Fallece el arquitecto Ángel Fernández Alba, autor del invernadero Santiago Castroviejo del RJB-CSIC

Reconocido creador de espacios, referente en la arquitectura contemporánea española, deja un legado que abarca desde innovadores conjuntos urbanos en Madrid hasta proyectos internacionales, destacándose por su influencia en la formación de nuevas generaciones y su visión artística

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El arquitecto Ángel Fernández Alba impulsó proyectos en España y Escandinavia, donde diseñó infraestructuras como las cancillerías de España en Estocolmo y Helsinki, según consignó el Real Jardín Botánico-CSIC. El fallecimiento del creador, a los 82 años, se produjo el jueves 29 de enero en Madrid, de acuerdo con un comunicado difundido por la institución. Fernández Alba dejó un importante legado no solo por la cantidad de obras construidas sino también por su influencia en diversos campos como la formación, el paisajismo, la edición y la docencia.

El Real Jardín Botánico-CSIC reportó, además, que entre las obras más emblemáticas de Fernández Alba destaca el invernadero Santiago Castroviejo, una edificación concluida en 1993 en el propio jardín botánico. El edificio, concebido como invernadero de exhibición, fue inaugurado en ese año por los entonces Reyes de España, Juan Carlos y Sofía. La institución transmitió sus condolencias a la familia del arquitecto, muy especialmente a su esposa, la también arquitecta y artista Soledad del Pino. Según detalló el Real Jardín Botánico-CSIC, Fernández Alba desempeñó diversas labores como artista, paisajista, editor y profesor a lo largo de su carrera, además de arquitecto y diseñador de exposiciones.

Fernández Alba obtuvo su título de arquitectura en 1970. Una vez licenciado, completó su formación profesional fuera de España. Entre 1970 y 1975 residió en ciudades como Londres, Filadelfia y Nueva York, donde amplió sus estudios y trabajó en proyectos relacionados con la arquitectura y el diseño, según informó el Real Jardín Botánico-CSIC. En 1976, Fernández Alba se instaló en Madrid de forma definitiva, desde donde lideró un estudio que firmó proyectos para distintos lugares de España y el extranjero.

En territorio español, según publicó el Real Jardín Botánico-CSIC, Fernández Alba participó en actuaciones urbanas y arquitectónicas relevantes, como el Parque Tres Cantos, el teatro Lavapiés, la Casa Gand'ara y viviendas sociales en la M-30 de Madrid. También destacó su intervención en la Colonia de Aviación en Alcalá de Henares, el Teatro Nuevo en Ciudad Rodrigo, la Escuela de Ingeniería Técnica Agrícola en Palencia, la Plaza de San Cristóbal en Salamanca y el Hospital de Manacor en Mallorca.

En su vinculación internacional, el arquitecto acumuló experiencia en los países escandinavos, una región a la que le unían lazos profesionales y afectivos. Allí se encargó de la proyección de las embajadas españolas en Estocolmo y Helsinki. Según el Real Jardín Botánico-CSIC, el conocimiento de la arquitectura del norte de Europa y su capacidad para integrar estilos de diferentes tradiciones definieron buena parte de su trabajo.

Acerca del invernadero Santiago Castroviejo, Fernández Alba definió esta obra como "destacada", un volumen uniforme de vidrio adosado a un muro antiguo y que se apartaba de las soluciones ibérico-nórdicas habituales en proyectos anteriores de su trayectoria. Kenneth Frampton, arquitecto y escritor británico, analizó esta obra afirmando que, salvo por la presencia de algunas ventanas con marcos metálicos que se orientan hacia los jardines, el diseño se caracteriza por la desmaterialización completa del muro original, según recogió el Real Jardín Botánico-CSIC. Frampton señalaba que estos vanos metálicos, enmarcados en una superficie acristalada continua, aportan una nota irónica al conjunto de la estructura.

El Real Jardín Botánico-CSIC subrayó en su homenaje el carácter polifacético de Fernández Alba, que destacó también en campos como la docencia universitaria y la edición especializada en cuestiones urbanas y arquitectónicas. Su aportación artística y su labor como formador influyeron en generaciones de profesionales. El arquitecto dejó además un legado de espacios urbanos y edificios que hoy conforman parte del paisaje arquitectónico de ciudades como Madrid, Palma, Salamanca o Ciudad Rodrigo, según puntualizó el Real Jardín Botánico-CSIC.