Irene Rosales, más fría que nunca, se mantiene en silencio ante su distanciamiento de Kiko Rivera

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Lejos han quedado los días en los que, incapaz de disimular su felicidad por su relación sentimental con Guillermo, Irene derrochaba sonrisas ante las cámaras mientras confesaba el gran momento que está viviendo tras al lado del empresario de césped artificial que le ha devuelto la ilusión su separación de Kiko Rivera en agosto de 2011 después de 11 años de amor y dos hijas en común.

Aunque la influencer guarda silencio, cobran fuerza las informaciones de que la cordialidad de la que presumía el exmatrimonio desde su ruptura ha llegado a su fin con la irrupción de Lola García en la vida del hijo de Isabel Pantoja.

Era la revista Lecturas la que revelaba el pasado enero que Irene y Kiko habrían tenido una fuerte discusión telefónica cuando el dj le pidió que autorizase a la bailaora para poder recoger a sus niñas en el colegio. Su exmujer se habría negado y le habría colgado el teléfono después de amenazarle con tomar medidas legales.

Una guerra abierta que habría quedado de manifiesto en su último encuentro público el día del cumpleaños de su pequeña Carlota, cuando Semana publicaba que habían coincidido a las puertas del centro escolar y no se habrían dirigido ni siquiera la palabra.

Y ahora, mientras Irene sigue guardando un tenso silencio, ha surgido una nueva polémica, ya que este miércoles durante un directo en TikTok uno de sus seguidores le habría dicho a Kiko que ha cambiado "un Ferrari por un Twingo", comparando a la sevillana con el primero, y a Lola con el segundo, como hizo Shakira con la novia de Gerard Piqué, Clara Chía, en su tema 'Session 53'.

Pero ni siquiera este tema ha logrado que la influencer reaccione, que sin palabras prefiere no seguir alimentando su guerra con Kiko.