Tui y Salvaterra se suman a Ribadavia y A Peroxa como puntos en nivel rojo por la crecida de los ríos

Las lluvias recientes han elevado el caudal fluvial en varias zonas de Galicia, con cuatro áreas bajo advertencia máxima mientras la Confederación Hidrográfica Miño-Sil monitorea el descenso gradual del nivel de las aguas e intensifica el control preventivo

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Os Peares-Carballedo, Belesar-O Saviñao y otros embalses en Galicia alcanzan niveles superiores al 90% de su capacidad, lo que ha provocado que varias presas, como San Martiño-Quiroga y Velle-Ourense, estén evacuando grandes volúmenes de agua en respuesta a la persistente crecida fluvial. Paralelamente, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS) monitorea un descenso paulatino en los niveles de algunos ríos, pero mantiene el control extremo en cuatro áreas bajo advertencia máxima debido al aumento reciente del caudal tras las intensas precipitaciones, según informó el medio.

De acuerdo con lo consignado por la fuente, el incremento en la altura de los ríos se ha sostenido durante las últimas horas, localizándose los puntos de atención más críticos en la demarcación de la CHMS. Los puntos de control en A Peroxa (Ourense) y Salvaterra (Pontevedra) sobre el cauce del Miño han superado los umbrales que activan la alerta máxima, alcanzando cotas de 7,35 metros y 10,19 metros respectivamente. Aunque los datos recabados por la CHMS indican que ambas localizaciones presentan una tendencia a la baja en la evolución del nivel del río, la situación continúa vigilándose por el posible impacto en las poblaciones cercanas.

La supervisión de la CHMS también detectó que en Ribadavia, en la confluencia del río Avia con el Miño, la crecida llevó al caudal hasta 4,63 metros, si bien se anticipa que disminuirá en el transcurso de las siguientes horas. Por su parte, el punto de control de Tui (Pontevedra), donde fluye el río Louro, marcó una altura de 2,46 metros, manteniéndose estable según los registros actualizados disponibles, detalló la fuente.

En contraste con estas zonas clasificadas en nivel rojo, el medio recoge que persisten cerca de diez puntos en Galicia bajo nivel naranja de advertencia. Estos incluyen localizaciones en Ribadavia (río Avia), Baños de Molgas y Arnoia (río Arnoia), Bande y Xinzo (río Limia), Ourense y Lugo (río Miño), Barco de Valdeorras (río Sil) y Salvaterra (río Tea). Estos puntos presentan un control reforzado, especialmente ante la posibilidad de intensificarse las lluvias o prolongarse la saturación del suelo.

La situación de los embalses, según publicó la fuente, también plantea desafíos, ya que varios superan ampliamente el 90% de llenado. Entre ellos se contabilizan Os Peares-Carballedo, Belesar-O Saviñao, Montefurado-Quiroga, Santo Estevo-Nogueira de Ramuín, Peñarrubia-Rubiá, Sequeiros-Ribas de Sil y San Pedro-Pantón. Las autoridades han aumentado los desagües preventivos mediante la apertura de compuertas en instalaciones como San Martiño-Quiroga, que evacua 780,99 metros cúbicos por segundo; Os Peares, con 167,22 metros cúbicos por segundo; Bao-O Bolo, con 110,73 metros cúbicos por segundo; y Velle-Ourense, que libera un flujo máximo de 2.267,73 metros cúbicos por segundo.

En respuesta a estas condiciones, la Dirección Xeral de Emerxencias e Interior mantiene vigente el Plan Inungal en fase de pre-emergencia. Este dispositivo implica la vigilancia de más de veinte cursos fluviales en toda la comunidad autónoma, distribuidos por diversas provincias. En A Coruña, el monitoreo se extiende sobre el río Mero (Cambre), el Xubia (Ferrol), Sar (Ames), Barcés (Abegondo), Grande (Vimianzo), Tambre (Oroso y Trazo), Mandeo (Coirós y Betanzos), Miño (A Pobra do Caramiñal) y Cabeiro-Tambre (Oroso), según concretó el medio.

En la provincia de Pontevedra, el control abarca los ríos Lérez (Pontevedra), Louro (Tui), Tea (Salvaterra de Miño), Gallo Umia (Cuntis), Verdugo (Pontecaldelas) y Cabeiro (Redondela). En Ourense, la vigilancia mantiene especial atención en el Miño (A Peroxa, Ourense y Salvaterra), Avia (Ribadavia), Arnoia (Baños de Molgas y Arnoia), Limia (Bande y Xinzo de Limia), Sil (O Barco de Valdeorras) y Támega (Castrelo do Val y Oímbra). Lugo concentra la supervisión en el segmento del río Miño que atraviesa la provincia.

El medio informó que la activación de estos controles responde al pronóstico de episodios de lluvias intensas y a la evaluación del impacto acumulado sobre la red hidrográfica, buscando anticipar posibles incidentes y coordinar acciones tanto a nivel local como autonómico. Con puntos fluviales que ya han alcanzado cotas históricas y la gestión preventiva de embalses a plena capacidad, la CHMS refuerza la monitorización del descenso gradual de los caudales, actualizando constantemente los datos para orientar los dispositivos de emergencia y la comunicación con las entidades municipales implicadas.

La combinación de factores hidrológicos, el estado de saturación de los suelos y la presión continua sobre los embalses determinan la evolución del escenario. En este contexto, la red de control implementada abarca tanto la vigilancia directa en los puntos más sensibles como la evaluación regular de la situación mediante los datos actualizados que proporciona la CHMS, reportó la fuente.