Bolivia negocia con el FMI un préstamo de hasta 2.772 millones de euros

El gobierno de La Paz busca recursos millonarios bajo estrictas condiciones que incluyen ajustes económicos y la posible devaluación de la moneda nacional, mientras reclama un desembolso inicial elevado para enfrentar el deterioro fiscal y reactivar el crecimiento económico

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La última ronda de conversaciones entre Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) gira en torno a la aplicación de medidas económicas previas al acceso a un préstamo que podría oscilar entre 2.184 y 2.772 millones de euros, informó Bloomberg. El proceso de negociación contempla la exigencia, por parte del FMI, de que Bolivia adopte reformas que incluyan el ajuste del tipo de cambio y posibles devaluaciones de la moneda nacional, tras años de mantener un valor casi fijo frente al dólar estadounidense.

El Gobierno de Rodrigo Paz se encuentra evaluando la posibilidad de solicitar este importe a medio y largo plazo, bajo la figura del Servicio Ampliado del Fondo Monetario Internacional (SAF), según detalló el medio. La cuantía negociada representaría entre ocho y diez veces la cuota habitual de Bolivia en el FMI, de acuerdo con personas con conocimiento directo de las negociaciones citadas por Bloomberg.

Estas conversaciones se desarrollan en el contexto de un deterioro fiscal y una desaceleración del crecimiento económico en Bolivia durante las últimas dos décadas. El objetivo oficial es restaurar la sostenibilidad de las finanzas públicas y sentar bases para la reactivación económica. Para ello, el SAF proporcionaría a Bolivia un período de gracia mínimo de cuatro años y medio antes de comenzar a saldar la deuda principal, según reportó Bloomberg.

A diferencia de otros programas, el desembolso tradicional del FMI se da en varias etapas, siempre condicionado al cumplimiento de determinadas metas económicas y políticas pactadas entre el país receptor y el organismo internacional. No obstante, el Gobierno boliviano estaría solicitando un pago inicial sustancial —una modalidad conocida como 'frontloading'— que permitiría disponer de una cantidad significativa de fondos desde el inicio. Tal como precisó Bloomberg, el año pasado Argentina negoció un esquema similar con el FMI, en el contexto de un programa total de 16.806 millones de euros.

En el marco de este acuerdo potencial, una de las condiciones esenciales que el FMI exige a Bolivia reside en su política cambiaria. Durante más de diez años, el gobierno de La Paz ha mantenido la cotización oficial del boliviano cercana a los 7 por dólar. Sin embargo, el banco central ha comenzado recientemente a introducir un tipo de referencia alternativo, con una paridad aproximada de 9 bolivianos por cada dólar estadounidense, según publicó Bloomberg.

Entre los compromisos que acompañarían un eventual acuerdo, destacan reformas estructurales orientadas a rectificar distorsiones en la economía boliviana y mejorar la transparencia y control sobre el gasto público, consignó el medio. Estos puntos buscan abordar los desequilibrios fiscales generados por políticas expansivas y la disminución de ingresos provenientes de sectores clave, como la exportación de gas y minerales.

La decisión de solicitar un préstamo de estas dimensiones responde a la necesidad boliviana de afrontar pagos y obligaciones externas, e impulsar medidas que contribuyan al retorno de inversores y a la normalización de las reservas internacionales del país, reportó Bloomberg. El SAF se destaca, entre los programas del FMI, por permitir desembolsos de mayor volumen y exigir una agenda de reformas más comprensiva y de largo alcance que otros instrumentos de financiamiento.

Fuentes consultadas por Bloomberg advirtieron que la aprobación del programa dependerá del grado de cumplimiento que Bolivia logre respecto a las condiciones exigidas en términos de ajustes previos y el compromiso con la futura consolidación fiscal. Las conversaciones técnicas continúan en curso, mientras representantes del gobierno boliviano negocian la viabilidad y el calendario de las exigencias formuladas por el FMI.