
Las maniobras conocidas como 'Control Inteligente del Estrecho de Ormuz' forman parte de una estrategia que busca evaluar, bajo tensión internacional, la respuesta táctica de Irán en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. El ejercicio militar comenzó poco antes de que tuvieran lugar en Ginebra nuevas reuniones entre delegaciones iraníes y estadounidenses para tratar la reactivación del pacto nuclear, situación que ocupa la atención de la comunidad internacional en medio de un notorio despliegue militar estadounidense en el Golfo Pérsico. Según informó la agencia iraní Tasnim, estas acciones responden a la intención de la Armada iraní de verificar la capacidad de reacción de sus fuerzas armadas ante lo que califican de amenazas potenciales a la seguridad nacional y a la integridad de sus fronteras marítimas.
De acuerdo con Tasnim y otras agencias, las actividades militares desplegadas este lunes involucraron tanto recursos navales como aéreos, en un contexto marcado por el incremento de la presencia de unidades navales de Estados Unidos en la región durante las últimas semanas. El medio detalló que la ejecución de estos ejercicios se da mientras Washington también intensifica su disposición militar, con el envío de buques al entorno estratégico del Estrecho de Ormuz, un paso obligado para buena parte del comercio mundial de petróleo, lo que ha elevado la tensión entre ambas potencias.
El medio iraní consignó que el objetivo principal de 'Control Inteligente del Estrecho de Ormuz' es confirmar la operatividad de las fuerzas y su preparación para escenarios de eventual confrontación. Los mandos militares iraníes han señalado que estas maniobras representan una reacción frente a posibles riesgos militares, en momentos en que la seguridad nacional del país se percibe bajo amenaza debido a los recientes acontecimientos en la relación bilateral con Estados Unidos.
La reanudación de las conversaciones nucleares entre ambos países está prevista para este martes en Ginebra. Según publicó Tasnim, se trata de la continuación de una serie de encuentros indirectos que comenzaron el 6 de febrero, un esfuerzo diplomático que no se veía desde inicios de 2025, cuando las comunicaciones directas y multilaterales resultaron suspendidas tras ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes durante el verano previo. El entorno de estas negociaciones viene marcado por desconfianzas mutuas y medidas en terreno, como la concentración militar de Washington en Oriente Próximo y la demostración de fuerza por parte de Teherán.
Entre abril y mayo de 2025, ambas naciones mantuvieron cinco rondas de consultas indirectas en países neutrales como Omán e Italia. Estas conversaciones intentaron restablecer los acuerdos previos en materia nuclear, aunque quedaron interrumpidas tras los bombardeos ordenados por el entonces presidente estadounidense Donald Trump, acciones que, según publicó Tasnim, se produjeron pese a la conclusión de los servicios de inteligencia estadounidenses de que Irán no producía armamento nuclear en ese periodo.
Tasnim señaló que la suspensión de las negociaciones nucleares durante varios meses se debió, en gran parte, al aumento de la hostilidad tras las operaciones militares estadounidenses, lo que derivó en una pausa prolongada en los contactos diplomáticos. La nueva ronda en Ginebra busca reactivar los compromisos internacionales en relación al desarrollo y control del programa nuclear iraní, tema de amplio interés en la política internacional y en el equilibrio de fuerzas en el Oriente Próximo.
En el trasfondo de estas maniobras y negociaciones, la presencia militar de Estados Unidos en aguas cercanas al Golfo Pérsico se considera un factor determinante para la toma de decisiones tanto militares como diplomáticas en Irán. Según lo detallado por la agencia iraní, el despliegue de buques estadounidenses en la zona ha sido interpretado como una señal para presionar a las autoridades iraníes justo antes de su regreso a la mesa de diálogo en Suiza.
La agencia Tasnim añadió que el desarrollo de ejercicios militares en el Estrecho de Ormuz no solo busca enviar un mensaje político y estratégico a los actores internacionales, sino también consolidar la imagen de fuerza de las fuerzas armadas iraníes en uno de los puntos de mayor tránsito energético global. La seguridad del estrecho y la capacidad para ejercer control sobre su espacio marítimo siguen siendo prioridades para la Armada iraní, en un contexto donde las rutas del comercio petrolero se mantienen altamente expuestas a cualquier modificación del statu quo regional.
Mientras continúan los ejercicios en el Golfo Pérsico, la diplomacia internacional observa con atención los avances en las conversaciones de Ginebra. Tasnim reportó que el retorno al diálogo ocurre tras un periodo marcado por la ruptura y posteriores esfuerzos de mediación promovidos por gobiernos europeos y organismos multilaterales. El desenlace de las actuales negociaciones podría influir directamente en el ambiente de tensión y en las estrategias futuras de defensa tanto de Irán como de Estados Unidos, en una de las zonas más críticas para la economía mundial.