Más de 50 migrantes, incluidos dos bebés, dados por muertos o desaparecidos tras un hundimiento frente a Libia

La Organización Internacional para las Migraciones informó que la tragedia, ocurrida cerca de Zuwara, expone una vez más los peligros letales de la travesía por el Mediterráneo, con cientos de víctimas entre adultos y menores este año

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La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) comunicó que las redes de tráfico y contrabando mantienen operaciones activas en la ruta central del Mediterráneo, obteniendo beneficios de cruces arriesgados en embarcaciones inadecuadas y exponiendo a las personas migrantes a situaciones de serio peligro y abuso. La agencia de Naciones Unidas ha señalado la necesidad de una cooperación internacional más sólida y de respuestas basadas en la protección de los migrantes, además de crear vías de migración más seguras y regulares para prevenir tragedias como la ocurrida recientemente frente a las costas de Libia, donde aproximadamente 50 personas, incluidos dos bebés, han muerto o permanecen desaparecidas tras el hundimiento de una embarcación el 6 de febrero cerca de la ciudad de Zuwara.

Según informó la OIM, el incidente involucró a una embarcación hinchable con 55 personas a bordo que había partido de Zauiya a las 23:00 horas del 5 de febrero. Seis horas después de su salida, la embarcación comenzó a hundirse en el mar Mediterráneo. Las autoridades libias encontraron únicamente a dos supervivientes, ambas mujeres nigerianas. Una de ellas relató, detalló la OIM, que perdió a sus dos bebés durante la tragedia marina.

El organismo internacional brindó atención médica a las dos supervivientes tras su llegada a tierra libia, en coordinación con las autoridades locales, informó la OIM. De acuerdo con la declaración, la mayoría de los ocupantes de la embarcación eran migrantes y refugiados originarios de varios países africanos, lo que evidencia la diversidad de nacionalidades que intentan cruzar esta peligrosa ruta marítima.

En cuanto a los datos recogidos por la OIM, el mes de enero registró al menos 375 fallecidos o desaparecidos en la ruta central del Mediterráneo debido a varios hundimientos que calificó como "invisibles" a raíz de fenómenos climáticos extremos. El organismo advirtió que el número real de víctimas podría ser mayor, ya que muchas muertes quedan fuera de las cifras oficiales debido a la falta de registros o testimonios de supervivientes.

La OIM mencionó que los incidentes de este tipo continúan resaltando la exposición a riesgos extremos de quienes intentan la travesía por el Mediterráneo desde África hasta Europa. En 2025, la organización reportó 1.300 migrantes desaparecidos en esta ruta marítima. Hasta la fecha de 2026, el conteo oficial suma al menos 484 personas entre muertos y desaparecidos, señaló el organismo.

El medio reportó que la OIM ha subrayado la explotación sistemática de los migrantes por parte de redes delictivas, que operan lanzando embarcaciones no aptas para navegar y sometiendo a los ocupantes a abusos físicos y a la desprotección. La organización insistió en la urgencia de reforzar la cooperación internacional y de adoptar políticas que prioricen la protección de las personas en tránsito.

Tal como detalló la OIM, la falta de rutas migratorias formales y seguras impulsa a miles de personas a recurrir a medios inseguros y peligrosos, incrementando el riesgo de muertes en el mar y otras violaciones de derechos humanos. Frente a este escenario, la agencia de Naciones Unidas reiteró la importancia de garantizar mecanismos regulares y protegidos para la migración, como medida esencial para prevenir nuevos fallecimientos y desapariciones.

De acuerdo con los datos recogidos y los testimonios aportados, la tragedia de Zuwara vuelve a poner de manifiesto tanto la persistencia de los movimientos migratorios de alto riesgo en el Mediterráneo central, como el impacto directo de la ausencia de alternativas seguras para la movilidad humana. Entre las medidas sugeridas por la OIM se encuentra la cooperación entre Estados y organizaciones internacionales, junto con la creación de canales seguros que permitan una migración ordenada y bajo protección.