El jefe de DDHH de la ONU tilda de "crueles" los ataques rusos sobre instalaciones energéticas ucranianas

Miles de hogares y escuelas en importantes ciudades ucranianas permanecen sin electricidad ni calefacción en pleno invierno, tras nuevos bombardeos, mientras Naciones Unidas alerta sobre el grave impacto humanitario que enfrentan los sectores más vulnerables

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La interrupción prolongada de servicios esenciales como la luz y la calefacción afecta a cientos de miles de familias ucranianas, muchas de las cuales se enfrentan a temperaturas que alcanzan los menos diez grados centígrados. De acuerdo con la información publicada por la ONU y recogida por Europa Press, estas dificultades se acentúan en momentos de frío extremo, aumentando el impacto en sectores vulnerables, particularmente en niños, personas mayores y quienes viven con alguna discapacidad. Ante este escenario, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, denunció los efectos de los bombardeos rusos sobre la infraestructura energética de ciudades principales como Kiev y Odesa, resaltando la grave situación humanitaria originada por los nuevos ataques.

Según informó Europa Press, Volker Turk describió los ataques contra instalaciones energéticas ucranianas como "crueles", enfatizando que han dejado a importantes centros urbanos sin suministro eléctrico ni calefacción. El funcionario remarcó que “cientos de miles de familias se encuentran ahora sin calefacción”, destacando que estas condiciones agravan la situación de los más desfavorecidos. Además, planteó que la persistencia de estos bombardeos, pese a las reiteradas pruebas sobre su grave impacto humanitario, contradice de manera directa las normas del derecho internacional humanitario, señalando que “es una clara violación de las normas de la guerra”.

El medio Europa Press señaló que desde octubre de 2025, las fuerzas armadas de Rusia intensificaron los ataques dirigidos a la infraestructura energética de Ucrania. Se suman así a los bombardeos de 2024, lo que ha reducido la capacidad del país para garantizar el suministro eléctrico en todo el territorio. Los cortes han llegado a durar hasta 18 horas diarias en algunos casos durante los últimos meses, lo que ha provocado un deterioro sustancial en la vida cotidiana de la población civil.

En la ciudad de Kiev, el alcalde Vitali Klitschko comunicó que alrededor de 4.000 edificios han quedado sin acceso a calefacción. Klitschko explicó a Europa Press que “la situación es compleja ya que la mayoría de ellos se están conectando por segunda vez tras los daños sufridos por las infraestructuras críticas el 9 de enero”. Estas complicaciones en la reconexión afectan tanto a edificios residenciales como públicos, dificultando el restablecimiento de los servicios esenciales tras cada ataque.

Por su parte, la empresa estatal de energía Ukrenergo difundió que numerosas regiones continúan bajo “estrictas restricciones” de consumo energético debido a los daños recientes. Según puntualizó Europa Press, la región de Kiev y áreas como Poltava y las zonas de primera línea del frente —incluyendo Járkov, Sumi y Donetsk— registran los cortes de suministro más prolongados. El impacto se observa tanto en el ámbito doméstico como en instituciones, ya que muchas dependencias y servicios comunitarios permanecen parcial o totalmente inoperativos.

Las bajas temperaturas han provocado nuevas consecuencias, entre ellas el cierre obligado de escuelas. Las autoridades locales en Kiev determinaron que los estudiantes no pueden acudir a las aulas ante la imposibilidad de garantizar condiciones seguras y adecuadas dadas las múltiples privaciones. De acuerdo con Europa Press, Sven Coppens, responsable de la respuesta humanitaria en Ucrania para la ONG Plan Internacional, explicó que la restricción de acceso a la enseñanza “supone otro duro golpe para los niños y niñas ucranianos”. Señaló además que los colegios representan espacios de seguridad, rutina y contención emocional, de los cuales ahora muchos menores se ven excluidos.

Coppens declaró al medio que “cada semana adicional fuera de la escuela amplía las brechas educativas y profundiza el impacto psicológico de esta guerra”. Agregó que la labor de las ONG no consigue cubrir del todo las necesidades emergentes y enfatizó la urgencia de que Ucrania y sus aliados proporcionen apoyo adicional. “La educación no es un lujo”, afirmó el representante de Plan Internacional, e instó a las instituciones ucranianas y sus socios a“seguir priorizando la educación, invertir en soluciones energéticas de emergencia para las escuelas y ampliar opciones de aprendizaje flexibles e inclusivas”.

Según Europa Press, Naciones Unidas sostiene que el aumento de ataques rusos sobre la infraestructura civil ucraniana busca debilitar la capacidad de respuesta del país y afecta de manera directa a la vida cotidiana de millones de personas. Las condiciones meteorológicas extremas acentúan el impacto de los cortes eléctricos y la falta de calefacción, lo que representa un desafío inmediato a la supervivencia y el bienestar de la población civil.

Mientras continúan los bombardeos y no cesan los daños a instalaciones críticas, la crisis humanitaria se agrava, complicando la labor de los servicios de emergencia y de ayuda internacional. Los sectores sociales que ya enfrentaban carencias previas, como los menores, los adultos mayores y quienes viven con discapacidad, encaran limitaciones adicionales ante la imposibilidad de acceder de manera estable a servicios básicos y derechos fundamentales.