IU acusa a la comunidad internacional "de complicidad cuando se cumple un mes del secuestro de Maduro"

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Izquierda ha criticado que "se cumple un mes desde el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de la diputada Cilia Flores, a manos de fuerzas estadounidenses, sin que se haya producido una reacción firme por parte de la comunidad internacional".

La organización considera que la captura del presidente venezolano, ocurrida el pasado 3 de enero, "constituye una violación del derecho internacional y de la soberanía nacional de Venezuela", y lamenta el "silencio ensordecedor" de la mayoría de gobiernos europeos.

"La pasividad del PSOE y de la Unión Europea ante este secuestro político es una vergüenza. No se puede hablar de democracia mientras se apoya o se tolera este tipo de agresiones imperialistas", ha declarado la diputada de Izquierda Unida en el Parlamento de La Rioja, Henar Moreno.

Izquierda Unida insiste en que "el secuestro de Maduro y Flores debe ser investigado como un crimen internacional". En este sentido, reclama "su liberación inmediata y su regreso seguro a Venezuela, al tiempo que alerta sobre las consecuencias de normalizar estas prácticas".

"Si la comunidad internacional permite que un gobierno extranjero capture a un jefe de Estado sin consecuencias, está legitimando un nuevo tipo de golpe de Estado global, sin máscaras ni pretextos", ha afirmado Moreno.

IU advierte de que lo sucedido "forma parte de una nueva escalada de injerencia global por parte de Estados Unidos, que ya no se limita a presiones diplomáticas o sanciones económicas, sino que se expresa mediante acciones militares directas, como los recientes bombardeos contra Venezuela, que han dejado más de cien víctimas mortales y agravado la situación humanitaria".

"Ya no estamos ante operaciones encubiertas ni montajes diplomáticos. Estamos viendo acciones directas, en abierto, y con total impunidad", ha añadido la parlamentaria riojana.

Para Izquierda Unida, lo ocurrido "no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia sistemática de desestabilización y control político impulsada por Estados Unidos, que se manifiesta de forma especialmente agresiva en América Latina -como en los casos de Cuba o Colombia-, pero que también alcanza a otros territorios estratégicos como Groenlandia".

La organización ha criticado que este patrón de intervención "representa una amenaza no solo para los pueblos del Sur, sino también para el derecho internacional y la paz global".