ONG defienden la escuela como "red de protección" ante conflictos, desplazamientos y emergencias climáticas

Casi 500 días sin acceso a clases y millones de menores fuera del sistema educativo revelan el alcance del impacto de conflictos armados, desplazamientos forzosos y desastres climáticos en los derechos y la seguridad infantil a nivel global

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Amina, una niña de 9 años originaria de Jartum, Sudán, debe caminar varios kilómetros diariamente para llegar a la escuela tras haber perdido casi un año de clases por el conflicto armado que azota a su país. Este caso, relatado por la directora ejecutiva de Save the Children International, Inger Ashing, durante su visita a distintas regiones sudanesas, ejemplifica el impacto duradero que los enfrentamientos y desplazamientos masivos tienen en el acceso a la educación. El cierre prolongado de los centros educativos, la destrucción de infraestructuras y la falta de recursos están marcando profundamente la vida de millones de menores en contextos afectados por guerras, catástrofes climáticas y crisis humanitarias. Según consignó el medio Europa Press, estas situaciones han provocado que millones de niños y niñas permanezcan fuera del sistema educativo a nivel mundial.

De acuerdo con Europa Press, organizaciones no gubernamentales han fijado la escuela como un elemento fundamental de protección para la infancia durante el desarrollo de conflictos, desplazamientos y emergencias climáticas. La alerta se produce en el marco del Día Internacional de la Educación, celebrado el 24 de enero, ocasión en la que UNICEF España puntualizó que 251 millones de menores se encuentran actualmente excluidos de la educación formal alrededor del planeta, la mitad de ellos residentes en el África subsahariana, una de las regiones donde los efectos de conflictos y desplazamientos son más severos.

UNICEF España señaló que, cuando una emergencia obliga a interrumpir la educación presencial, la pérdida para los menores no se limita a la ausencia de clases. “Pierden rutinas, un espacio seguro y, en muchos casos, el único lugar donde se detectan a tiempo situaciones de violencia, abandono o explotación. En conflictos, desplazamientos y emergencias climáticas, la escuela se convierte en una red de protección”, expresó la organización citada por Europa Press. Adicionalmente, destacaron que los conflictos armados han forzado el cierre masivo de escuelas, dejando a la infancia desprovista no solo de instrucción sino también de mecanismos de protección fundamentales en situaciones de especial vulnerabilidad.

En Gaza, tal como reportó Europa Press, la guerra y los ataques contra infraestructuras han provocado que los niños y adolescentes sumen ya dos años lectivos sin acceso a educación formal. El testimonio de Masara, una adolescente de 13 años, ilustra este problema: “Volví a estudiar a finales de diciembre. Estudié en línea, pero aprender cara a cara es mucho mejor. Volver a la escuela significa que puedo ver a mis amigos y aprender directamente con un maestro”, declaró la menor a UNICEF. La suspensión prolongada de clases ha dejado, en casos como el de Gaza, profundas secuelas no solo académicas, sino también sociales y personales para quienes ven interrumpidas sus rutinas educativas.

La situación se repite en otras zonas de conflicto. En Ucrania, la guerra que ya suma cinco años y el frío extremo, junto con los frecuentes cortes de electricidad, dificultan tanto el retorno a las aulas como la enseñanza a distancia, según lo informado por Europa Press. Por su parte, Sudán afronta la realidad de que más de 8 millones de niños y niñas permanecen sin acceso a la educación, mientras que en Afganistán, 7,1 millones de menores requieren apoyo educativo en un contexto donde las políticas restrictivas limitan severamente los derechos de mujeres y niñas.

El medio Europa Press también recogió la opinión de Misiones Salesianas, cuyo director, Luis Manuel Moral, destacó que la educación “es la herramienta clave para romper con el círculo de la pobreza”, aunque subrayó la necesidad de una estrategia global y auténtica que permita su universalización. Subrayó que “ir a la escuela es algo más que aprender a leer, a escribir y a sumar y restar. Ir al colegio es tener las herramientas para enfrentarse a la vida, tener capacidad crítica y ser más libres”. Añadió, además, que el derecho a la educación se ve amenazado cuando faltan protección, alimentación o seguridad, aspectos indisociables del entorno escolar.

