
El portavoz militar Brynjar Stordal detalló que algunos de los efectivos noruegos destacados en Oriente Próximo ya han regresado a su país, mientras que otros se han trasladado a diferentes ubicaciones dentro de la región. Según informó Europa Press, la estrategia obedece al incremento de la tensión en torno a Irán, en un contexto donde Estados Unidos ha fortalecido su presencia militar en la zona pese a mantener contactos indirectos con Teherán relativos al programa nuclear iraní.
Las Fuerzas Armadas de Noruega comunicaron el viernes que la reubicación afecta solo a una parte de los cerca de 60 soldados noruegos desplegados en Oriente Próximo. El portavoz Stordal precisó que “no todos” los efectivos están siendo trasladados, aclarando que la medida responde específicamente a la situación generada por las tensiones con Irán. Europa Press reportó que, si bien no se proporcionaron cifras exactas sobre el número de militares replegados ni detalles sobre los nuevos destinos dentro de la región, una fracción de los soldados ha regresado a Noruega y otra se mantiene en ubicaciones alternativas.
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La decisión noruega coincidió con el anuncio desde Alemania sobre la retirada temporal de parte de su personal apostado en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí. En declaraciones a Europa Press, un portavoz del Ministerio de Defensa alemán informó que la retirada forma parte de una “medida de precaución” acordada con los aliados multinacionales, motivada por “las crecientes tensiones en Oriente Próximo”.
Este refuerzo de precauciones por parte de países europeos sucede mientras continúan los contactos indirectos entre Washington y Teherán. Durante las dos semanas previas, ambas partes realizaron dos rondas de conversaciones bajo mediación omaní, primero en Omán y luego en Suiza, sin que se materializara hasta ahora algún acuerdo. Europa Press explicó que estos encuentros han transcurrido bajo la sombra de amenazas expresadas por el presidente estadounidense Donald Trump, quien condicionó la vía diplomática a la posibilidad de recurrir a una acción armada si las negociaciones no avanzan.
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En anteriores ocasiones, Trump vinculó la amenaza de una intervención militar con la represión interna durante las protestas en Irán. Posteriormente enmarcó sus advertencias en relación con el programa nuclear iraní, sobre el cual Teherán insiste en que mantiene fines exclusivamente civiles. Este programa se vio duramente impactado tras los bombardeos de Israel y Estados Unidos en junio de 2025, una serie de ataques que, de acuerdo con Europa Press, provocaron más de 1.100 víctimas mortales en Irán.
La reacción iraní frente a esta ofensiva se tradujo en una posición de desconfianza hacia la propuesta de reabrir conversaciones con Estados Unidos, especialmente considerando que los bombardeos coincidieron con un proceso diplomático orientado a establecer un nuevo acuerdo nuclear entre ambas naciones. Dicho proceso buscaba retomar la senda del acuerdo firmado en 2015, el cual dejó de estar vigente a raíz de la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018, decisión tomada durante la presidencia de Donald Trump.
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Europa Press contextualizó que la presencia militar noruega en Oriente Próximo, así como los movimientos de otros socios europeos como Alemania, forman parte de la cooperación internacional ante la situación de seguridad regional. Estos despliegues y reubicaciones reflejan la preocupación de los distintos gobiernos ante una potencial escalada derivada de las tensiones entre Irán y Estados Unidos, en paralelo al reforzamiento de las capacidades militares estadounidenses en el área.
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