Pau Mompó Alberola
Santo Domingo, 30 ene (EFE).- La directora general adjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Beth Bechdol, advirtió que la situación respecto a la inseguridad alimentaria "no es positiva", al existir "más de ochocientos millones de personas en el mundo" consideradas hambrientas.
"Las personas que más sufren, en los niveles más agudos de inseguridad alimentaria, se encuentran en lugares donde hay conflictos o problemas relacionados con el clima extremo y vulnerabilidades", detalló Bechdol en una entrevista con EFE durante su visita a la República Dominicana.
El pronóstico global para este 2026 es que "probablemente 290 millones de personas en más de 60 países seguirán estando clasificadas en los niveles más graves de inseguridad alimentaria", de acuerdo con la directora adjunta.
Sin embargo, conforme a Bechdol, "hay algunos puntos positivos en la región de América Latina". En el caso de la República Dominicana, considera "muy alentador ver que el gobierno tiene una iniciativa política de hambre cero".
Según el último informe titulado 'El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo' de la FAO publicado en 2025, la prevalencia de la subalimentación alimentaria en la República Dominicana pasó de un 21,3 % de la población en el periodo 2004-2006, a un 3,6 % entre los años 2022 y 2024.
Además la inseguridad alimentaria grave -definida como un acceso limitado a los alimentos- en dicho país se situó en un 17,9 % de la población entre 2022 y 2024, casi seis puntos y medio menos que entre 2014 y 2016 (24,3 %).
Específicamente en la Franja de Gaza, Bechdol señaló que "la situación está mejorando en cierta medida", lo que significa que "el número de personas que se encuentran en los niveles más altos de inseguridad alimentaria ha disminuido en los últimos meses, gracias a la mejora del acceso a los alimentos de emergencia".
La situación de inseguridad alimentaria en esta región se vio afectada desde que las tropas israelíes iniciaran su ofensiva como represalia por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, en la que Israel ha matado ya al menos a 71.667 personas y ha causado 171.343 heridos, muchos con amputaciones, según cifras del Ministerio de Sanidad de la Franja.
El pasado 19 de enero el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas advirtió que la situación en la Franja de Gaza era "extremadamente frágil" a pesar de haber ampliado significativamente sus operaciones en la zona, atendiendo a más de un millón de personas al mes.
A pesar de ello, de acuerdo con Bechdol, desde el alto al fuego que entró en vigor hace más de tres meses, ha aumentado el acceso a alimentos tradicionales, medicinas, agua, refugio y otras formas de asistencia.
"Seguimos vigilando que se garantice el pleno acceso para prestar asistencia y apoyo a la población", señaló la directora general adjunta.
Bechdol destacó que "antes del estallido de la guerra", Gaza "tenía una economía agrícola muy dinámica".
De hecho, el pasado mes de octubre un informe de la FAO alertaba de que el 87 % de las tierras de cultivo de la Franja de Gaza habían resultado dañadas durante la guerra.
"La base agrícola de Gaza ha sido destruida", advertía la organización.
Por ello, la FAO está "elaborando planes con muchos socios para intentar pensar en cómo reconstruir la infraestructura agrícola, los invernaderos y, con suerte, reponer el ganado y las existencias de la zona".
En este contexto, la directora adjunta del organismo de Naciones Unidas alertó de que la dinámica de los donantes tradicionales de la organización "ha cambiado" y se corre "un gran riesgo".
"Existe la preocupación de que muchos de los presupuestos que los donantes tradicionales han dedicado al hambre y la inseguridad alimentaria estén disminuyendo o reduciéndose. Por eso, muchos de nosotros tenemos que cambiar nuestra forma de trabajar", indicó.
En ese sentido, la FAO en muchas situaciones de emergencia "ha dado prioridad a la prestación de asistencia agrícola o a la producción de alimentos de emergencia", para que "las personas más vulnerables reciban semillas, vacunas para animales y piensos".
"Aunque a menudo no se habla de ello, las personas más vulnerables y que padecen más hambre suelen estar relacionadas con la agricultura. Son agricultores, ganaderos, pescadores... y debemos asegurarnos de que no solo les proporcionamos ayuda alimentaria, sino que les damos las herramientas necesarias para que puedan seguir manteniéndose por sí mismos", explicó Bechdol. EFE
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