
En la última actualización sobre la situación de la infancia en Haití, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) compartió que la cifra de menores reclutados por grupos armados en el país aumentó en torno al 300% durante 2025, un dato que, según la evaluación del organismo, revela una tendencia hacia la explotación infantil como recurso de estas organizaciones. La entidad remarcó que, tras la firma de un protocolo de desmovilización en enero de 2024, más de 500 niños y niñas identificados como exsoldados han recibido atención y apoyo, en medio de un contexto en el que más de la mitad de los 1,4 millones de personas desplazadas internas en el país corresponde a menores de edad. De acuerdo con UNICEF, este fenómeno se enmarca en una crisis de violencia armada, desastres naturales y extrema pobreza que afecta de manera severa a la infancia haitiana.
El organismo internacional, conforme lo publicado este jueves por UNICEF y recogido en distintas plataformas de noticias, hizo un llamado urgente a fortalecer los sistemas y mecanismos de protección infantil, denunciando que en ambos países, tanto Haití como Colombia, se advierte una escalada en el empleo forzado de menores de edad por parte de grupos armados, cuyas cifras se han multiplicado por tres en los últimos periodos analizados por la organización. Según consignó UNICEF, estas prácticas violan derechos fundamentales de niños y niñas y están prohibidas por el derecho internacional. El informe se divulgó en coincidencia con el Día Internacional contra el Uso de Niñas y Niños Soldado.
Respecto a la situación en Colombia, UNICEF detalló que el número de menores reclutados o utilizados por grupos armados se incrementó en un 300% en el periodo de los últimos cinco años. Las estadísticas verificadas por el organismo señalan que, en promedio, un niño o niña es reclutado cada 20 horas en este país. UNICEF atribuye este crecimiento a una combinación de factores sociales y económicos: el aumento general de la violencia, los elevados índices de pobreza, la ausencia de acceso a la educación y la escasez de servicios e infraestructuras básicas, principalmente en áreas rurales.
Los datos aportados por UNICEF, citados por el medio, subrayan que la infancia colombiana se encuentra no solo expuesta a la violencia directa, sino también a situaciones de extrema vulnerabilidad que la empujan a integrarse a grupos armados. Muchos menores resultan forzados a sumarse por la presión que supone asistir económicamente a sus familias o por intentar huir de entornos violentos en sus propios hogares. El organismo agregó que otros niños y niñas terminan en estas organizaciones tras perder el contacto con sus cuidadores o quedar sin alternativas materiales para sobrevivir.
El empleo de redes sociales por parte de los grupos armados aparece como una herramienta emergente para captar y enrolar menores en Colombia, una estrategia que suele involucrar engaños sobre promesas laborales o de mejora en la calidad de vida. Una vez dentro de estos grupos, los niños y niñas quedan atrapados, sin posibilidades de abandonar la organización, según puntualizó UNICEF. Sobre este punto, la representante del organismo en Colombia, Tanya Chapuisat, explicó: “Los niños y niñas de Colombia no solo quedan atrapados en el fuego cruzado, sino que llevan años siendo reclutados o utilizados por grupos armados. Las consecuencias que esto tiene para ellos y sus familias son devastadoras”. Chapuisat insistió en la necesidad de adoptar medidas inmediatas para proteger a la infancia tanto del reclutamiento como de la violencia sexual y otras vulneraciones graves de derechos, advirtiendo sobre los efectos de largo plazo que estas experiencias traumáticas pueden tener en la vida de los menores reclutados.
UNICEF remarcó que el reclutamiento infantil constituye una grave infracción del derecho internacional, lo que obliga a los Estados y la comunidad internacional a responder con estrategias firmes para la prevención y la protección de los derechos de la infancia. La organización trabaja actualmente en Colombia bajo un enfoque que prioriza el acceso de niños y familias a servicios esenciales en sus comunidades, lo cual busca reducir la exposición al reclutamiento y mejorar las alternativas para la infancia afectada.
Sobre Haití, UNICEF hizo referencia en sus informes a la “situación crítica” en la que se encuentra la infancia, indicando que el aumento del reclutamiento fundamenta una dependencia creciente de la explotación de menores en el contexto de la inseguridad y el desplazamiento. Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF, expresó: "Los derechos de la infancia son innegociables. Debemos proteger a todos los niños y niñas. Y todos aquellos que hayan sido reclutados o utilizados por grupos armados han de ser liberados y recibir la ayuda necesaria para poder recuperarse, retomar sus estudios y rehacer sus vidas”, en declaraciones reproducidas por la agencia.
Muchos menores haitianos experimentan presiones similares a las que atraviesan los niños colombianos. UNICEF resaltó en sus comunicados que numerosos niños se ven en la necesidad de integrarse a grupos armados para colaborar en la manutención familiar o tras haber sido objeto de amenazas directas. Algunos recurren a estos grupos en busca de protección tras separarse de sus familiares, lo que agrava su vulnerabilidad. Desde la implementación del protocolo de desmovilización, más de 500 niños en Haití han sido apartados de los grupos armados en coordinación con autoridades nacionales, recibiendo atención psicosocial, acompañamiento en salud, educación, gestión de casos y apoyo para la reunificación familiar.
Adicionalmente, UNICEF indicó que trabaja en Haití en iniciativas de prevención y reintegración, entre las que destaca el programa Prejeunes. Estas acciones buscan anticipar el reclutamiento y facilitar la reincorporación de los menores a la vida familiar y escolar. La entidad solicitó al Gobierno haitiano y otras partes relevantes la ampliación y consolidación de los sistemas de protección infantil, el acceso seguro a servicios y la intensificación de los programas de localización y reunificación de familias separadas por la violencia.
En relación al tratamiento de los menores vinculados a grupos armados, la directora ejecutiva de UNICEF insistió en que no deben ser considerados como perpetradores. “No podemos tratar como perpetradores a los niños y niñas asociados con grupos armados”, declaró Russell, quien subrayó la urgencia de ofrecer servicios de reintegración adecuados y garantizar protección frente al estigma, las represalias y otras amenazas.
El informe coincide con una conmemoración internacional creada para visibilizar el problema del reclutamiento de niños y niñas por actores armados, fenómeno que, de acuerdo con las cifras compartidas por UNICEF, experimenta en 2024 y 2025 un repunte significativo en dos de los contextos más complejos de América Latina y el Caribe. El organismo reiteró la prohibición del reclutamiento infantil en el marco del Derecho Internacional y llamó a una respuesta inmediata de los Estados y la comunidad internacional para frenar esta tendencia y restablecer el respeto de los derechos fundamentales de la infancia en Colombia, Haití y otros lugares afectados.