Dimite la ministra del Interior de Portugal en medio de las críticas por su gestión durante el temporal

Maria Lúcia Amaral deja su puesto tras las severas inundaciones en el sur, con el primer ministro asumiendo sus funciones de manera provisional mientras el presidente acepta la salida en medio de cuestionamientos y un elevado balance de daños y víctimas

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El balance de víctimas y daños tras el reciente temporal en el sur de Portugal ha resultado elevado, con al menos ocho fallecidos, miles de heridos y cerca de 100.000 personas sin suministro eléctrico. El Gobierno, encabezado por el primer ministro Luís Montenegro, calcula que las pérdidas económicas alcanzan los 4.000 millones de euros. Este contexto turbulento encuadra la salida de la ministra del Interior, Maria Lúcia Amaral, quien presentó su dimisión este martes en medio de críticas por su gestión de la crisis, según informó la agencia Europa Press.

La Presidencia portuguesa informó a través de un comunicado que Amaral tomó la decisión porque "consideró que ya no poseía las cualificaciones personales y políticas necesarias para ejercer el cargo", detalló Europa Press. El presidente Marcelo Rebelo de Sousa aceptó la renuncia, que le fue sugerida por el propio primer ministro Montenegro luego de un periodo marcado por las polémicas sobre la prevención frente a las tormentas. Debido a la vacante, las funciones del Ministerio del Interior serán asumidas de forma provisional por el jefe del Ejecutivo hasta que se designe a un sucesor o sucesora.

Según reportó Europa Press, la gestión de Amaral fue objeto de cuestionamientos tanto en la fase de preparación ante el temporal como en la respuesta a la emergencia, cuando intensas lluvias causaron inundaciones severas en distintas regiones del sur del país. Vivencias particulares de los damnificados y el impacto en servicios esenciales generaron una oleada de críticas hacia la titular de Interior, que también ocupó previamente el puesto de Defensora del Pueblo.

Los cuestionamientos se centraron en la percepción de falta de anticipación y en la lentitud de las acciones posteriores a la catástrofe climática, sostienen medios portugueses citados por Europa Press. La salida de Amaral se produce mientras decenas de ciudades aún trabajan para restablecer el suministro eléctrico y reparar las infraestructuras dañadas. Miles de personas permanecen desplazadas o sin acceso a servicios básicos, y persiste la preocupación por posibles nuevos episodios adversos, en pleno inicio del invierno.

El presidente Marcelo Rebelo de Sousa avaló la dimisión en medio de las tensiones políticas derivadas del episodio, y su entorno reconoció que la crisis ha puesto bajo presión al Ejecutivo. Según la información divulgada por Europa Press, el Gobierno de Montenegro todavía no ha emitido una declaración pública sobre la dimisión ni sobre posibles cambios adicionales en el gabinete.

A raíz de estos acontecimientos, las autoridades nacionales han iniciado la elaboración de informes sobre los desplazados y un recuento de los daños materiales. Europa Press indicó que las primeras estimaciones del Ejecutivo cifran las pérdidas superiores a los 4.000 millones de euros, considerando tanto infraestructuras públicas como bienes privados afectados por la catástrofe meteorológica.

Las lluvias persistentes no solo han afectado al área urbana, sino también a vastas extensiones agrícolas e industrias locales, agudizando el impacto económico y social. El informe también señala la magnitud del desafío logístico y administrativo que enfrenta Portugal para atender a las víctimas y rehabilitar las zonas afectadas en los próximos meses.