
El Stelvio en Italia presentó un desafío inesperado para los competidores de esquí alpino con un clima adverso que resultó clave en los resultados del eslalon olímpico disputado en Milán y Cortina d'Ampezzo. Las difíciles condiciones meteorológicas provocaron la eliminación de más de 40 esquiadores en la primera manga y redefinieron las posiciones de los favoritos. En este contexto, el esquiador español Quim Salarich, de 32 años, consiguió asegurar por primera vez su lugar en una segunda manga olímpica dentro de la especialidad, logrando finalmente el puesto número diecinueve. Según consignó el medio original, el suizo Loic Meillard finalizó como campeón tras un accidentado inicio de la prueba.
De acuerdo con la información publicada, Quim Salarich se encontraban entre los treinta esquiadores que lograron superar la primera bajada y clasificarse para la ronda final, en un circuito que no ofreció concesiones ni siquiera a los mejores atletas de esta disciplina. Representante catalán y abanderado nacional junto a Olivia Smart, Salarich tuvo que lidiar, especialmente en los tramos iniciales de su descenso, con una nevada intensa y persistente que dificultó notablemente la visibilidad y la estabilidad de los corredores. A pesar de este escenario, el esquiador español mantuvo el control en la pista y mejoró su rendimiento tras un comienzo comprometido, alcanzando la meta en 1:00.32, lo que le valió situarse entre los veintiún primeros clasificados para la segunda manga.
Tal como detalló el medio, la complejidad del recorrido y las condiciones atmosféricas causaron que varios de los principales favoritos quedaran fuera de combate antes de tiempo. Entre los eliminados figuraron el brasileño Lucas Pinheiro Braathen, monarca de la prueba de gigante, así como el francés Paco Rassat, doble ganador en la temporada, el austriaco Manuel Feller, triunfador en Kitzbühel, el italiano Alex Vinatzer y el finlandés Eduard Hallberg. El vigente campeón olímpico, el francés Clement Noel, completó el recorrido inicial, pero terminó a casi dos segundos del líder y más tarde fue descalificado durante la segunda manga cuando intentaba recuperarse.
Según la información difundida, los mejores tiempos en la primera ronda fueron para el noruego Atle Lie McGrath, puntero de la Copa del Mundo de eslalon, y para el suizo Loic Meillard, actual campeón del mundo, quienes terminaron con una diferencia de apenas medio segundo. El austriaco Fabio Gstrein se ubicó en tercera posición inicial, quedando a 0,92 segundos de la cabeza.
Durante la segunda bajada, el Stelvio ofreció condiciones bastante más favorables. Salarich, que nuevamente enfrentó algunas complicaciones en el sector alto del trazado, supo recuperarse en los segmentos siguientes y cruzó la línea de meta con un tiempo de 57,85, el décimo quinto mejor de los finalistas. El registro acumulado del español fue de 1:58.18, suficiente para asegurarse el decimonoveno puesto definitivo.
El desarrollo de la competencia por las medallas vivió un giro importante en el último descenso, cuando Atle Lie McGrath, quien partía como líder, se salió de pista apenas comenzada su bajada, permitió entonces que Loic Meillard tomara la punta y se adjudicara el oro olímpico. El medio señaló que Meillard, ganador anterior de la plata por equipos y bronce en gigante ese mismo fin de semana, marcó una diferencia de 0,35 segundos sobre Fabio Gstrein, mientras que el noruego Henrik Kristoffersen se llevó el bronce al terminar a más de un segundo del suizo.
Este resultado consolidó la hegemonía de Suiza en el esquí alpino masculino durante estos Juegos Olímpicos de Invierno, al acumular títulos en cuatro de las cinco pruebas disputadas. Destacaron las coronas obtenidas por Franjo von Allmen en las modalidades de descenso, supergigante y combinada por equipos, esta última junto a Tanguy Nef, lo que refuerza la posición del país en esta disciplina, según recapituló el medio original.
Salarich se desquitó de sus anteriores participaciones olímpicas al conseguir por primera vez su pase a la segunda manga, un logro relevante para el esquí español dentro de una edición donde la dificultad del trazado y las inclemencias climáticas fueron protagonistas. El eslalon del Stelvio ratificó tanto el alto nivel de competitividad de la disciplina como la capacidad de los atletas para adaptarse a escenarios cambiantes y altamente exigentes, según destacaron los reportes especializados.