Cae un grupo criminal que introducía cocaína oculta en piezas de mármol desde Brasil a través de Barajas

Tres individuos fueron arrestados tras una operación internacional en la que la Policía halló 1.500 kilos de estupefacientes escondidos en estructuras de piedra con origen sudamericano, desarticulando la logística de tráfico que operaba mediante sociedades pantalla y rutas aéreas

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La incautación de 1.200 kilos de cocaína en el Aeropuerto de Belo Horizonte, en Brasil, donde la droga se hallaba escondida en mesas de mármol con destino a España, aportó un nuevo impulso a una investigación internacional que permitió detener a tres individuos e intervenir un total de unos 1.500 kilos de esta sustancia, según la información publicada por la Policía Nacional y recogida por el medio. Estas acciones, enmarcadas en una operación conjunta en la que intervino también la Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria española y la Policía Federal de Brasil, permitieron desmantelar la logística de un grupo criminal dedicado al tráfico de estupefacientes mediante un sofisticado sistema de ocultación y transporte.

El operativo focalizó sus esfuerzos en la ruta aérea que conectaba Brasil y España, siendo el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas el principal punto de entrada de la droga oculta en estructuras de piedra de origen sudamericano, detalló la Policía Nacional en un comunicado. El grupo criminal importaba piezas de mármol que, en realidad, servían como escondite para el traslado de grandes cantidades de cocaína. En total, los agentes se incautaron de unos 1.500 kilos, de los cuales la mayor parte se detectó en Brasil y el resto fue interceptado en territorio español.

Según la información facilitada por la Policía Nacional, la investigación comenzó en noviembre del año anterior tras una alerta sobre la posible existencia de una red dedicada a la introducción de drogas en España utilizando empresas pantalla con apariencia legal. Estas compañías importaban mercancía sin levantar sospechas, aprovechando el tránsito de contenedores aéreos desde Sudamérica a través de Barajas. Los investigadores descubrieron que, en un primer envío de prueba, el grupo utilizó cinco contenedores con ladrillos en lugar de estupefacientes para verificar si sus operaciones atraían la atención de las autoridades.

Una vez comprobada la seguridad de la ruta, el grupo intensificó los envíos de cocaína disimulada dentro de encimeras, mesas y lavabos de mármol. La droga, tras su llegada a Madrid, era trasladada por carretera a diversas naves industriales ubicadas en distintos puntos del país. Para ocultar el olor y dificultar el rastreo policial, los miembros del grupo utilizaban ambientadores y perfumes en los contenedores, según manifestó la Policía Nacional.

La colaboración entre cuerpos policiales de ambos países resultó decisiva cuando las autoridades brasileñas detuvieron el cargamento de 1.200 kilos de cocaína en el aeropuerto de Belo Horizonte, frustrando su traslado a España. Paralelamente, en suelo español, la Policía investigó otro envío de lavabos de mármol retenido en la terminal de carga de Barajas, que posteriormente fue transportado a una nave industrial en Vilanova i la Geltrú, provincia de Barcelona.

Durante el registro en esta nave, agentes de las unidades Grupo Especial de Operaciones (GEO) y Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) intervinieron 250 kilos de cocaína, empaquetados en 221 paquetes y ocultos en las piezas de mármol. En la intervención, dos varones fueron arrestados después de destruir sus teléfonos móviles al descubrir la llegada de los agentes, añadió la Policía Nacional. Además de la droga, los agentes requisaron una furgoneta, un camión, cuatro teléfonos y más de 4.800 euros en efectivo. Un tercer integrante del grupo fue localizado y detenido poco después.

Los tres detenidos, según recogió la Policía Nacional en su comunicado, pasaron a disposición judicial acusados por delitos de tráfico de drogas y pertenencia a grupo criminal. Dos de ellos ingresaron en prisión tras su comparecencia ante el juez, mientras continúa el proceso judicial contra los acusados.

El caso, de acuerdo con los datos proporcionados por los cuerpos policiales y la Agencia Tributaria, evidenció el empleo de redes empresariales de fachada que operaban como soporte logístico y financiero para el tráfico a gran escala de estupefacientes entre América del Sur y Europa. Las rutas aéreas, el uso de contenedores y las técnicas de ocultación sofisticadas formaban parte de un esquema destinado a evitar el control policial y aduanero y a asegurar el ingreso de grandes remesas de cocaína en territorio español.

La operación se inscribió en el marco de la colaboración internacional contra el tráfico de drogas, reforzada por la coordinación entre la Policía Nacional, la Vigilancia Aduanera y la Policía Federal de Brasil. El avance de las pesquisas permitió, en esta ocasión, interceptar una parte significativa del cargamento antes de su llegada a destino y desactivar una infraestructura delictiva con ramificaciones empresariales y logísticas que extendían su actividad por ambos lados del Atlántico, según publicó la Policía Nacional.