Al menos diez personas mueren en Sudán en dos ataques con drones cerca de la frontera con Chad

Médicos Sin Fronteras reporta que hospitales en zonas fronterizas enfrentan una emergencia por múltiples víctimas y lesionados graves, mientras miles de desplazados sobreviven en condiciones extremas debido al conflicto armado que continúa agravando la crisis humanitaria

Guardar
Imagen EXPAGZSPEJDYFGAZTS7H57B264

La operación del hospital de Tine, en el este de Chad, ha alcanzado un límite debido al ingreso constante de pacientes con lesiones graves y hemorragias masivas, muchos de ellos consecuencia de recientes ataques con drones cerca de la frontera entre Sudán y Chad. Según informó Médicos Sin Fronteras (MSF), dicha instalación médica enfrenta una situación crítica, sin la capacidad adecuada para atender casos de extrema gravedad. Esta emergencia hospitalaria refleja el impacto inmediato y devastador de los incidentes violentos en la zona fronteriza, en un contexto donde la infraestructura sanitaria ya estaba sobresaturada antes de los ataques.

De acuerdo con los datos difundidos por la organización humanitaria y recogidos por diferentes medios, al menos diez personas han perdido la vida y cerca de treinta han resultado heridas tras dos ataques con drones ocurridos en Sudán, en zonas colindantes con Chad. Los heridos, varios de ellos en estado grave, fueron trasladados al hospital de Tine, que desde esta mañana se encuentra bajo una fuerte presión debido a la llegada de pacientes en estado crítico. "La situación en el hospital de Tine es crítica desde esta mañana. Hemos seguido recibiendo pacientes con hemorragias masivas y lesiones graves. Estamos haciendo todo lo posible para estabilizar y derivar a los pacientes, pero el hospital no tiene capacidad para tratar casos críticos", publicó MSF en un mensaje distribuido por sus redes sociales.

Tal como detalló Médicos Sin Fronteras, el campamento de Tine, donde actualmente residen unos 4.000 refugiados, es hoy uno de los puntos neurálgicos de la crisis humanitaria que afecta a la región. Estas personas abandonaron Darfur huyendo de episodios de violencia y buscaron refugio en Chad, pero deben sobrevivir en condiciones precarias dentro de un campamento de tránsito que opera por encima de su capacidad. MSF indicó que el flujo continuo de desplazados incrementa las dificultades para ofrecer atención básica y adecuada, tanto sanitaria como en lo relativo a alimentación y refugio.

El conflicto armado en Sudán, cuyas raíces se encuentran en la disputa por la integración de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) dentro del ejército regular, interrumpió el proceso de transición política iniciado tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir. La asonada militar de 2021, que resultó en la destitución de Abdulá Hamdok, primer ministro interino, agravó el escenario político, lo que posteriormente desembocó en la guerra civil que actualmente golpea a distintas regiones, incluida Darfur.

La intervención de actores extranjeros ha complicado el panorama, intensificando la lucha entre las partes enfrentadas. Según consignó Médicos Sin Fronteras, la escalada del conflicto en el oeste de Sudán se traduce en desplazamientos masivos, daños a infraestructuras esenciales y un incremento sistemático de las necesidades humanitarias. Informó que existen millones de desplazados y refugiados dentro y fuera del territorio sudanés, muchos de los cuales se encuentran expuestos a enfermedades y carecen de recursos básicos como agua potable y acceso a atención médica.

La organización y otros organismos internacionales han alertado sobre la propagación de enfermedades en medio de condiciones de hacinamiento y carencia de saneamiento adecuado en los campos de refugiados. La dificultad para mantener operativos servicios sanitarios y de emergencia deriva, además, de los daños extensivos sobre carreteras, hospitales y otras infraestructuras críticas, lo que limita la distribución de ayuda y complica la atención a cientos de miles de víctimas. Médicos Sin Fronteras subrayó que la situación humanitaria se agrava día tras día, mientras la inseguridad y los combates impiden el acceso a muchas de las comunidades afectadas.

Reportes recientes de MSF insisten en la necesidad urgente de fortalecer los recursos disponibles en el hospital de Tine y en el campamento, donde la saturación ya es la norma. Tanto el personal sanitario como los equipos de ayuda internacional enfrentan dificultades crecientes para estabilizar y transferir a los heridos que requieren intervenciones complejas. La falta de equipamiento y medicinas limita las posibilidades de respuesta, lo que incrementa la vulnerabilidad de los desplazados y heridos.

El medio precisó que la actual crisis en Sudán se ha convertido en una de las emergencias humanitarias de mayor magnitud a nivel mundial. Además de los desplazamientos internos, la presión sobre las regiones fronterizas como Chad ha llevado a un punto de ruptura los sistemas locales y la capacidad de respuesta de las organizaciones de asistencia. Los recursos destinados a la atención de emergencias médicas cada vez resultan más insuficientes frente a la magnitud de la crisis humanitaria.

En medio de una alarma internacional creciente, MSF y otras entidades humanitarias hacen llamados constantes para que se asegure el acceso a la ayuda humanitaria y se proteja a los civiles, en especial a aquellos ubicados en zonas de alto riesgo como Darfur y las áreas cercanas a la frontera con Chad. Según lo reportado, la continuidad de los combates y la falta de solución política mantienen a millones en situación de extrema vulnerabilidad, sin acceso adecuado a salud, refugio y condiciones mínimas de subsistencia.