
Una de las voces recogidas en el más reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ilustra el nivel de sufrimiento que atraviesan los migrantes en Libia. “Desearía estarlo. Es un camino hacia el infierno”, declaró una mujer eritrea que fue privada de libertad durante seis semanas en una casa ubicada en la ciudad de Tobruk, en la región oriental del país. Además de ella, niñas de tan solo 14 años resultaron objeto de agresiones sexuales de manera recurrente. En este contexto, la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Misión de Apoyo de la ONU en Libia (UNSMIL) denunciaron la existencia de un patrón de violencia y de violaciones sistemáticas contra migrantes, refugiados y solicitantes de asilo que transitan o residen en ese país norteafricano, según informó la ONU.
De acuerdo con el informe conjunto, las personas migrantes quedan expuestas a actos de tortura, violencia sexual y tráfico de personas, en situaciones caracterizadas por una marcada vulnerabilidad. El documento revela que muchos son secuestrados a manos de redes de tráfico de personas que los separan de sus familias, y que, frecuentemente, estos grupos mantienen vínculos tanto con autoridades libias como con estructuras delictivas internacionales, según detalló la ONU. Las víctimas son trasladadas y recluidas en instalaciones donde posteriormente se les somete a procesos irregulares bajo amenaza de armas de fuego.
El reporte conjunto de la ONU y la UNSMIL destaca la gravedad de estos episodios al calificar las detenciones como arbitrarias. Las personas migrantes son impactadas por una sucesión de abusos y violaciones de derechos, que abarcan desde distintas formas de esclavitud, maltrato, extorsión y confiscación de pertenencias, hasta la trata y el sometimiento a trabajos forzados, según publicó la ONU. El informe subraya que este sistema se ha transformado en un negocio consolidado, en el que la explotación predomina sobre cualquier tipo de protección o garantía para quienes buscan refugio o un futuro más seguro.
Muchas de las personas afectadas describieron ante los investigadores su experiencia al intentar atravesar el mar Mediterráneo. Señalaron que la interceptación por parte de actores libios es usual y suele estar marcada por amenazas, maniobras peligrosas, empleo de fuerza excesiva y exposición a riesgos significativos. El informe sostiene que quienes sufren estos hechos experimentan una situación constante de angustia y violencia. Volker Turk, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, precisó en el documento: “No hay palabras para describir la pesadilla sin fin a la que son sometidos, solo para que los traficantes alimenten sus redes y se beneficien del sistema de explotación actual”.
También Hanna Tetteh, responsable de la misión de la ONU en Libia, manifestó que este patrón abusivo profundiza la vulnerabilidad de las víctimas, quienes padecen violaciones graves de derechos humanos dentro de las instalaciones de detención. Según consignó la ONU, el informe solicita directamente a las autoridades libias la liberación inmediata de todas las personas migrantes detenidas de forma arbitraria, el cese de prácticas peligrosas como las interceptaciones y el fin de la criminalización de la entrada, permanencia o salida irregular del país.
Entre las demandas principales, el informe urge a que concluyan todas las formas de esclavitud moderna, el trabajo forzoso y el tráfico de personas, y reclama mecanismos efectivos que garanticen la rendición de cuentas frente a estos abusos. La ONU detalló que las víctimas expresaron el deseo de no continuar viviendo bajo estas condiciones, con el testimonio de víctimas que muestran el sufrimiento extremo que experimentan a diario.
Volker Turk y Hanna Tetteh han enfatizado la relevancia de las operaciones de rescate en el mar como medida prioritaria para proteger a quienes intentan atravesar rutas migratorias peligrosas. Además, instaron a la comunidad internacional, incluido el bloque de la Unión Europea, a establecer una moratoria que frene las interceptaciones y retornos al territorio libio hasta que existan salvaguardas adecuadas en materia de derechos humanos, informó la ONU.
En cuanto a la colaboración internacional, ambos funcionarios subrayaron la obligación de aplicar criterios estrictos de diligencia debida en toda financiación, formación, provisión de equipos, tecnología y cooperación que involucre a entidades libias con una participación creíble en violaciones graves de derechos humanos, señaló la ONU. Por ello, cualquier ayuda internacional destinada a Libia debería condicionarse a la observancia efectiva de los estándares en derechos humanos y garantizar que no contribuya a nuevas vulneraciones o consolidación de redes delictivas.
Últimas Noticias
Un terremoto de magnitud 5,9 sacude el Mar de las Molucas, en Indonesia
China rechaza la ley aprobada por Israel que permite ejecutar a los palestinos en Cisjordania

Al menos un muerto y más de 60 heridos en un incidente en un estadio durante un 'banderazo' del Alianza Lima

Autoridades rusas niegan una presunta campaña de desinformación contra el Gobierno de Milei