Entre los factores estructurales que impiden el acceso universal a la educación, Misiones Salesianas identificó la pobreza infantil como un desafío central. Una de cada cuatro personas menores de edad vive en situación de pobreza y más de 160 millones se ven obligadas a trabajar, mientras que alrededor de 45 millones sufren desplazamiento forzoso, de acuerdo con datos publicados por organismos internacionales y reproducidos por Europa Press. Estas cifras, en palabras de la organización, reflejan la persistente vulneración de los derechos de la infancia en los entornos más desfavorecidos.

Save the Children, por su parte, alertó sobre lo que considera uno de los cierres escolares más largos del mundo: en Sudán, más de 8 millones de menores han perdido cerca de 500 días de aprendizaje debido a la guerra iniciada en abril de 2023. Este periodo supera en duración incluso a los cierres vividos en distintas partes del mundo durante la pandemia de COVID-19. Europa Press informó que, en contraste con esa etapa, la educación a distancia no representa una alternativa realista para la mayoría de los niños sudaneses, pues la inseguridad, la falta de recursos y la destrucción de infraestructuras escolares han imposibilitado la continuidad educativa. Algunas escuelas están dañadas, otras se utilizan como refugio para familias desplazadas, y muchas simplemente han cerrado sus puertas. Save the Children advirtió: “Sin financiación inmediata para pagar y formar a los docentes, restaurar los espacios de aprendizaje y proporcionar suministros educativos esenciales, el sistema educativo corre el riesgo de un colapso total”.

La influencia de las crisis climáticas en el acceso a la educación se destaca en el testimonio de Mary's Meals, una organización que enfoca sus esfuerzos en alimentar a escolares en Zambia. Tal como detalló Europa Press, las inundaciones ocurridas en enero de 2026 en el distrito de Lundazi destruyeron o anegaron más de 250 viviendas y desplazaron a numerosas familias, obstaculizando el inicio del año escolar y dificultando la entrega de alimentos esenciales. Mazuba Mwiinga, responsable de Crecimiento y Comunicación de Mary's Meals Zambia, explicó que las lluvias provocaron el colapso de puentes, destrucción de carreteras y la imposibilidad de que los alimentos y equipos lleguen a las escuelas. James Amanzi, gerente de Seguridad y Riesgo en la organización, advirtió en una alerta interna que estos obstáculos generan un riesgo mayor de interrupción tanto de la alimentación escolar diaria como de la asistencia a clases, agravando la ya precaria situación de niños y niñas en áreas rurales.

Diversas áreas del continente africano sufren de manera especial este tipo de desafíos. La inseguridad alimentaria y el acceso limitado a recursos agravan las dificultades para menores que dependen de los comedores escolares como fuente principal de nutrición, lo que, de acuerdo con Europa Press, impacta de modo directo tanto en la salud como en el rendimiento educativo.

El acceso desigual a la educación y las barreras para su universalización preocupan a otras organizaciones. La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), según informó Europa Press, abordó la urgencia de promover oportunidades equitativas para jóvenes, poniendo especial énfasis en quienes desean emprender. En cinco países de América Latina, la fundación lleva adelante programas de educación financiera y apoyo a nuevos proyectos, habiendo alcanzado en 2025 a más de 500.000 personas con miles de acciones formativas. Gabriela Eguidazu, directora de Innovación para el Crecimiento Inclusivo de la FMBBVA, remarcó que el acceso a la educación y al desarrollo de habilidades financieras resulta indispensable para la salud económica individual y social y para combatir las desigualdades que perpetúan la pobreza. Una motivación recurrente entre quienes acceden a estos programas es la de “brindarles una buena educación a sus hijos”, según explicó la fundación a Europa Press.

FMBBVA también concede créditos educativos destinados a facilitar los estudios en escuelas, institutos profesionales y universidades, así como cubrir materiales y manutención para jóvenes y sus familias. En 2025, otorgaron 6.300 créditos educativos, la mayoría en Perú, a fin de garantizar la formación académica de los jóvenes emprendedores y sus hijos.

Según los informes recogidos por Europa Press, las cifras que describen la situación de la infancia mundial ponen en relieve la profundidad de las crisis ligadas a conflictos armados, desplazamiento forzoso y eventos climáticos extremos en todos los continentes. El acceso a la educación permanece entre los retos más apremiantes, ya que la falta de escolaridad implica perder un espacio seguro, soporte social y oportunidades de desarrollo, afectando no solo el crecimiento intelectual de los menores, sino también su protección y bienestar integral.