Trump sostiene que un acuerdo "satisfactorio" con Irán debe suponer su desarme nuclear

Washington presiona para lograr acercamientos diplomáticos con Teherán en medio de tensiones crecientes, mientras Trump advierte que sólo habrá consenso si Irán elimina sus capacidades atómicas y deja de desafiar las restricciones internacionales, según declaraciones recientes del mandatario

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Durante una comparecencia a bordo del avión presidencial, Donald Trump declaró que la intervención militar contra Teherán sigue siendo una opción. Estas declaraciones surgen en paralelo al anuncio de que buques de gran tamaño y potencia de Estados Unidos avanzan hacia Irán, elevando la tensión en la región. El asunto central identificado por el mandatario estadounidense fue la posibilidad de llegar a un acuerdo negociado con la República Islámica que contemple, no obstante, la eliminación total de las capacidades nucleares iraníes. De acuerdo con los reportes de la agencia Europa Press, la administración de Washington sostiene conversaciones diplomáticas con el gobierno de Teherán, aunque Trump advirtió que cualquier consenso debe garantizar que Irán renuncie a la posesión de armas nucleares.

Según publicó Europa Press, el presidente estadounidense consideró alcanzable un entendimiento con Irán, pero reiteró la importancia de que el desarme nuclear forme parte indispensable del acuerdo. Trump explicó: “Se puede llegar a un acuerdo negociado que sea satisfactorio, pero sin armas nucleares. Dijeron que deberían hacerlo, pero no sé si lo harán, pero nos están hablando”. De esta forma, mantuvo firme el discurso respecto al programa de desarrollo atómico iraní y exhortó a las autoridades del país a dialogar con su equipo de gobierno.

Europa Press consignó que Trump impuso un ultimátum en torno a la posible obtención de un acuerdo, aunque el mandatario no precisó fechas ni plazos. Durante el encuentro con los medios, el líder de la Casa Blanca rehusó descartar abiertamente la opción de un ataque militar, subrayando el despliegue de fuerzas navales estadounidenses en la región próxima a Irán. Ante la consulta sobre la decisión final que adoptaría Estados Unidos, Trump respondió: “No puedo decíroslo”, evitando proporcionar más detalles sobre posibles acciones contra el país persa.

Respecto a medidas económicas, Trump reiteró la decisión de aplicar un arancel del 25% a las importaciones provenientes de cualquier nación que mantenga relaciones comerciales con Irán. Según detalló Europa Press, el mandatario no ofreció especificaciones sobre la entrada en vigor de ese gravamen, limitándose a señalar: “Ya veremos (…) Tenemos una ventaja enorme en ese sentido, y están hablando con nosotros. Así que podrían pasar muchas cosas”. Este anuncio refuerza la estrategia de presión económica desde el ejecutivo estadounidense para aislar a Teherán en el escenario internacional.

En respuesta a estos movimientos, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, manifestó disposición para iniciar negociaciones con Washington. No obstante, Araqchi condicionó cualquier posible encuentro a que la administración de Trump abandone las exigencias que calificó de “unilaterales” e incluyan en la agenda las preocupaciones “legítimas” de Irán. Conforme difundió Europa Press, el gobierno iraní reiteró la negativa a dialogar sin garantías de seguridad, aludiendo a la ofensiva israelí de junio y a la inestabilidad regional.

Desde la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear firmado en 2015 —acuerdo al que Trump puso fin durante su primer mandato—, las autoridades de Irán han mostrado reticencia a renegociar los términos. Según reportó Europa Press, los intentos diplomáticos recientes tuvieron lugar en un contexto de tensiones crecientes y tras la decisión de Washington de vaciar el pacto nuclear de contenido, reintroduciendo sanciones y profundizando el aislamiento de Teherán.

Los contactos diplomáticos entre ambas naciones sobrevienen en un entorno marcado por la desconfianza y los desencuentros sobre el alcance y las garantías de cualquier compromiso. El precedente de 2015 refleja, según el medio citado, la dificultad de establecer acuerdos sostenibles tras el cambio de postura estadounidense durante la administración Trump. A pesar de la disposición de ciertas figuras en el gobierno iraní para reiniciar el diálogo, la exigencia de que Washington atienda las condiciones de Teherán constituye un punto de fricción que complica la posibilidad de lograr avances significativos a corto plazo.