
La ONU ha denunciado este viernes que los rebeldes hutíes de Yemen han entrado en hasta seis oficinas de la ONU en la capital, Saná, en las que no había personal de la organización internacional presente y han confiscado equipos de telecomunicaciones y vehículos.
"Naciones Unidas no ha autorizado el retiro de estos activos ni las autoridades de facto han informado a la ONU de las razones para hacerlo", ha denunciado en un comunicado el coordinador humanitario para Yemen, Julien Harneis, en el que ha detallado que el equipo se ha trasladado a un "lugar desconocido".
Harneis ha indicado que el equipo --importado a Yemen de acuerdo con los procedimientos locales y con los permisos necesarios-- forma parte de la "infraestructura mínima que necesita la ONU para estar presente" en el país y cumplir con sus programas.
"Los hutíes no han autorizado al Servicio Aéreo Humanitario de Naciones Unidas (UNHAS) a volar a Saná durante más de un mes ni a Mareb, controlada por el Gobierno reconocido a nivel internacional, durante cuatro meses", ha indicado, agregando que "no han explicado los motivos" detrás de esta prohibición.
En este sentido, ha reiterado que estos vuelos "son el único medio por el cual el personal de ONG internacionales puede entrar y salir de las zonas bajo el control de los hutíes, lo que "limita aún más la prestación de asistencia humanitaria en dichas zonas".
"Esta confiscación de activos de la ONU y el bloqueo de los vuelos de UNHAS por parte de los hutíes de Saná se produce en un momento en que las necesidades humanitarias en Yemen, especialmente en las zonas bajo su control, están aumentando", han advertido.
Harneis ha lamentado así que las autoridades hutíes hayan tomado este tipo de medidas de forma "unilateral" y sin llevar a cabo consultas con la ONU, impidiendo así "alcanzar acuerdos mutuamente aceptables para la prestación de asistencia" humanitaria.
Los hutíes, aliados de Irán, han arrestado a decenas de empleados de Naciones Unidas a los que acusa de espionaje, una decisión condenada por la organización internacional. El grupo controla la capital yemení, Saná, y otras zonas del norte y el oeste del país desde 2015.