
Un comunicado difundido por el Comando General del Ejército Nacional Libio informó que varios soldados fueron tomados prisioneros tras un ataque armado en la frontera con Níger, mientras llevaban a cabo labores de protección en los puntos de control fronterizos estratégicos que buscan limitar el contrabando y otras formas de crimen organizado. Según informó el portal Libya Update, el incidente ocurrió durante la madrugada del sábado pasado e implicó ataques coordinados en tres ubicaciones clave: el cruce fronterizo de Al Tum, el sector de Wadi Bughara y el paso de Salvador, áreas donde se encontraban desplegadas unidades de la Guardia Fronteriza.
El Ejército Nacional Libio, bajo el mando del mariscal Jalifa Haftar, detalló que tres de sus soldados perdieron la vida y varios resultaron heridos durante el asalto simultáneo atribuido a grupos armados. El comunicado oficial recogido por Libya Update indica además que los combatientes responsables—identificados posteriormente como miembros del grupo autodenominado “Revolucionarios Tubu”, según consignó el medio digital Libya Review—capturaron temporalmente el cruce de Al Tum, justificando sus acciones a través de un video difundido en redes sociales. En ese mensaje, el grupo sostuvo que sus movimientos buscan enfrentar supuestas redes de corrupción y actividades de contrabando en la región sur del país, señalando directamente a las fuerzas aliadas de Haftar por presunta colaboración en el tráfico ilegal de combustible y mercancías. En su mensaje, los “Revolucionarios Tubu” advirtieron sobre futuros ataques dirigidos a vehículos y puestos de control que, según su criterio, estén implicados en tales prácticas.
Libya Update precisó que el ataque no solo resultó en la captura de militares, sino también marcó una amenaza directa contra los operativos de seguridad cuyo objetivo es preservar la integridad de la frontera sur libia. La Guardia Fronteriza realiza patrullajes regulares para combatir las redes criminales que operan en la zona, aprovechando la extendida inestabilidad política y el vacío de poder en amplios sectores del país. De acuerdo con el Ejército Nacional Libio, las acciones recientes forman parte de un esfuerzo más amplio con el que buscan eliminar las vías de suministro que sostienen las operaciones de contrabando. En el comunicado, las autoridades militares afirmaron: “Esto impulsó a las bandas a llevar a cabo este acto hostil desesperado”, responsabilizando a grupos especializados en contrabando por el ataque y asegurando que las rutas clandestinas han sufrido graves daños a raíz de las operaciones oficiales.
El mismo ejército señaló que los atacantes huyeron hacia Níger tras la ofensiva y anunció la puesta en marcha de operaciones de rastreo para dar con los responsables. Según recogió Libya Update, las autoridades continuarán los esfuerzos para liberar al personal capturado y afirmaron su compromiso de mantener la vigilancia en la frontera sin dejarse intimidar por incidentes de esta naturaleza, que ven como intentos por “socavar la seguridad y la estabilidad” nacionales.
Por su parte, el grupo “Revolucionarios Tubu” declaró haber actuado en respuesta a la supuesta connivencia de las fuerzas de seguridad locales con redes de tráfico ilícito. El grupo, formado principalmente por miembros de la comunidad tubu—pueblo nómada y seminómada distribuido por el sur de Libia, el norte de Chad, Níger y el oeste de Sudán—, ha manifestado en repetidas ocasiones su descontento con las políticas de seguridad en el sur libio y el rol de las facciones armadas asociadas a los poderes establecidos. Libya Review subrayó que el video publicado tras el asalto incluyó advertencias sobre futuros ataques contra infraestructuras y personal vinculados al contrabando.
La situación en la frontera sur de Libia sigue reflejando la complejidad del conflicto interno que afecta al país desde hace años. Según reportó Libya Update, la disputa política entre el Ejecutivo reconocido por la comunidad internacional, encabezado por Abdul Hamid Dbeibé, y las autoridades del este, lideradas por Aguila Salé y sostenidas militarmente por Jalifa Haftar, favorece la proliferación de grupos armados con intereses particulares en distintas regiones, incluidas las zonas fronterizas. La capital, Trípoli, y amplios sectores del país continúan expuestos a la fragmentación territorial motivada por la acción de diversas milicias, cada una buscando consolidar su influencia frente a la debilidad institucional del Estado central.
Libya Update y Libya Review han seguido de cerca los efectos del conflicto para comunidades locales como los tubu, que tradicionalmente viven del pastoreo y, a menudo, se ven envueltos en las dinámicas del contrabando que facilita la economía de subsistencia en regiones con acceso limitado a servicios y oportunidades. Las acciones armadas como la ocurrida en la frontera con Níger subrayan la persistente vulnerabilidad de la zona y la dificultad para establecer mecanismos efectivos de control, en un entorno caracterizado por el enfrentamiento entre diversos actores armados.
El comunicado militar del Ejército Nacional Libio explicó que, pese al impacto de los ataques y la pérdida de efectivos, las operaciones para asegurar la frontera continuarán mientras se mantiene la búsqueda de los soldados capturados y la localización de los responsables del asalto. En tanto, las autoridades reiteraron su intención de garantizar la “protección de la nación” en medio de un entorno marcado por la presencia de múltiples amenazas internas y transfronterizas.