El calentamiento del océano reduce la talla de madurez de la merluza europea, según el IEO

Una investigación del IEO y el ICMAN-CSIC advierte que el incremento de la temperatura marina disminuye el tamaño reproductivo de esta especie, lo que pone en juego la sostenibilidad de poblaciones y exige nuevas estrategias de manejo pesquero

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Según las simulaciones realizadas para escenarios proyectados de cambio climático, la talla de madurez de la merluza europea podría experimentar una reducción de entre 4 y 9 centímetros en la mayoría de las áreas donde la especie se distribuye hacia finales del siglo, con descensos especialmente marcados en las regiones atlánticas. Esta proyección se desprende de un estudio desarrollado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) en colaboración con el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), que evaluó la influencia del calentamiento de los océanos sobre la talla a la que la merluza europea alcanza la madurez sexual. Según publicó el IEO, el tamaño reproductivo de los individuos constituye un parámetro fundamental para comprender el comportamiento de las poblaciones de la especie y su viabilidad futura.

Durante la investigación, el equipo científico del IEO y el ICMAN-CSIC recurrió a series históricas de datos que abarcan casi un siglo, lo cual permitió detectar una correlación inversa y estadísticamente significativa entre la temperatura de las aguas y la talla de madurez sexual. Conforme el valor de la temperatura se incrementa, la talla a la que los ejemplares inician su vida reproductiva resulta menor. El medio detalló que esta relación estadística valida la importancia de considerar el factor térmico en las estrategias de gestión de la pesquería.

El análisis revela además un patrón biogeográfico pronunciado en la distribución de las tallas de madurez de la merluza europea. En el Atlántico Norte, donde las aguas son frías, la merluza alcanza la madurez sexual a un tamaño medio de 53,4 centímetros. En el Atlántico Sur, que presenta aguas más templadas, la talla decrece hasta los 40,1 centímetros. En contraste, en el Mediterráneo, donde las condiciones oceanográficas corresponden a temperaturas aún más elevadas, la madurez se alcanza a tan solo 30,9 centímetros, según el trabajo del IEO.

El estudio también documenta un marcado dimorfismo sexual: los machos de merluza europea inician la reproducción a tallas inferiores respecto de las hembras, un factor relevante para valorar el potencial reproductivo y la resiliencia de las poblaciones frente a presiones ambientales y extractivas. La influencia de este dimorfismo en las estrategias reproductivas de la especie implica que cualquier alteración en la dinámica de maduración puede repercutir en la estructura de edades y tallas dentro de los cardúmenes.

El investigador David José Nachón, principal autor del trabajo realizado en el Centro Oceanográfico de Vigo del IEO, manifestó que el descenso proyectado en las tallas de madurez “subraya la urgente necesidad de implementar estrategias de gestión pesquera adaptativas que aborden los efectos del cambio climático en los ecosistemas y stocks marinos”. La consideración del efecto de la temperatura sobre la maduración de las especies marinas, sostuvo Nachón según reportó el IEO, es primordial en el diseño de políticas que busquen la sostenibilidad no solo de la merluza europea, sino también de otras especies demersales que podrían verse afectadas de manera análoga.

El informe del IEO y el ICMAN-CSIC pone en relieve que la disminución del tamaño a la madurez comprometida por el calentamiento oceánico puede incidir en la capacidad de la población de reponerse ante la presión pesquera y otros impactos ambientales. La reducción en la talla mínima reproductiva plantea retos para la biomasa reproductora y, por ende, para la recuperación de las poblaciones explotadas. Estas circunstancias obligan a una revisión de los actuales marcos de gestión y a la introducción de criterios que atiendan la vulnerabilidad creciente de los recursos pesqueros ante el cambio climático, subrayó el medio científico.

A juicio de los responsables del estudio, los hallazgos generan interrogantes que trascienden el caso de la merluza europea. Según consigna el IEO, otras especies de peces demersales podrían registrar patrones similares y reducir también su talla reproductiva si continúan aumentando las temperaturas marinas. Las consecuencias de este fenómeno podrían afectar a la productividad y sostenibilidad de las pesquerías, requiriendo medidas específicas de adaptación que permitan salvaguardar la seguridad alimentaria y la salud de los ecosistemas marinos en el contexto de un océano que experimenta cambios acelerados.