La SENEP alerta de que hasta un 40% de los casos de encefalitis pediátricas no tienen una causa identificada

Hasta cuatro de cada diez menores con encefalitis no reciben atención específica, advierten expertos, debido a la falta de causas identificadas, lo que refleja la urgencia de ampliar investigación, mejorar el diagnóstico y garantizar recursos especializados para estos pacientes

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Para un importante número de menores con encefalitis no existe una causa identificada, una situación que limita el acceso a terapias específicas y condiciona el tratamiento, según advirtió la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP). De acuerdo con lo reportado por la SENEP, cerca del 40 por ciento de los casos de encefalitis en la población pediátrica permanece sin una etiología clara, lo que refleja un desafío considerable tanto para el diagnóstico como para el manejo clínico de la enfermedad. Esta alerta cobra especial relevancia en el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Encefalitis, programado para el próximo 22 de febrero.

Según publicó la SENEP, la encefalitis en niños y adolescentes está considerada una patología poco común, con una incidencia total que se sitúa entre 5 y 10 casos por cada 100.000 habitantes. No obstante, su potencial de afectar de manera importante el desarrollo neurológico y la calidad de vida de los pacientes la convierte en una enfermedad de gran preocupación para la neurología pediátrica. Thaís Armangué, neuropediatra y coordinadora del Grupo de Trabajo de Neuroinmunología y Neuroinfecciones de la SENEP, expresó que estos cuadros de difícil abordaje ponen en evidencia la urgencia de avanzar en la investigación, mejorar las herramientas de diagnóstico y ampliar el repertorio de opciones terapéuticas.

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De acuerdo con la información proporcionada por la SENEP, las encefalitis pediátricas presentan una inflamación cerebral que puede aparecer de manera súbita en menores previamente sanos. Este carácter inesperado transforma rápidamente la vida tanto del paciente como la de su entorno familiar y puede requerir hospitalización, la realización de pruebas diagnósticas complejas y tratamientos de alta intensidad. El medio también recogió la opinión de Armangué, quien remarcó cómo esta transición abrupta genera una carga emocional considerable, junto con incertidumbre y la necesidad de adaptación para las familias afectadas.

Un 60 por ciento de los casos sí cuenta con una causa identificada. Armangué explicó a la SENEP que entre los factores desencadenantes figuran las infecciones causadas por virus, bacterias y otros agentes, además de mecanismos autoinmunes donde el sistema inmunitario produce anticuerpos que dañan estructuras cerebrales. El reconocimiento de estas formas autoinmunes ha permitido, según la SENEP, que en los últimos años se hayan desarrollado mejores herramientas diagnósticas y tratamientos más específicos, lo cual ha contribuido a una detección más temprana y a mejores resultados en muchos pacientes.

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La pediatra señaló que los síntomas de la encefalitis pueden ser variados e incluir alteraciones del nivel de conciencia, desde somnolencia hasta coma, crisis epilépticas, problemas de comportamiento, dificultades motoras como hemiparesia o ataxia, y trastornos del lenguaje o la memoria. Esta diversidad sintomática puede conllevar una afectación funcional significativa.

A pesar de los avances conseguidos, la SENEP enfatizó la persistencia de un riesgo elevado de secuelas neurológicas, especialmente en los casos debidos a infecciones. Entre estas consecuencias figuran deterioros cognitivos, epilepsia, trastornos motores y alteraciones en el comportamiento, los cuales pueden requerir un seguimiento especializado prolongado, según expresó la sociedad científica.

El medio destacó, según declaraciones recogidas por la SENEP, la importancia de que la Neuropediatría reciba reconocimiento como un Área de Capacitación Específica (ACE) dentro del sistema sanitario, ya que la complejidad de estos cuadros demanda profesionales con formación avanzada en neurología pediátrica. Armangué subrayó que contar con especialistas altamente formados es esencial para optimizar el diagnóstico, reducir el impacto funcional de la enfermedad y mejorar el pronóstico de los afectados.

Para la SENEP, la colaboración multidisciplinar, el avance en el conocimiento científico y la promoción de la concienciación social se presentan como elementos clave para lograr un diagnóstico más ágil, tratamientos adecuados y mejoras palpables en la calidad de vida de los niños y adolescentes impactados por la encefalitis. Armangué concluyó, según recogió la SENEP, que estos son los pilares para afrontar los retos aún pendientes en el abordaje de esta patología.