La OMS denuncia un aumento de los ataques sobre objetivos sanitarios en Ucrania

Casi una quinta parte más de ataques al sistema de salud ucraniano en 2025 en comparación con el año anterior, agravando la crisis humanitaria y dejando a miles sin acceso a tratamientos esenciales, advierte la Organización Mundial de la Salud

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Las agresiones contra almacenes médicos en Ucrania durante 2025 han alcanzado un nivel tres veces superior al registrado el año anterior, según datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este aumento, junto con la intensificación general de los ataques al sistema de salud, ha dejado a miles de personas sin acceso a tratamientos cruciales y ha dado lugar a una situación humanitaria crítica en las zonas afectadas, según informó la propia OMS.

De acuerdo con las declaraciones del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, difundidas por el organismo en un acto realizado en Copenhague, los servicios sanitarios ucranianos enfrentan un crecimiento del 20 por ciento en los ataques respecto al año previo. La OMS ha contabilizado desde el inicio de la invasión a gran escala, el 24 de febrero de 2022, un total de 2.881 agresiones dirigidas a hospitales, clínicas, trabajadores sanitarios, ambulancias y depósitos de medicamentos. Según publicó la organización, el mayor número de ataques se ha documentado en el tercer trimestre de 2025, con 184 incidentes. En ese periodo, doce personas perdieron la vida y 110, entre personal médico y pacientes, resultaron heridas.

El organismo señaló que estos ataques representan una violación recurrente del Derecho Internacional Humanitario. La OMS ha precisado que, en el transcurso de los cuatro años de conflicto, al menos 233 trabajadores de la salud y pacientes han fallecido por incidentes violentos en establecimientos médicos, mientras que 930 han sufrido lesiones.

Además de los ataques directos contra hospitales y otros centros de salud, el sector sanitario lidia con los efectos derivados de las ofensivas sobre infraestructuras civiles, como plantas de calefacción y redes eléctricas. La doble presión de estos factores ha venido a agravar el acceso a la salud, agravando la percepción negativa sobre la situación sanitaria en el país. Según consignó la OMS, el 59 por ciento de la población que reside cerca del frente de batalla considera la situación de la atención médica como mala o muy mala, una cifra que se ubica en el 47 por ciento en las zonas menos expuestas a la violencia.

En respuesta a la crisis, la OMS ha coordinado acciones junto al personal sanitario ucraniano para asegurar el suministro de insumos, tanto médicos como de calefacción, imprescindibles para el funcionamiento de los hospitales en el contexto de invierno y de continuos ataques. Ghebreyesus subrayó que en el transcurso de 2025 la ayuda humanitaria del organismo alcanzó a 1,9 millones de personas distribuidas en distintas regiones del país.

El impacto de la situación bélica sobre la salud mental ha sido objeto de especial preocupación. Según destacó el director regional de la OMS para Europa, Hans Henri P. Kluge, el 72 por ciento de las personas consultadas en una encuesta reciente afirmaron haber experimentado episodios de ansiedad o depresión durante el último año, pero únicamente una de cada cinco recurrió a asistencia profesional. Este fenómeno refleja, según informó la OMS, tanto el aumento de las necesidades en salud mental como la limitada accesibilidad a recursos especializados.

La organización advirtió también sobre un incremento de las enfermedades cardiovasculares entre la población ucraniana. Uno de cada cuatro ciudadanos presenta hipertensión arterial, y ocho de cada diez de estos pacientes no pueden conseguir los medicamentos que requieren. El propio Kluge ilustró las consecuencias de la falta de acceso a tratamientos: “No es algo abstracto. Son pacientes cardiacos que no tienen medicación para la hipertensión, un amputado que espera meses para una prótesis, un adolescente que está demasiado asustado como para salir de casa”, precisó el funcionario, según consignó la OMS.

El balance trasladado por la organización internacional destaca que, pese a los esfuerzos desplegados por entidades de salud y trabajadores en el terreno, las condiciones para asegurar una atención adecuada se han complicado progresivamente. La OMS enfatizó que solo un cese en los enfrentamientos podrá revertir el deterioro de las condiciones sanitarias y evitar nuevas víctimas civiles vinculadas tanto a ataques directos como a la insuficiencia de medios para tratar enfermedades crónicas y responder a emergencias médicas.