapié en que este tipo de comparaciones van en contra del espíritu de cooperación bilateral. El titular de Exteriores manifestó también la voluntad de superar los incidentes y enfocarse en una agenda constructiva a futuro.
La agencia EFE incluyó las declaraciones de White acerca de regresar al "buen camino" en la relación con Bélgica, y su reconocimiento del valor estratégico de las relaciones económicas y culturales compartidas. Estas afirmaciones formaron parte de los esfuerzos para bajar la temperatura tras las recientes controversias y garantizar la continuidad del diálogo diplomático.
En la cronología del conflicto, la actitud del embajador, sumada a la reacción de las autoridades belgas, evidenció la sensibilidad que rodea las relaciones diplomáticas en contextos de declaraciones públicas y redes sociales. El incidente expuso también la complejidad del trabajo diplomático cuando las cuestiones de fondo involucran comparaciones históricas, acusaciones de antisemitismo y sospechas de corrupción, todas ellas fuertemente mediatizadas.
Finalmente, según la cobertura de EFE, ambas partes manifestaron su intención de superar la crisis y fortalecer los canales de comunicación y cooperación. El episodio dejó expuesta la importancia de los protocolos diplomáticos y el papel de los embajadores como garantes del respeto institucional y del vínculo entre naciones aliadas.