La justicia surcoreana condena a seis meses de prisión al expresidente del Supremo por abuso de poder

Un tribunal de apelaciones surcoreano impone seis meses de cárcel, con suspensión durante un año, al exlíder judicial Yang Sung Tae tras revertir su absolución e identificar uso indebido de su autoridad en acuerdos políticos y judiciales

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Yang Sung Tae, quien presidió el Tribunal Supremo de Corea del Sur entre 2011 y 2017, fue involucrado en negociaciones en las que presuntamente utilizó procesos judiciales como instrumentos de intercambio para pactos con la administración de la entonces presidenta Park Geun Hye. A raíz de ello, un tribunal de apelaciones surcoreano revocó una absolución previa y dictó contra él una pena de seis meses de prisión, aunque la ejecución de la condena permanecerá en suspenso durante un año. El fallo, que modifica una decisión inicial en la que Yang había sido absuelto de 47 cargos vinculados con su presunto abuso de poder, se conoció este viernes, según detalló la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

De acuerdo con la cobertura de Yonhap, el proceso judicial contra Yang Sung Tae se centró en la acusación de interferencia indebida en juicios, así como en el uso de su autoridad institucional para beneficio propio y para influir en decisiones políticas y judiciales relevantes. La Fiscalía surcoreana, según la misma fuente, había solicitado una condena de siete años de prisión para Yang, señalándolo como responsable de manipular sentencias y decisiones que, según los fiscales, pretendían respaldar su aspiración a ocupar un puesto en un tribunal de apelaciones. Las investigaciones revelaron que la supuesta utilización de casos judiciales como herramienta de negociación formó parte de los esfuerzos por fortalecer sus perspectivas profesionales en cooperación con altos cargos del ejecutivo.

El tribunal que analizó la causa en segunda instancia también se pronunció sobre la situación de otros dos exmagistrados relacionados con el caso. Según informó Yonhap, uno de ellos recibió la misma condena que Yang, es decir, seis meses de prisión cuya ejecución fue suspendida durante un año, mientras que el otro exmagistrado vio ratificada su absolución. El fallo evidencia una redefinición de responsabilidades por parte del tribunal de apelaciones, que rectificó el criterio del órgano inferior acerca de la implicación de estos funcionarios judiciales en el uso indebido de su cargo.

El proceso legal comenzó tras las sospechas de que Yang utilizó el poder del máximo tribunal del país para intervenir en juicios de alto perfil, particularmente aquellos que podían tener repercusiones en asuntos políticos vinculados a la presidencia de Park Geun Hye. Yonhap reportó que la Fiscalía apuntó a un patrón de conducta donde el exlíder judicial ofrecía resoluciones judiciales favorables a cambio de avances personales y acercamientos con el ejecutivo. De acuerdo con las conclusiones de la investigación, tales prácticas minaron la independencia del Poder Judicial y motivaron el procesamiento penal de Yang.

Durante el juicio, se evaluaron en detalle los 47 cargos por abuso de poder y se analizaron comunicaciones, reuniones y decisiones que, según la acusación, evidenciaron un intercambio ilícito entre el Poder Judicial y el Gobierno. El tribunal concluyó que existían pruebas suficientes para responsabilizar a Yang en varios de los cargos relativos al abuso de autoridad, si bien la condena quedó significativamente lejos de la petición inicial de la Fiscalía.

Además, el tribunal justificó la suspensión de la pena de prisión en relación con aspectos procesales y la valoración detallada de las pruebas presentadas, según replicó Yonhap. Aunque Yang no deberá ingresar en prisión de manera inmediata debido a la suspensión, el fallo conserva la condena e impone una advertencia formal sobre el abuso de posición pública en la función judicial.

La causa por la que Yang Sung Tae fue juzgado formó parte de una serie de investigaciones que, desde el final de la administración de Park Geun Hye, han intentado esclarecer el alcance de la colaboración entre el Poder Judicial y altos funcionarios del Ejecutivo. Según Yonhap, éste es uno de los procesos de mayor repercusión para la justicia surcoreana, pues implica a la máxima autoridad judicial del país y a otros jueces de alto rango en actos que, según la Fiscalía, comprometen la imparcialidad y el correcto funcionamiento institucional del sistema de justicia.

La cobertura de Yonhap detalló que, mientras Yang siempre defendió su inocencia durante todo el proceso y en la sentencia anterior el tribunal inferior lo absolvió en todos los cargos, el tribunal de apelaciones consideró suficiente la evidencia para revertir esa decisión en parte. El caso se destaca, según informó la agencia surcoreana, por la excepcionalidad de que un expresidente del Supremo comparezca ante la justicia bajo acusaciones de abuso de autoridad y manipulación de procesos judiciales.

La decisión judicial, según reprodujo Yonhap, podría tener efectos sobre la percepción de la integridad y la transparencia en las instituciones judiciales surcoreanas. También pone de relieve los controles internos sobre los límites y responsabilidades de quienes ejercen los cargos más altos en la administración de justicia, en particular en la interlocución y negociación con otros poderes del Estado.

Aunque la absolución de uno de los magistrados fue confirmada, el tribunal de apelaciones encontró fundamentos para condenar a los otros dos exjueces, pero eligió suspender ambas sentencias. Yonhap consignó que, más allá de las penas individuales, el proceso judicial constituye un hito en la historia institucional reciente de Corea del Sur, marcando un precedente sobre las consecuencias del uso indebido de la autoridad en las más altas instancias del Poder Judicial.