La Junta de Paz confirma 27 "miembros fundadores", con la reciente incorporación de El Salvador

Estados Unidos impulsa una alianza internacional con 27 naciones, sumando a El Salvador, mientras países clave y voces críticas ponen en duda la legitimidad, autonomía y el vínculo de este nuevo grupo con organismos como la ONU

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El criterio para elegir a El Salvador como el nuevo integrante fundador del grupo resulta relevante en vista del creciente debate internacional sobre la independencia, legalidad y futuras funciones de la Junta de Paz, el organismo impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump. El medio Europa Press indicó que, con la suma de El Salvador, la entidad reúne ya a 27 países: Arabia Saudí, Argentina, Armenia, Azerbaiyán, Albania, Bahréin, Bielorrusia, Bulgaria, Camboya, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Hungría, Indonesia, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Marruecos, Mongolia, Pakistán, Paraguay, Qatar, Turquía, Uzbekistán, Vietnam y Kosovo completan la nómina original. El anuncio de nuevas incorporaciones se da en un clima de reservas expresadas por gobiernos y analistas sobre el alcance del mandato de la Junta, así como la posibilidad de que opere como un ente alterno a Naciones Unidas.

Europa Press señaló que la única nación con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU que ha confirmado su integración al grupo es Estados Unidos, dado que Alemania y Francia anunciaron su negativa a participar, y ni China ni Rusia han comunicado de manera oficial alguna postura. En cuanto a la Unión Europea, Bulgaria y Hungría son los dos únicos países que han aceptado la invitación de Trump, mientras el resto —entre ellos España— se mantienen al margen. El Gobierno español, a través de su presidente, Pedro Sánchez, fundamentó su rechazo en razones de coherencia y señaló directamente la ausencia de la Autoridad Palestina en el mecanismo y que la Junta “opera fuera del marco de Naciones Unidas”.

La Junta de Paz surgió como parte de la propuesta del presidente Trump para la gestión del conflicto en la Franja de Gaza, y su creación cuenta con el respaldo de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU emitida en noviembre de 2025, detalló Europa Press. Dicha resolución otorgó un reconocimiento internacional al plan, que tiene como propósito central encargarse de la reconstrucción de Gaza, supervisar el proceso de desmilitarización y coordinar el traspaso de poderes con el objetivo expreso de excluir a Hamás de la administración del enclave.

Entre los puntos de controversia más destacados se encuentran la declaración de Trump donde expresa que la Junta de Paz “podría” reemplazar a la ONU y la condición de figura del presidente estadounidense como líder “vitalicio” de la estructura. Además, la convocatoria impone un pago de mil millones de dólares, equivalentes a cerca de 860 millones de euros, para conseguir un puesto permanente dentro del grupo. No obstante, funcionarios de la Casa Blanca consultados por Europa Press puntualizaron que no existe una exigencia formal para realizar ese desembolso y que los países que no contribuyan financieramente tendrán una membresía de tres años de duración. Dichos fondos, agregaron desde la delegación estadounidense, se destinarán exclusivamente a proyectos de reconstrucción en territorio palestino.

No consta información respecto a si alguno de los integrantes del organismo ha efectuado el pago propuesto para la adhesión. El debate en torno a la legitimidad y autonomía de la Junta de Paz persiste, dada la ausencia de países clave y los cuestionamientos sobre su posible superposición o desafío a la estructura y competencias de Naciones Unidas. El hecho de que Israel, pese a la declaración pública de aceptación de la invitación por parte del primer ministro Benjamin Netanyahu, no figure entre los miembros publicados refuerza las dudas sobre el proceso de selección de países y las condiciones reales para la participación efectiva.

La estructura de la Junta de Paz y sus normas internas todavía no han sido detalladas públicamente, lo que añade incertidumbre sobre los procedimientos que regirán la toma de decisiones y la ejecución de recursos. Hasta el momento, la mayoría de los países que han manifestado inquietudes son aquellos que forman parte de alianzas históricas con Estados Unidos o que sostienen relaciones complejas con la situación en Medio Oriente, lo cual condiciona también la percepción internacional respecto al futuro de este organismo.

Las discusiones sobre la Junta de Paz continúan con la atención puesta en cómo evolucionará esta nueva alianza internacional y su relación, si la hubiera, con organismos multilateralistas tradicionales, especialmente Naciones Unidas.