Pezeshkian reitera que Irán "no busca armas nucleares" y se abre a "cualquier tipo de verificación"

Durante una alocución por el aniversario de la Revolución Islámica, el mandatario defendió la transparencia nuclear e insistió en la disposición al diálogo bajo reglas claras, subrayando la autonomía regional y rechazando presiones externas sobre el destino de su país

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Durante los recientes actos conmemorativos del 47º aniversario de la Revolución Islámica de 1979, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, reconoció públicamente la necesidad de negociar bajo reglas claras y sostuvo que Irán solo aceptará conversaciones relacionadas exclusivamente con su programa nuclear. Tal como publicó Europa Press, el mandatario condicionó cualquier negociación con Estados Unidos a que se desarrolle en un entorno sin amenazas ni demandas fuera de los límites del asunto nuclear.

Según detalló Europa Press, Pezeshkian reiteró la disposición de Teherán a toda forma de verificación internacional acerca de sus instalaciones y actividades nucleares, subrayando que la República Islámica “no busca hacerse con armas nucleares” y que esta posición se ha manifestado constantemente tanto ante el pueblo iraní como ante la comunidad internacional. El mandatario insistió en que la transparencia es fundamental y que Irán mantiene su apertura a inspecciones, especialmente después del reinicio de conversaciones indirectas con Estados Unidos orientadas a lograr un nuevo acuerdo nuclear.

El dirigente atribuyó el estancamiento de los diálogos y la escasa concreción de avances a la falta de confianza generada por Estados Unidos y varios países europeos, una situación que, de acuerdo con la transcripción de sus palabras difundida por su oficina y recogida por Europa Press, resulta del comportamiento y las declaraciones de dichos actores internacionales. Pezeshkian afirmó que esta desconfianza impide llegar a resultados rápidos, lo que mantiene incertidumbre en torno al futuro de los acuerdos.

Europa Press consignó que el presidente iraní subrayó la autonomía de la región y la disposición de Irán para cooperar con sus vecinos mediante el diálogo, en busca de paz y estabilidad. Según sus declaraciones, los temas internos y regionales deben resolverse localmente, sin interferencia de potencias externas. “Irán no necesita una interferencia extranjera a la hora de determinar su destino y los procesos regionales”, expresó Pezeshkian, reiterando que cualquier negociación futura se dará conforme al Derecho Internacional y en beneficio de los derechos nacionales, bajo los parámetros determinados por el líder supremo Alí Jamenei.

Pezeshkian remarcó la importancia de fomentar relaciones con países islámicos vecinos, y citó a Turquía, Azerbaiyán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Arabia Saudí y Egipto como aliados que ofrecieron respaldo ante recientes intentos de presión extranjera. Según reportó Europa Press, el presidente apuntó a las maniobras diplomáticas de estos países para evitar un recrudecimiento del conflicto regional e impedir que actores como “el régimen sionista”, en alusión a Israel, o Estados Unidos, avancen en sus objetivos en Medio Oriente.

La semana anterior, el mandatario instruyó a su gobierno a negociar de nuevo con Washington, aunque solo si se garantiza que esas negociaciones se mantengan lejos de amenazas y demandas consideradas irrazonables, en particular aquellas que pretendan vincular el diálogo nuclear con asuntos del programa balístico iraní o con políticas internas del país. Europa Press contextualizó ese movimiento dentro de la postura sostenida por el expresidente estadounidense Donald Trump, quien llegó a amenazar con intervención militar en respuesta a protestas reprimidas, aunque posteriormente situó sus advertencias dentro del marco nuclear. Teherán asegura que sus actividades atómicas obedecen exclusivamente a fines pacíficos.

Los recientes bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel en Irán, que sumaron más de 1.100 muertos en junio de 2025, influyeron en la actual reticencia iraní a reabrir plenamente el diálogo bilateral. Según el medio, esas acciones se produjeron durante conversaciones diplomáticas orientadas a restaurar el pacto nuclear de 2015, acuerdo que perdió validez operativa tras la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018 bajo la administración Trump.

Además de abordar los desafíos diplomáticos, Europa Press relató que Pezeshkian aprovechó el evento para pedir disculpas al pueblo iraní por la gestión de las recientes protestas desencadenadas por la crisis económica, que se intensificaron entre el 8 y el 9 de enero. El presidente expresó que estos episodios causaron un profundo pesar y que el ejecutivo tiene la responsabilidad de prestar apoyo a los afectados. Reafirmó la importancia de la cohesión interna y la empatía social en momentos de adversidad, instando a superar diferencias para evitar divisiones que puedan ser explotadas por actores externos. Sostuvo que el objetivo de las autoridades es escuchar las preocupaciones populares y que el gobierno no busca confrontar a la ciudadanía.

El mandatario hizo mención especial a la necesidad de sanar heridas y preservar la unidad bajo el liderazgo del guía supremo. Recordó los ideales de la Revolución Islámica de 1979: justicia, igualdad y eliminación de discriminaciones por motivos étnicos, lingüísticos o de género; además, enfatizó que la piedad y la capacidad de servicio al pueblo constituyen los verdaderos criterios de excelencia desde la perspectiva del islam.

En cuanto a la agenda social y económica, Pezeshkian declaró que la prioridad del gobierno radica en mejorar la calidad de vida de la población. Según la información de Europa Press, el mandatario prometió impulsar infraestructuras y asegurar la provisión de bienes y servicios básicos. También se comprometió a combatir la corrupción y acelerar la descentralización administrativa para otorgar mayor autonomía a las provincias. Descartó planes de eliminar los subsidios vigentes.

Durante las conmemoraciones, miles de personas marcharon tanto en Teherán como en diversas ciudades de Irán para recordar la caída del régimen del sah en 1979. Según el reporte del medio, el heredero de la dinastía Pahlavi, Reza Pahlavi, respaldó en las últimas semanas a los manifestantes y expresó su ambición de restaurar la monarquía. Las autoridades, entretanto, acusaron a Estados Unidos e Israel de impulsar la presencia de "terroristas" en las protestas, con el propósito de aumentar la cifra de víctimas y proporcionar un pretexto para una intervención militar exterior.

Sobre el impacto de las protestas, el gobierno iraní confirmó la muerte de más de 3.000 personas, la mayoría civiles y miembros de las fuerzas de seguridad. No obstante, organizaciones como Human Rights Activists in Iran elevaron la cifra de fallecidos a cerca de 7.000, de acuerdo con los datos difundidos por Europa Press. Las movilizaciones surgieron principalmente por la crisis económica y el deterioro de las condiciones de vida, reflejando un escenario interno marcado por el inconformismo y la demanda ciudadana de cambios profundos.

A lo largo de su intervención, el presidente Pezeshkian enfatizó que el gobierno seguirá enfocado en el desarrollo social y económico sin ceder a presiones externas o aceptar condicionamientos que traspasen las líneas rojas fijadas por el liderazgo de la república.