Xi y Starmer se comprometen a una relación "a largo plazo y estratégica" entre China y Reino Unido

En una reunión en Pekín, Xi Jinping y Keir Starmer señalaron objetivos comunes para profundizar vínculos bilaterales, mejorar la colaboración en sectores clave y sostener conversaciones abiertas sobre desacuerdos, destacando el interés de ambas naciones en fortalecer la cooperación

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Durante el encuentro celebrado en la capital china, Xi Jinping declaró que China "no supone una amenaza a otros países", sin importar los avances económicos y el desarrollo que haya experimentado la nación en las últimas décadas. Esta afirmación de Xi llega en un contexto en el que Pekín enfrenta críticas internacionales por su proyección en regiones como el Ártico y busca despejar dudas sobre sus intenciones geopolíticas. En la reunión con el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, ambos líderes reafirmaron su interés en fortalecer los vínculos bilaterales, comprometiéndose a edificar una relación duradera y estratégica. Según consignó el medio Xinhua, el presidente chino subrayó además que China "nunca ha iniciado una guerra, ni ocupado un centímetro de territorio extranjero", frase que apunta a destacar la voluntad del país asiático de mantener una política exterior enfocada en el desarrollo pacífico.

Downing Street, la oficina del primer ministro británico, publicó un comunicado posterior al encuentro en el que se detalló el acuerdo entre Xi y Starmer para "seguir mejorando la cooperación en áreas de interés mutuo, al tiempo que mantendrán un diálogo franco y abierto sobre las áreas de desacuerdo". En ese texto oficial, Downing Street remarcó que Starmer planteó diversas cuestiones que generan preocupación para el Reino Unido, aunque no se precisaron en detalle los temas tratados. El gobierno británico resaltó la importancia de construir una asociación "coherente, a largo plazo y estratégica" que aporte beneficios para ambas partes.

De acuerdo con la información difundida por Downing Street, Starmer y Xi abordaron la posibilidad de ampliar la colaboración bilateral en sectores considerados clave por ambas partes, conforme a los intereses compartidos entre China y el Reino Unido. El énfasis recayó en sostener una comunicación transparente que permita enfrentar los desacuerdos y gestionar de forma constructiva las diferencias que persisten en la agenda común.

El medio Xinhua detalló que el presidente Xi reiteró los principios de la política exterior china, haciendo referencia al compromiso del país con el "desarrollo pacífico" y presentando a China ante sus interlocutores internacionales como una nación que rechaza el expansionismo. Estas declaraciones se produjeron justo cuando varios actores internacionales han señalado la presencia china en regiones estratégicas, como el Ártico, y han cuestionado sus objetivos en tales territorios.

Según publicó Xinhua, el mandatario chino defendió que, pese al crecimiento sostenido y la mayor presencia global de China, Pekín sigue comprometido con vías diplomáticas y el entendimiento mutuo con otros países. Xi subrayó que la cooperación con el Reino Unido forma parte de este enfoque, al buscar beneficios recíprocos y fomentar la estabilidad global.

En el comunicado británico se dejó asentado que el primer ministro Starmer expuso en la conversación bilateral los asuntos que Londres considera prioritarios y que suscitan inquietud en el gobierno británico, aunque el documento oficial de Downing Street evitó entrar en detalles sobre la naturaleza de esos temas. No obstante, la nota remarca el acuerdo entre ambos gobernantes para dar continuidad a una agenda de trabajo compartida que incluya tanto la intensificación de la colaboración como el tratamiento de los desacuerdos pendientes.

Durante la visita oficial de Starmer a Pekín, el diálogo se enfocó en identificar sistemas de cooperación que sean beneficiosos para las dos naciones, según informó Downing Street. Los equipos diplomáticos de ambos gobiernos participaron en la elaboración del comunicado conjunto que manifiesta la intención de mantener abiertos los canales de comunicación y de propiciar una relación bilateral basada en la confianza y la transparencia.

Las declaraciones de Xi Jinping reproducidas por Xinhua hacen alusión a la postura tradicional china de rehusar la confrontación directa y la ocupación territorial, en respuesta a las reacciones internacionales ante su influencia creciente. El propio Xi argumentó que, con independencia de los logros económicos y tecnológicos, China ha procurado no convertirse en una amenaza para otros estados.

Tal como reportó la oficina del primer ministro británico, Starmer y Xi acordaron que el diálogo permanente y la cooperación práctica constituyen herramientas necesarias para superar los desafíos globales, al tiempo que señalaron la importancia de discutir de forma abierta los asuntos conflictivos para evitar malentendidos y preservar la estabilidad en el ámbito internacional.

Tanto el gobierno chino como el británico se comprometieron a dar seguimiento a lo planteado en la reunión de Pekín, según comunicaron Downing Street y Xinhua. Ambas partes reconocieron la necesidad de un balance entre el avance conjunto en sectores compartidos y la atención cuidadosa sobre aquellos puntos donde persisten diferencias.