
La Asociación de la Juventud Berom denunció la muerte de dos personas en el municipio de Gyel días antes del ataque en Plateau, expresando su preocupación por el deterioro de la seguridad en la región, según publicó el diario nigeriano The Guardian. Este contexto de violencia confirmó la vulnerabilidad de la comunidad berom, cuyas tensiones con otros grupos étnicos y religiosos persisten en el centro de Nigeria. Según reportó The Guardian, siete jóvenes mineros de la etnia berom, mayoría cristiana, fueron asesinados a tiros en el municipio de Kuru, estado de Plateau, el viernes pasado. Diversos actores sociales y comunitarios atribuyeron el ataque a pastores fulani, cuya pertenencia al islam y la histórica rivalidad con los berom han alimentado numerosos episodios de violencia intercomunitaria.
El presidente de la Asociación de la Juventud Berom, Dalyop Solomon Mwantiri, condenó públicamente los hechos a través de un comunicado reproducido por The Guardian. Mwantiri calificó el incidente como “bárbaro y atroz” y subrayó que se trató de un ataque directo contra la paz, la seguridad y la dignidad colectiva del pueblo berom. Los fallecidos tenían edades comprendidas entre los 15 y los 28 años, todos ellos jóvenes mineros que se encontraban en la mina durante el asalto. En su declaración, Mwantiri responsabilizó a “terroristas fulani” por la masacre, señalando la gravedad de los conflictos que persisten entre comunidades de distinta confesión y origen étnico en el centro del país.
Según consignó el medio The Guardian, el ataque se inserta en una serie de enfrentamientos y tensiones de larga data entre pastores fulani y comunidades agrícolas cristianas, como la berom. Estos conflictos han cobrado especial fuerza en el estado de Plateau, donde las disputas por la tierra y el control de los recursos naturales, junto con los factores religiosos y culturales, han prolongado una crisis de seguridad que afecta de manera recurrente a los habitantes de la región.
La Asociación de la Juventud Berom no solo lamentó el asesinato de los siete jóvenes en Kuru, sino que también denunció la reciente muerte de dos personas más en Gyel, lo que evidenció una escalada de violencia en “tierra berom”. De acuerdo con lo escrito por The Guardian, la organización manifestó su alarma ante la situación, haciendo un llamado a las autoridades para reforzar las medidas de protección y evitar nuevos ataques dirigidos contra comunidades civiles.
El incidente reavivó las preocupaciones sobre la capacidad del gobierno estatal y federal para contener la violencia étnica y religiosa que caracteriza a varias zonas del cinturón central de Nigeria. Según relató The Guardian, los hechos han incrementado el temor y la tensión entre los miembros de la población berom, así como en otras comunidades vecinas que han sufrido también daños derivados de los enfrentamientos entre pastores y agricultores.
La región de Plateau, situada en el centro de Nigeria, se ha visto inmersa históricamente en episodios de violencia intercomunitaria vinculados tanto a cuestiones de identidad étnica como religiosa. Diversos analistas mencionados por The Guardian han resaltado que la competencia por la tierra es una de las causas principales de los choques entre agricultores —en su mayoría cristianos— y pastores nómadas fulani de fe musulmana. La recurrencia de estos ataques ha dificultado los esfuerzos de reconciliación y pacificación emprendidos por las autoridades y organizaciones de la sociedad civil.
El ataque de Kuru, al igual que los incidentes anteriores en Gyel, ha agudizado las demandas de la población local para fortalecer los dispositivos de protección y justicia. The Guardian reportó que, tras el ataque, representantes comunitarios y grupos civiles solicitaron la intervención inmediata de los poderes públicos para detener la impunidad con la que se cometen ataques en la zona y para atender las necesidades de las víctimas y sus familias.
En la comunicación emitida por la Asociación de la Juventud Berom y reproducida por The Guardian, se enfatizó la gravedad del impacto que estos hechos tienen en la vida cotidiana, la cohesión social y las oportunidades para los jóvenes en Plateau. El comunicado lamentaba la pérdida de vidas y la sensación de desprotección de la comunidad, además de subrayar que la persistencia de los ataques pone en riesgo la estabilidad general del estado.
El medio The Guardian precisó que los responsables permanecían sin identificar oficialmente por las autoridades, aunque los líderes locales y las asociaciones civiles reiteraron sus acusaciones contra los pastores fulani. En este contexto, la comunidad cristiana berom instó a todas las instancias estatales y federales a asumir un papel más activo en la prevención de la violencia y en la protección de los ciudadanos frente a este tipo de ataques armados.
Los episodios de violencia en Plateau han sido parte de un patrón sostenido de inseguridad que afecta a múltiples regiones de Nigeria. La coexistencia de tensiones por tierras de cultivo, presión demográfica, factores religiosos y el acceso a armas de fuego han contribuido a una situación que, según el reporte de The Guardian, presenta desafíos persistentes para la gobernabilidad y la paz social en el país.
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