UNRWA alerta del "colapso" del sistema educativo en Gaza, con más de 650.000 niños afectados

Miles de menores han perdido el acceso a clases presenciales durante dos ciclos consecutivos, mientras numerosas escuelas presentan daños graves y los expertos advierten que la crisis educativa puede retrasar el aprendizaje de una generación varios años

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El trauma emocional y la inseguridad constante persisten entre los menores en la Franja de Gaza, afectados por el desplazamiento, las pérdidas familiares y la falta de entornos escolares seguros, en un contexto en el que el acceso a la educación presencial se ha visto interrumpido durante dos ciclos escolares consecutivos para 658.000 niños. Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), el sistema educativo gazatí enfrenta un colapso que, de acuerdo con sus alertas, está comprometiendo el desarrollo de toda una generación de jóvenes palestinos.

Tal como informó UNRWA con motivo del Día Internacional de la Educación, celebrado el 24 de enero, el conflicto con Israel ha provocado víctimas mortales y heridos en las comunidades educativas entre octubre de 2023 y septiembre de 2025. La organización detalló que han perdido la vida 17.237 estudiantes y 600 maestros, mientras que más de 25.000 alumnos y 3.000 docentes han resultado heridos en ese mismo periodo. De acuerdo con los datos recogidos por UNRWA y reportados por la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado, casi la totalidad de las escuelas de Gaza, concretamente el 97%, exige rehabilitación o reconstrucción integral, al tiempo que un tercio de estos centros pertenece a la propia Agencia.

Las afectaciones no se restringen al sistema escolar básico. Según recogió UNRWA, al menos 87.000 universitarios han visto interrumpida su formación por la destrucción o daño grave de decenas de recintos de educación superior. Hasta el 25 de marzo de 2025, la Comisión Independiente de Investigación ha certificado la destrucción total de al menos 57 edificios universitarios, obstaculizando el acceso a la educación terciaria de varios miles de jóvenes.

Entre las consecuencias directas de esta situación, UNRWA alertó que 71.000 adolescentes y jóvenes no han podido presentarse a los exámenes de ingreso universitario. Además, la suspensión de clases y de la formación de profesores, junto con la cancelación de las evaluaciones nacionales y los planes de estudio, suprime décadas de avances educativos en el enclave. La agencia subrayó que la ausencia de entornos escolares seguros incrementa factores de riesgo, como el trabajo infantil, los matrimonios a edad temprana y la exposición a diferentes formas de violencia.

La privación educativa impacta de forma particular a los estudiantes con discapacidad, ya que la falta de apoyo especializado aumenta las dificultades en su inclusión, fenómeno agravado por las condiciones de inestabilidad y carencia de recursos, precisó el informe de UNRWA, reproducido por la fuente. En este sentido, la agencia resaltó el aumento de casos de miedo, ansiedad y problemas de concentración entre la infancia gazatí, problemas vinculados al entorno de peligro y a la desestructuración familiar experimentada.

Los expertos consultados por UNRWA estimaron que la interrupción actual y la devastación material podrían atrasar en hasta cinco años el aprendizaje de los niños y jóvenes de la Franja, lo que también tendría repercusiones sobre el desarrollo económico, el acceso futuro al empleo y la cohesión social. Según la Comisión Independiente de Investigación, los efectos del colapso del sistema educativo podrían prolongarse y afectar a las generaciones venideras, estableciendo consecuencias intergeneracionales profundas para el conjunto de la sociedad palestina.

El contexto de emergencia impulsó a UNRWA a desplegar, según reportó el organismo, una respuesta inmediata orientada a mantener en pie el derecho a la educación allí donde las condiciones lo permiten. En la actualidad, la Agencia administra más de 70 espacios de aprendizaje temporales, de los que se benefician cerca de 60.000 estudiantes, además de operar programas de enseñanza a distancia que alcanzan a más de 290.000 niños. En paralelo, la asistencia psicosocial llegó a más de 520.000 menores, una cifra que refleja el impacto no sólo educativo, sino psicológico del conflicto en la infancia y juventud de Gaza. Más de 7.500 maestros continúan trabajando con estos estudiantes, lo que posiciona a UNRWA como proveedor principal de educación en la zona.

El Panorama para la reanudación plena de la educación formal presenta desafíos adicionales. Por un lado, la Agencia advirtió sobre los obstáculos derivados de las condiciones climáticas, como las lluvias y las bajas temperaturas, que agravan la situación de los espacios temporales establecidos tras la destrucción de infraestructuras. El reporte de UNRWA menciona que 13 escuelas temporales, con una matrícula de más de 7.800 alumnos, se encuentran en zonas expuestas a inundaciones, mientras que otras 24 están situadas en áreas consideradas de alto riesgo por su vulnerabilidad estructural y ambiental, complicando la prestación de servicios mínimos.

UNRWA concluyó, según comunicó el medio, que la supervivencia diaria representa la mayor prioridad para muchas familias en Gaza. Las condiciones de vida, caracterizadas por la violencia y la precariedad, continúan retrasando cualquier posibilidad de revertir la destrucción del sistema educativo local. Por ello, desde la agencia se reiteró el llamado a la comunidad internacional a mantener y reforzar el apoyo a su labor, enfatizando que sin un compromiso firme para proteger y recuperar el derecho a la educación, el futuro de miles de niños y jóvenes palestinos quedará marcado de forma irreparable.