El Eurogrupo asume la tarea de situar el euro en el centro de las transacciones globales

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Bruselas, 16 feb (EFECOM).- Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (Eurogrupo) se impusieron este lunes la tarea de situar la moneda común en el centro de las transacciones globales, aprovechando la actual debilidad del dólar y para mejorar la competitividad del bloque y garantizarse la soberanía monetaria en el contexto geopolítico actual.

Los titulares de Economía de los países de la moneda común mantuvieron un debate sobre el papel internacional del euro apenas cinco días después de la cumbre de líderes dedicada al impulso de la competitividad económica, en la que dar un nuevo empujón internacional al euro también tuvo un papel prominente.

"En el contexto geopolítico actual existe el riesgo de que los sistemas financiero y monetario se utilicen como arma política, por tanto es esencial salvaguardar el papel internacional del euro, ya que es bastante pertinente para la soberanía monetaria de la (Unión Europea) UE", explicó a los medios el presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis.

La discusión giró en torno a un documento preparado por la Comisión Europea en el que subraya que "los beneficios de expandir el papel internacional del euro son mayores que en el pasado, mientras que el coste de no actuar sería considerable".

Bruselas enumera tres pilares "interconectados" para reforzar el rol del euro en el escenario global, que son una economía e instituciones europeas "más fuertes", unos mercados financieros y sistemas de pagos "más eficientes" y un refuerzo de la "dimensión exterior" del bloque.

En cuanto a las medidas, van desde profundizar el mercado único -por ejemplo con la próxima propuesta del llamado 'régimen 28'- hasta avanzar en la Unión de Ahorros e Inversiones, la creación del euro digital, unificar las emisiones de deuda europea o promocionar el uso de la divisa común en las transacciones globales de sectores estratégicos.

"Sería útil reabrir el diálogo con actores clave de la industria —como los sectores de la energía, las materias primas críticas, el transporte aéreo y la defensa— para reevaluar las prácticas de facturación, de cotización de precios, de contratación pública y las preferencias de pago respecto al uso del euro", apunta el Ejecutivo comunitario.

El documento recuerda que el dólar sigue dominando como divisa internacional de reservas y pagos, mientras que el euro mantiene el segundo puesto: un 20 % de las reservas mundiales están denominadas en euros y un 25 % de la facturación de exportaciones de bienes se efectúan en la moneda comunitaria, frente al 60 % que representa la divisa estadounidense en ambos frentes pese a haber perdido terreno.  

Pero el Ejecutivo comunitario advierte también de que el panorama podría cambiar ya que hay "señales tentativas de que el papel global del dólar podría estar bajo presión", lo que "podría abrir oportunidades para el euro siempre y cuando sea visto como una alternativa creíble al dólar estadounidense".

Bruselas menciona en concreto la depreciación del dólar en abril de 2025 tras el anuncio de la Administración Trump de que aumentaría aranceles a muchos países, aunque un episodio similar se repitió a principios de este año a raíz de las amenazas de intervención en Groenlandia.

En la rueda de prensa posterior al Eurogrupo, el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, señaló un "amplio acuerdo" entre los ministros para "explorar diferentes opciones", entre ellas promocionar el euro en los intercambios con socios comerciales, una idea sobre la que, dijo, no existe "controversia".

Además, el refuerzo del papel global del euro protagonizará el próximo encuentro de los ministros de Finanzas de las grandes economías del bloque (Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Países Bajos), previsto para el 9 de marzo.

Este grupo de países, bautizado como E6, mantuvo precisamente este lunes su segunda reunión, dedicada a la profundización de los mercados de capitales y el refuerzo de las cadenas de suministro de materias primas críticas.

El formato ha ganado tracción en las últimas semanas con la intención de reavivar debates en campos clave a fin de promocionar acuerdos a escala europea o, si no es posible, facilitar los progresos en pequeños grupos de países.

"Deseamos poder avanzar juntos, servir un poco de estímulo para el resto de la Unión Europea (...) A menudo avanzamos bien en Europa, pero a veces no rápido", resumió el ministro galo, Roland Lescure.

Su homólogo alemán, Lars Klingbeil, subrayó que la prioridad será acelerar los trabajos sobre los mercados de capitales, que podrían suponer un "punto de inflexión". "Vemos que los inversores internacionales quieren diversificar sus carteras y están buscando conexiones con Europa y aquí queremos ser un puerto seguro para las inversiones de todo el mundo", dijo.