El presidente de Paraguay recibe a Von der Leyen y a Costa en una jornada "histórica" para la UE y Mercosur

Con Asunción como escenario, líderes europeos y sudamericanos se reúnen para sellar un acuerdo comercial largamente pospuesto, que busca transformar la relación entre ambos bloques, pese a obstáculos políticos y rechazos dentro del propio organismo comunitario

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El desarrollo del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur enfrenta una etapa decisiva en Asunción, marcada por la posibilidad de una implementación provisional inmediata de su parte comercial, siempre que uno de los países del Mercosur lo ratifique primero. Según informó la agencia de noticias, esta disposición autorizaría la entrada en vigor de las disposiciones comerciales sin tener que esperar la aprobación formal del Parlamento Europeo, donde el debate permanece dividido y sin fecha definida para la votación. Este escenario se enmarca en una jornada que el presidente paraguayo, Santiago Peña, calificó de histórica, dado el alcance transformador que podría tener para ambas regiones.

La llegada a Asunción de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, así como del presidente del Consejo Europeo, António Costa, fue reseñada por el propio Peña a través de mensajes en redes sociales tras la recepción inicial. Según reportó la fuente, Peña subrayó el paso que representa la firma para fortalecer los puentes políticos y económicos entre Europa y el Mercosur, enfatizando que “desde Asunción, y bajo la Presidencia Pro Témpore del Mercosur que ejerce el Paraguay, inauguro una nueva etapa en la que el diálogo y la confianza vuelven a tender un puente sólido y duradero entre nuestras regiones”. Además, Costa expresó que el acto tiene lugar en la misma ciudad donde el Mercosur nació en 1991, remarcando el recorrido histórico y el propósito de avanzar hacia la creación de una de las zonas de libre comercio más extensas a nivel global.

La inminente firma del acuerdo es el resultado de décadas de negociación entre ambos bloques y, según detalló la agencia, representa un encuentro diseñado para profundizar el entendimiento mutuo y la cooperación. La cita ha sido interpretada, tanto por funcionarios europeos como paraguayos, como un punto de inflexión para transformar la dinámica comercial y estratégica, buscando beneficiar a ambas regiones mediante la eliminación de barreras y el fomento de la prosperidad compartida. No obstante, el proceso enfrenta interrogantes sustanciales sobre su aplicación y ratificación.

El texto del acuerdo establece que, una vez rubricado, la aplicación interina de su rama comercial —de competencia exclusiva de la UE— podría producirse sin demora al ser ratificado por cualquier Estado miembro del Mercosur, según consignó la fuente. Esta opción surge frente al retraso del voto parlamentario europeo, donde los distintos grupos se encuentran fragmentados, privilegiando intereses nacionales sobre alineamientos políticos tradicionales. Además, el pleno del Parlamento Europeo sólo tiene la facultad de aprobar o rechazar el acuerdo de manera integral, sin la posibilidad de introducir modificaciones, lo que limita la capacidad de enmienda sobre el texto ya pactado.

La publicación recogió que algunas facciones políticas dentro del Parlamento Europeo han manifestado una firme oposición al acuerdo. Destaca la amenaza de representantes de llevar el pacto ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) si la Comisión avanza con la implementación provisional sin esperar el voto parlamentario. La sesión plenaria de la próxima semana, según reportó la agencia, abordará dos resoluciones —una promovida por la ultraderecha y otra por la izquierda radical— que reclaman oficialmente la impugnación de la firma del acuerdo ante el TJUE. La reacción de Bruselas ha sido prudente, sin confirmar si considera activar esta aplicación transitoria o prefiere aguardar al proceso parlamentario.

También se han pronunciado fuertes críticas desde el sector agroalimentario europeo, que teme el impacto de la liberalización comercial con los países del Mercosur sobre su competitividad. Estas preocupaciones han contribuido a la cautela mostrada por las instituciones europeas en el avance del acuerdo y reflejan las presiones internas que enfrenta el bloque a la hora de consensuar posiciones, según reportó la agencia de noticias.

Respecto al acuerdo de asociación más amplio, el procedimiento prevé que pueda entrar en vigor provisionalmente si recibe la aprobación de los 27 países miembros de la UE a nivel nacional, más allá de la eventual ratificación inicial por parte de un solo Estado del Mercosur. La fuente añadió que este tramo del proceso implica un nuevo desafío para la consolidación definitiva del acuerdo, recordando que la autorización para la firma se logró únicamente con el respaldo de 21 de los 27 gobiernos de la UE, mientras Francia, Hungría, Polonia, Irlanda y Austria se opusieron, y Bélgica optó por la abstención.

De acuerdo con lo consignado, la división en el seno europeo refleja tanto diferencias políticas como económicas sobre el impacto potencial del tratado. Estas discrepancias pueden retrasar la plena entrada en vigor del acuerdo y ponen de manifiesto la complejidad inherente a la negociación multilateral. Ante este panorama, la jornada en Asunción se presenta como un hito en el avance hacia la finalización del pacto, aunque su implementación completa dependerá de la resolución de estos obstáculos internos en Europa y en el Mercosur.