
Kiko Rivera terminó el día del cumpleaños de su hija Carlota mostrando un semblante serio al dejar atrás el bullicio de un centro comercial, tras un intercambio de palabras nada amistoso con otro cliente, antes de subir al coche donde lo esperaba su actual pareja, Lola García, encargada de transportar la tarta y los obsequios, según informó el medio. Este gesto simbolizó la distancia que persiste entre Rivera e Irene Rosales, reflejada también en las decisiones que tomaron sobre cómo celebrar la ocasión junto a su hija.
De acuerdo con la información publicada, la expareja eligió no compartir juntos el octavo cumpleaños de Carlota, evidenciando el enfriamiento de toda muestra de cordialidad que hasta hace poco reinaba en su entorno familiar. Irene Rosales fue clara al ser consultada sobre la posibilidad de una celebración conjunta con el DJ: su respuesta negativa, acompañada de una expresión seria, dejó en claro la posición de ambas partes. El medio detalló que ni mensajes públicos de afecto ni fotografías conjuntas formaron parte de esta jornada, a diferencia de otras ocasiones.
Según consignó la fuente, el festejo transcurrió en la casa de Kiko Rivera, con presencia de su actual novia Lola y los tres hijos del DJ. Las actividades incluyeron la recogida del hijo mayor, compras para el evento y la preparación de la celebración en un ambiente que Rivera documentó más tarde en sus redes sociales. Allí compartió una imagen dedicada a Carlota, en la que escribió: “Papá siempre va a estar a tu lado”, reflejando su compromiso con la niña y la importancia que le asigna a este tipo de momentos familiares.
Las publicaciones en redes de ambos padres resaltaron que, aunque ya no existe una convivencia ni un vínculo cercano, sí comparten muestras de felicidad junto a sus nuevas parejas. Tanto Rivera junto a Lola como Rosales con Guillermo han publicado imágenes que dan cuenta de cómo han reconstruido su felicidad por separado. Según detalló el medio, no queda rastro de la amistad o la buena relación que en otros cumpleaños familiares podía apreciarse, ni entre ellos ni entre las parejas actuales de cada uno.
El clima de tensión parece haber crecido en las últimas semanas, situación que pudo haber influido en la actitud mostrada por Rivera durante las actividades previas al cumpleaños. El medio señaló que las noticias relacionadas con Cantora —la finca familiar y foco de conflictos anteriores— y posibles repercusiones en su relación con Lola García, pueden haber aumentado el malestar. Tras abandonar el centro comercial con la tarta lista y la bolsa de regalos, la dinámica de la familia se transformó cuando cruzaron el umbral de su hogar, encontrando un espacio de celebración y risas entre padres, hijos y la pareja de Rivera.
Según publicó el medio, ni siquiera la efeméride de Carlota permitió un acercamiento entre los padres, quienes han optado por reconstruir sus vidas afectivas en contextos completamente ajenos al anterior entorno familiar compartido. El día especial concluyó para la niña en compañía de su padre, de su pareja y de sus hermanos, en un ambiente apartado de las antiguas costumbres y de cualquier atisbo de unión familiar visible en el pasado.