Tenerife da "un paso más allá" en su actividad volcánica, pero no hay probabilidad de una erupción a medio plazo

El repunte de movimientos telúricos en la isla genera inquietud entre los habitantes, aunque autoridades científicas insisten en que el escenario actual se mantiene estable y descartan episodios eruptivos a corto o mediano plazo según información oficial

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El análisis de la recurrencia de enjambres sísmicos recientes en Tenerife ha sido considerado como el posible inicio de una “fase nueva” en la actividad volcánica de la isla, aunque los especialistas subrayan que no es posible confirmar si esta situación persistirá o si, por el contrario, podría remitir sin nuevos registros durante un periodo prolongado. Según informó el Instituto Geográfico Nacional (IGN), la vigilancia actual —que reúne más de 100 estaciones monitorizando el territorio— permite identificar movimientos sísmicos que, en otros tiempos, habrían pasado desapercibidos, lo que contribuye a la percepción de mayor actividad entre los residentes.

El medio que originó el reporte, según consignó, señala que la isla de Tenerife ha sido testigo de un incremento en la frecuencia sísmica a partir del 7 de febrero, sumando tres enjambres recientes y llevando a nueve el total detectado desde 2016. El más reciente, iniciado este miércoles, todavía continúa activo, aunque las probabilidades de una erupción volcánica en el corto o medio plazo son consideradas bajas por las autoridades científicas. Así lo sostuvo el director regional del IGN, Ithaiza Domínguez, durante su exposición a los medios de comunicación después de la segunda reunión del comité asesor del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (PEVOLCA) realizada en las dos últimas semanas, convocada tras los nuevos episodios sísmicos.

Ithaiza Domínguez detalló que, aunque la actividad en la isla ha “ido un paso más allá” en cuanto a frecuencia y número de eventos detectados, la evaluación científica mantiene sin cambios la valoración de riesgo eruptivo. “Obviamente, estamos viendo mayor actividad, pero la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo sigue siendo la misma, no ha cambiado”, expresó Domínguez, según publicó el medio original. Este portavoz recalcó que la situación observada en Tenerife no debe compararse directamente con lo sucedido en las islas de La Palma o El Hierro, donde la dinámica previa incluyó intrusiones magmáticas profundas que finalmente desencadenaron erupciones.

De acuerdo con el IGN, los tres enjambres sísmicos recientes presentan eventos de baja magnitud, con la mayoría de los movimientos dificultando su registro fuera de los sistemas instrumentales instalados. El más reciente ha exhibido una amplitud solo “ligeramente mayor”, aunque en general los temblores permanecen por debajo de magnitudes 0,7 u 0,8. Domínguez precisó que los terremotos podrían ser perceptibles para la población en magnitudes cercanas o superiores a 2,5, situación que requeriría entonces un análisis específico, en función del contexto. En este sentido, insistió en evitar comparaciones con episodios volcánicos anteriores en otras islas, debido a que los sistemas volcánicos presentan diferencias sustanciales.

Durante la comparecencia, Domínguez explicó que el sistema volcánico de Tenerife, de carácter central, se caracteriza por su complejidad y persistencia de la sismicidad. Desde que existen registros sistemáticos, en la isla se contabilizan alrededor de mil terremotos anualmente, una cifra que contrasta con la registrada en otros territorios insulares del archipiélago. Tal como indicó el medio, este patrón de actividad permanente constituye una de las particularidades del entorno geológico de Tenerife.

El aumento reciente en la periodicidad de los enjambres ha suscitado inquietud en la sociedad local, aunque las autoridades insisten en que la monitorización constante y la disponibilidad de datos sin precedentes permiten una evaluación más precisa y una toma de decisiones fundamentada en la evidencia científica. La implantación de más de un centenar de estaciones operadas por el IGN, el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y otras entidades ha hecho posible una vigilancia exhaustiva, ampliando significativamente la base de observación respecto a años anteriores. “Eso hace que a lo mejor estemos viendo cosas que hace quince años no podíamos ver”, afirmó Domínguez.

Además, el director regional del IGN hizo hincapié en la importancia de recurrir a fuentes oficiales de información frente a posibles desinformaciones que circulan en la red. “Tratamos de trabajar para que la gente conozca lo que está pasando dentro de nuestras posibilidades, porque hay que entender que nosotros no tenemos la respuesta 100% de todo. Es ahí cuando, a veces, se generan bulos”, advirtió Domínguez, según reportó la fuente original.

Hasta ahora, los científicos consideran que Tenerife permanece bajo condiciones estables en cuanto al riesgo volcánico, aunque la vigilancia continuará con todos los recursos técnicos y humanos disponibles. El seguimiento constante, el análisis de los enjambres sísmicos y la interpretación de los datos permitirán precisar la evolución y las consecuencias potenciales para la isla en el futuro próximo.