Los partidos aprietan el cordón sanitario alrededor de un Ventura que se siente víctima del sistema

El respaldo público de conservadores y liberales en torno al socialista António José Seguro limita el posicionamiento del líder de extrema derecha, cuyas acusaciones de conspiración han dominado el debate previo a la segunda ronda de las presidenciales en Portugal

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La declaración pública de Mariana Leitão, presidenta de Iniciativa Liberal, sobre su voto para el socialista António José Seguro en la segunda vuelta de las presidenciales portuguesas, señaló el giro de sectores liberales y conservadores que han optado por estrechar el cerco en torno al líder ultraderechista André Ventura. Según consignó el medio, estas tomas de posición han reducido el margen de maniobra para Ventura, quien había alcanzado el segundo lugar en la primera vuelta con el 23% de los votos y encabeza el respaldo de la diáspora portuguesa. La noticia principal es el aumento de apoyos públicos de partidos tradicionales al candidato socialista, lo que ha acaparado el centro del debate previo a la votación del 8 de febrero.

De acuerdo con lo publicado, Ventura ha criticado abiertamente este respaldo transversal, calificándolo de “una unión de todos, de la izquierda, de la derecha, de todo el sistema, de todo el sistema de intereses en mi contra”, durante una cena con migrantes portugueses en Volketswil, Suiza. El líder de Chega señaló que estos apoyos demuestran que es “el único candidato que no se identifica con el sistema”, acusando a figuras conservadoras y liberales de adherirse, de forma repentina, a un socialismo que anteriormente prometieron combatir. Según informó el medio, Ventura reprochó: “Basta con ver las televisiones, los periódicos, cada día una nueva figura totalmente improbable, algunas de ellas estuvieron diciendo que combatieron toda su vida el socialismo, ahora de manera súbita se convierten en grandes partidarios de un socialista.”

La campaña ha mostrado un endurecimiento del denominado "cordón sanitario", con los partidos tradicionales impulsando un aislamiento político explícito frente a Ventura. El medio detalló que este cambio de actitud se produjo luego de cierta cautela por parte de la derecha portuguesa tras la primera vuelta electoral. Las quejas planteadas actualmente por Ventura sobre el respaldo de la derecha tradicional a Seguro y las maniobras de presión desplegadas por Chega en la Asamblea contrastan con los comentarios previos en campaña, cuando Ventura llegó a desestimar el respaldo del primer ministro conservador Luís Montenegro. En una de sus declaraciones dirigidas al propio Montenegro, Ventura expresó: “Que le den a Montenegro, yo quiero al pueblo portugués”. También se manifestó respecto a Luís Marques Mendes, candidato por el Partido Social Demócrata (PSD), acusándolo de intentar conseguir el apoyo del primer ministro.

El panorama electoral exhibe una escasa transversalidad por parte de Ventura, al punto de que su perfil ha generado dudas entre potenciales aliados: el medio remarca que la retórica racista del líder de Chega y su cercanía ideológica al régimen de António de Oliveira Salazar complican cualquier entendimiento con sectores liberales y conservadores. Diversos líderes, entre ellos Mendes, han argumentado que su apoyo a Seguro se basa en considerar que representa la defensa de la democracia y la garantía de moderación. Mendes anunció que votaría por el socialista alegando que “es el único candidato que defiende la democracia y garantiza la moderación”.

Por su parte, Montenegro, en calidad de máximo dirigente del PSD, reiteró el planteamiento manifestado durante la noche electoral y no orientará explícitamente el voto de sus militantes y simpatizantes. En la misma línea, Mariana Leitão confirmó en la televisión portuguesa que entregará su voto a Seguro en la segunda vuelta, aunque enfatizó que lo hará “sin entusiasmo”. Entretanto, el candidato de Iniciativa Liberal, João Cotrim de Figueiredo, optó por no expresar públicamente su posición.

En sus declaraciones, Leitão cuestionó tanto la posibilidad de que Seguro ejerza como fuerza de bloqueo del Gobierno, a pesar de que el candidato socialista promovió durante la campaña su perfil menos intervencionista, como el perfil político de Ventura, a quien responsabilizó de representar “la división y la política de mentiras”.

El ascenso de Ventura ha sido meteórico, pasando de su carrera como abogado a convertirse en comentarista de fútbol y candidato presidencial por primera vez en 2021. Posteriormente, se consolidó como referente de la oposición después de la derrota electoral sufrida por el Partido Socialista en las legislativas de 2024. La segunda vuelta de las presidenciales, prevista para el 8 de febrero, constituye un termómetro para medir los límites del respaldo electoral de Ventura, cuyo objetivo a largo plazo es aspirar a encabezar el gobierno portugués.

El medio también describió cómo las encuestas, aunque pronosticaban el acceso de Ventura a la segunda vuelta en la que se enfrentan los dos candidatos más votados de una de las competencias más abiertas en las últimas décadas, anticipan bajas probabilidades de que obtenga la victoria. La falta de apoyos significativos fuera de su núcleo electoral, sumada a su estilo confrontacional y las acusaciones de conspiración que han marcado la recta final de la campaña, han contribuido a fortalecer el aislamiento político del candidato de Chega. Desde la perspectiva de las formaciones tradicionales, el respaldo al socialista surge como un intento de evitar que la extrema derecha obtenga el control de la presidencia, relegando a Ventura a un papel de outsider frente a los equilibrios institucionales establecidos.