Durante una presentación pública dedicada al documental protagonizado por la primera dama Melania Trump, el presidente de Estados Unidos declaró que “Cuba no podrá sobrevivir”, refiriéndose a la nueva ronda de sanciones que afectan de manera directa la economía de la isla. Según informó la agencia EFE, Trump sostuvo que el endurecimiento de las medidas contra los proveedores de petróleo para Cuba pondría al Gobierno cubano en una situación límite y expresó que considera al país caribeño como “una nación fallida”. El mandatario justificó estas acciones asegurando que la isla representa “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, razones por las cuales declaró el estado de emergencia nacional respecto a esta amenaza.
De acuerdo con lo consignado por EFE, el presidente estadounidense firmó recientemente una orden ejecutiva que impone aranceles a los países que suministren crudo a Cuba. Este movimiento tiene como objetivo ahondar la crisis que atraviesa el país, situación que se ha visto intensificada tras la interrupción de los envíos de petróleo provenientes de Venezuela. Este corte se produjo después de la caída en Caracas del mandatario Nicolás Maduro, quien, junto a su esposa Cilia Flores, fue capturado tras un operativo liderado por Estados Unidos el 3 de noviembre. Ambos permanecen detenidos y enfrentan cargos por narcotráfico en la ciudad de Nueva York.
La decisión de la Casa Blanca se fundamenta en la idea de que el final del suministro petrolero desde Venezuela conducirá eventualmente a un cambio de régimen en La Habana. Los funcionarios de Washington, de acuerdo con la información difundida por EFE, sostienen que la profunda crisis social y económica que atraviesa Cuba se agravará considerablemente ante la falta del recurso energético, lo que aumentará las presiones internas sobre el Gobierno cubano.
Durante la interacción con la prensa, Trump fue consultado sobre la intención de las nuevas sanciones y si buscaba “ahogar” a Cuba. El presidente respondió que la palabra utilizada era “muy dura”, pero reiteró su postura sobre el carácter fallido de la nación caribeña. Trump también mencionó que “hay que sentirse mal por Cuba porque han tratado muy mal a la gente”, en referencia, según explicó EFE, tanto a la población cubana como a los ciudadanos de origen cubano en Estados Unidos. El mandatario explicó que para muchos cubanoestadounidenses, cuya migración estuvo marcada por persecuciones y abusos, sería deseable regresar a la isla bajo un nuevo escenario político.
La reacción del gobierno cubano ante estas medidas fue firme. Según publicó EFE, La Habana denunció la intervención de Washington en la crisis venezolana y calificó el ataque en Caracas como un “acto de terrorismo”. La administración cubana mostró su rechazo a cualquier política basada en amenazas o intimidaciones, subrayando que no se abrirán canales de negociación ni entendimiento bajo condiciones de “coerción”. No obstante, las autoridades cubanas manifestaron su disposición a un eventual diálogo siempre y cuando prevalezcan la igualdad y el respeto entre las partes.
El contexto que subyace a la intensificación de las sanciones se conecta de manera directa con los cambios recientes en el panorama energético de Cuba. El país dependía de manera significativa de los envíos petroleros de Venezuela para abastecer su demanda interna. El desabastecimiento repentino agrava una crisis económica que, según detalló EFE, ya presentaba signos graves de deterioro en distintos sectores de la sociedad cubana, especialmente en el suministro de energía, alimentos y medicinas.
A nivel diplomático, la declaración de emergencia nacional por parte de Trump marca un punto de inflexión en la política estadounidense hacia Cuba. Este tipo de acciones ejecutivas permite a la Casa Blanca aplicar sanciones más amplias y mover recursos sin requerir la aprobación del Congreso, lo que refuerza la postura de presión máxima que la administración actual ha adoptado en materia de política exterior hacia el Caribe.
Las repercusiones de la medida se extienden también a los países que históricamente han sido aliados de Cuba y han actuado como sus proveedores energéticos. Según reportó EFE, la imposición de aranceles tiene el potencial de impactar las relaciones comerciales y diplomáticas de Estados Unidos con naciones que opten por continuar suministrando petróleo a la isla caribeña, lo que podría provocar tensiones en diversos escenarios multilaterales.
El desarrollo de estos acontecimientos sucede mientras la comunidad internacional observa con atención las decisiones tanto de Washington como de La Habana y evalúa sus implicaciones al interior de Cuba, en la región y en las relaciones exteriores de Estados Unidos. Al mantenerse la crisis económica y social en la isla, la evolución de la situación y la respuesta tanto del Gobierno cubano como de sus allegados y detractores continuará estando en el foco de la agenda global, conforme avancen los próximos episodios de esta confrontación política, según concluyó EFE.
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