El futuro gobierno en minoría de Países Bajos apuesta por defensa, control del asilo y UE

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La Haya, 30 ene (EFE).- Tres partidos de centroderecha en Países Bajos presentaron este viernes el acuerdo que servirá de base al futuro gobierno en minoría, que dependerá de pactos constantes con la oposición y que priorizará el refuerzo del gasto en defensa, un mejor control del asilo y una mayor implicación neerlandesa en el liderazgo de la Unión Europea (UE).

Los tres líderes -Rob Jetten (liberal progresista D66), Dilan Yesilgoz (liberal de derechas VVD) y Henri Bontenbal (el democristiano CDA)- presentaron el acuerdo en una rueda de prensa en La Haya, en la que Jetten -probable primer ministro- anunció que el futuro gobierno trabajará por “un país que asuma liderazgo en Europa y sea respetado en el mundo”.

El pacto prevé recortes en sanidad y seguridad social y eleva el copago sanitario de 385 a 460 euros, aunque “revertirá los recortes en educación” anunciados por el gobierno en funciones y destinará 1.000 millones de euros adicionales el próximo año a este ámbito.

“El mundo que nos rodea está cambiando con fuerza; es el momento de que los políticos vuelvan a asumir juntos la responsabilidad en el interés de nuestro país”, agregó Jetten, en una apelación a los partidos de la oposición, con los que deberá negociar de forma constante, ya que el futuro Ejecutivo solo cuenta con 66 de los 76 escaños necesarios para una mayoría parlamentaria.

La próxima semana, el Parlamento nombrará a un formador del equipo de gobierno, que espera tomar posesión el 23 de febrero.

El texto plantea una reducción del asilo, con un enfoque más restrictivo y coordinado a nivel europeo, y el futuro Ejecutivo quiere “recuperar el control” del sistema migratorio mediante un nuevo modelo internacional.

“El objetivo final es que las solicitudes de asilo puedan presentarse y resolverse fuera de Europa y que en Países Bajos ya no sea necesario seguir procedimientos de asilo”, señala el acuerdo, que apuesta por la redistribución en Europa de los refugiados reconocidos a través de programas de reasentamiento.

A nivel nacional, endurecerá los procedimientos, acelerará la toma de decisiones y prevé medidas excepcionales si la presión migratoria aumenta de forma repentina, incluida “una suspensión temporal de la reagrupación familiar para personas con protección subsidiaria”, con cláusulas humanitarias para casos extremos.

También anuncia una “línea dura” contra solicitantes de asilo que cometan delitos, con más centros de régimen estricto y un mayor peso de las condenas en la decisión final sobre la concesión del asilo.

El acuerdo sitúa a la Unión Europea como eje central de la política exterior y de seguridad y apuesta por una UE “más fuerte y más geopolítica”, capaz de actuar rápido en defensa, energía, tecnología e industria.

El texto defiende poner fin a la “unanimidad” en política exterior y de seguridad y endurecer los mecanismos contra los Estados miembros que “socavan activamente a Europa”, defendiendo facilitar la retirada del derecho de voto y el acceso a fondos comunitarios.

El acuerdo define a Estados Unidos como “el aliado con el que compartimos más intereses”, pero insiste en reducir dependencias unilaterales en defensa, tecnología y materias primas.

La relación transatlántica se mantendrá, aunque Países Bajos se reserva el derecho de “interpelar de forma creíble” a Washington cuando sus acciones afecten a valores e intereses europeos, y defiende un mayor énfasis en sanciones y protección de tecnologías sensibles frente a países como Rusia, China e Irán.

El documento reafirma el compromiso con las decisiones de la Corte Internacional de Justicia (CPI) y la Corte Penal Internacional (CPI), ambas en la ciudad neerlandesa de La Haya, y con la lucha contra “la impunidad” en conflictos como Ucrania, Gaza y Sudán.

En una de las grandes apuestas, anuncia que elevará el gasto militar hasta el 3,5 % del PIB, un umbral que quiere “anclar por ley” para garantizar estabilidad a largo plazo, y subraya la necesidad de una mayor autonomía europea en la defensa y una cooperación reforzada en compras conjuntas europeas.

El texto prevé una fuerza armada escalable de al menos 122.000 personas, más inversión industrial, y la continuidad neerlandesa de su apoyo militar y financiero a Ucrania “de forma plurianual e ininterrumpida”.

En el ámbito tecnológico, el acuerdo subraya la importancia de los semiconductores y de la autonomía digital europea y señala que Países Bajos aspira a reforzar su posición en la industria de chips, impulsar centros de datos y capacidades propias de IA y participar en iniciativas europeas de financiación e innovación.

“La tecnología y la innovación determinan el poder económico y geopolítico del futuro”, sostienen.

El futuro Gobierno resume su ambición en una frase: construir “un Países Bajos resiliente, que mire más allá de sus diques y tome el control de su propio futuro”.

Imane Rachidi