
Durante la reciente ronda de contactos en Davos, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, orientó las discusiones hacia la creciente preocupación por el acceso militar y económico de potencias extranjeras en el Ártico, poniendo énfasis en la necesidad de limitar la presencia de Rusia y China en Groenlandia y el resto de la región polar. Según informó el medio, estas declaraciones llegan después de su encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado miércoles, en el contexto de la cumbre Yalta European Strategy y la Fundación Victor Pinchuk, donde ambos líderes abordaron las tensiones geopolíticas en torno a la isla danesa y la cooperación transatlántica para el manejo de desafíos árticos. En ese marco, Rutte reafirmó la importancia de una alianza entre las siete naciones árticas integrantes de la OTAN —Estados Unidos, Canadá, Islandia, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Noruega— para evitar que Moscú y Pekín ganen influencia en la zona.
El medio detalló que Trump, tras la reunión en la ciudad suiza, declaró que se había establecido "el marco para un futuro acuerdo" acerca de Groenlandia. También anunció la suspensión de la aplicación de nuevos aranceles dirigidos a varios países europeos, cuya entrada en vigor se preveía para el 1 de febrero. Además, se mantienen abiertas negociaciones sobre la denominada "Cúpula Dorada" que incluye tanto aspectos de defensa como intereses económicos referidos a Groenlandia. Según consignó la fuente, para Rutte el diálogo abordó medidas prácticas para garantizar que los países occidentales con intereses en el Ártico puedan defender sus territorios y recursos ante la presión de Rusia y China, en particular ante la apertura de nuevas rutas marítimas por efecto del calentamiento global.
Durante un foro paralelo en Davos, el secretario general de la OTAN enfatizó que la conversación con Trump giró en torno a fortalecer la posición conjunta de la alianza en toda la región ártica, no solo en Groenlandia. “Trump, ya en su primer mandato, dijo que debíamos dedicar más tiempo y más energía en el Ártico para defenderlo frente a los rusos y los chinos, dado que las líneas marítimas se están abriendo. Groenlandia, sí, pero no solo Groenlandia. Es todo el Ártico”, recordó, según publicó el medio. Rutte también señaló la urgencia de mantener a ambas potencias alejadas de la economía y el sector militar de Groenlandia, considerando el creciente interés de Pekín en inversiones estratégicas y de Moscú en capacidades navales y militares en la región.
El secretario general explicó que este asunto forma parte de una discusión más amplia sobre la seguridad transatlántica y la capacidad de resistir a adversarios. “Nuestro principal enemigo, para la OTAN, es Rusia. Desde luego, China se está reforzando de forma masiva, así que no hay que ser ingenuos sobre China, pero nuestro principal adversario es Rusia”, sentenció Rutte, de acuerdo con el informe de la fuente. Aclaró que, aunque se trata de una problemática que involucra a Groenlandia y el Ártico, ante todo responde a la necesidad de proteger a la alianza frente a desafíos globales. Mencionó conversaciones que tuvieron lugar el miércoles entre el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y el vicepresidente estadounidense JD Vance con representantes daneses, encaminadas a fortalecer la cooperación en materia de defensa y restricciones a la inversión extranjera de los rivales estratégicos.
El medio también reportó que Rutte trasladó parte de la discusión al conflicto desatado en Ucrania, donde la OTAN se mantiene como principal sostén militar de Kiev frente a la invasión rusa iniciada en febrero de 2022. El secretario general insistió en la necesidad de sostener la ayuda militar, especialmente la entrega de interceptores y sistemas de defensa aérea, a pesar de los intentos diplomáticos para alcanzar un acuerdo de paz. “Necesitan interceptores. Necesitan nuestro apoyo militar”, remarcó Rutte en declaraciones recogidas por el medio, recordando que, pese al apoyo financiero reciente de la Unión Europea, estimado en 90.000 millones de euros, las ciudades ucranianas siguen sufriendo los ataques de misiles y drones rusos, agravados por el invierno con temperaturas de hasta 20 grados bajo cero en Kiev.
Según reportó el medio, Rutte advirtió que no se debe perder el enfoque en la situación de Ucrania, ya que la defensa activa ante Rusia representa el eje de la seguridad colectiva de la OTAN. El dirigente manifestó que Estados Unidos está dispuesto a continuar proporcionando toda la ayuda militar necesaria a Ucrania, especialmente interceptores, con financiamiento de socios europeos y canadienses. Subrayó la importancia de mantener el flujo de suministros ante la incertidumbre de las negociaciones de paz, que podrían extenderse al menos hasta abril o mayo. En palabras de Rutte, la situación demanda que la alianza permanezca concentrada en respaldar a Kiev: “Eso significa que sí, genial que haya conversaciones de paz, fantástico. Haremos todo lo posible para que terminen con éxito, pero es algo que no pasará mañana y ellos necesitan interceptores y apoyo militar mañana”.
El secretario general de la OTAN también compartió su valoración positiva de la labor de Trump tanto en el impulso a la diplomacia como en el proceso negociador con el Kremlin. Rutte atribuyó al presidente estadounidense la capacidad de reactivar el diálogo con Vladimir Putin tras un período de estancamiento, destacando que sólo desde una posición de liderazgo es posible avanzar hacia el cese de hostilidades. Elogió, además, la labor conjunta de los equipos negociadores estadounidenses y europeos para lograr una salida al conflicto en Ucrania que impida a Rusia renovar su ofensiva.
En relación con el Ártico, el medio puntualizó que la reapertura de rutas marítimas genera un nuevo escenario geopolítico debido al deshielo, lo que otorga mayor importancia a la coordinación entre aliados para mantener la estabilidad y el control económico de la región. Rutte reiteró la necesidad de continuar el diálogo con los países miembros de la OTAN y los operadores regionales para impedir avances de Rusia y China en el acceso a recursos naturales, rutas estratégicas y posiciones militares clave en el entorno polar, con especial atención en Groenlandia como punto de interés geoeconómico y de seguridad global.