La ONU acusa a las paramilitares RSF de matar a más de 6.000 personas en su ofensiva final contra El Fasher

Naciones Unidas documenta cientos de testimonios sobre ejecuciones, ataques indiscriminados y crímenes de guerra en Darfur tras la toma de El Fasher, señalando una ola de barbarie y desplazamiento masivo que afectó a miles de civiles

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El informe elaborado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas incluyó relatos de más de 140 supervivientes y testigos directos de los sucesos ocurridos en El Fasher, donde relataron escenas en las que cientos de cuerpos eran lanzados por el aire debido a explosiones provocadas por artillería pesada. La entidad internacional documentó que, en uno de los episodios más mortales, más de 500 personas murieron en un solo ataque el 26 de octubre, cuando un dormitorio universitario con más de un millar de personas hacinadas fue alcanzado mientras no existía alternativa para huir. Según destacó Naciones Unidas, los testimonios recabados describieron un escenario comparable a una película de terror y evidenciaron el nivel de brutalidad que prevaleció durante la operación para tomar el control de la ciudad.

El medio El País reportó que solo en los primeros tres días posteriores al inicio de la ofensiva final contra El Fasher, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) mataron al menos a 6.000 personas. El asalto a esta capital histórica de Darfur constituyó la culminación de un asedio que se extendió por un año y medio, implicando crimenes documentados que incluyen asesinatos masivos, ejecuciones sumarias, violencia sexual, secuestros y torturas motivadas tanto por razones étnicas como bajo criterios indiscriminados.

Según informó El País, la operación militar de las RSF contó con la colaboración de milicias árabes aliadas, lo que agravó las atrocidades registradas. Naciones Unidas también consignó que los hechos en El Fasher no constituyen un episodio aislado dentro del conflicto sudanés, sino que forman parte de una estrategia repetida de ataques sistemáticos contra la población civil de Darfur. El organismo subrayó que la violencia desplegada en esta región desde abril de 2023 muestra patrones que podrían tipificarse como crímenes de guerra y potencialmente como crímenes contra la humanidad.

Los campamentos de desplazados Zamzam y Abú Shuk, situados en las proximidades de El Fasher, quedaron prácticamente vacíos luego de que cientos de miles de personas huyeron a causa del asedio y las agresiones. Las Naciones Unidas detallaron que para el momento en que las RSF tomaron efectivo control de la ciudad, las zonas aledañas ya estaban devastadas y la mayoría de la población civil había sido forzada a abandonar sus hogares. El informe internacional hizo hincapié en la magnitud de la barbarie y el desplazamiento resultantes de estos hechos.

Volker Turk, Alto Comisionado de la ONU, calificó la ofensiva como “atroz en escala y atroz en brutalidad”, según consignó el informe presentado este viernes. Entre los datos recogidos por Naciones Unidas figuran no solo el número de víctimas fatales, sino también las modalidades de violencia empleadas por las RSF, que incluyeron el uso de artillería pesada contra civiles en sitios donde no era posible buscar refugio, así como ataques dirigidos a comunidades enteras con el fin de aterrorizar y desplazar a la población.

El asedio previo de al menos dieciocho meses se caracterizó por la interrupción de líneas de abastecimiento, hostigamiento constante y episodios periódicos de agresión que, de acuerdo con el reporte, buscaban eliminar cualquier resistencia y vulnerabilizar a la población de El Fasher. Las Naciones Unidas enfatizaron que la última ofensiva representó la fase final de esta campaña, cuyo saldo humano y social permanece bajo documentación mientras la inestabilidad y el conflicto no cesan en la región de Darfur.

El informe también recoge denuncias relativas a prácticas de violencia sexual y secuestros, empleadas como método de intimidación y destrucción comunitaria. Según la información reunida por Naciones Unidas y publicada por El País, el carácter sistemático y reiterativo de las violaciones de derechos humanos alimenta sospechas acerca de la existencia de una política deliberada para agredir a determinados grupos poblacionales, principalmente por motivos étnicos o de origen.

El reporte de la ONU sostiene que las atrocidades cometidas por las RSF y sus aliados se han extendido más allá de El Fasher, afectando a otras localidades de Darfur y contribuyendo al desplazamiento masivo de la población civil en diversas áreas de Sudán. Este análisis, apoyado en testimonios detallados y en la recopilación de pruebas, forma parte de un esfuerzo sostenido por documentar posibles responsabilidades penales internacionales en el marco del conflicto sudanés.