
El futuro de la mayoría accionaria de Aerolíneas Argentinas podría quedar en manos del sector privado internacional, con la posibilidad de que el Estado mantenga una “acción de oro” que le otorgue poder de veto sobre las decisiones clave de la compañía. Esta alternativa, según fuentes citadas por La Nación, forma parte de los modelos de privatización que explora el Gobierno argentino, mientras sostiene conversaciones iniciales con potenciales compradores internacionales interesados en adquirir al menos el 51% de las acciones de la aerolínea.
La Nación informó que el equipo administrativo encabezado por el presidente Javier Milei ha iniciado contactos exploratorios con grandes compañías del sector aéreo, entre ellas Latam Airlines, el conglomerado suramericano Grupo Abra —propietario de Avianca— y el consorcio europeo que integran Air France y KLM. Funcionarios del Ejecutivo consideran que estos actores pueden ofrecer respaldo y experiencia relevantes para el futuro de Aerolíneas Argentinas en el mercado internacional. Estas gestiones preliminares buscarían dimensionar el interés real de los posibles inversores en participar en el proceso.
De acuerdo con el reporte, la propuesta principal sobre la mesa consiste en transferir el 51% del paquete accionario mayoritario a un actor privado, mientras que el porcentaje restante se repartiría entre empleados y el Estado argentino. El diseño incluye la posibilidad de que el gobierno retenga una “acción de oro”, un instrumento usado anteriormente al privatizar la petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que permite al Estado ejercer un control estratégico limitado sobre la empresa.
El entonces vocero gubernamental, Manuel Adorni, expresó en diciembre del año pasado que la reestructuración financiera de la empresa constituía un requisito indispensable para el avance de su privatización. Según señaló La Nación, Adorni indicó públicamente que “el saneamiento de Aerolíneas Argentinas es un paso en el camino hacia su irremediable privatización", dejando claro que la intención oficial busca un traspaso efectivo al capital privado.
La historia reciente de Aerolíneas Argentinas muestra un recorrido marcado por sucesivos cambios de propiedad y control. La aerolínea fue fundada en 1950 y pasó al sector privado en 1990, cuando el Estado vendió la compañía a Iberia, la firma española de bandera. Posteriormente, en 1998, Iberia transfirió la gestión operativa a American Airlines. Dos años más tarde, en 2000, la gestión quedó en manos de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la agencia pública española que interviene en empresas estratégicas. Sin embargo, esta etapa duró poco: en 2001, la propiedad de Aerolíneas Argentinas fue transferida al grupo privado español Marsans.
A medida que la situación financiera de la aerolínea se deterioró, el Estado argentino decidió intervenir. En 2009, el gobierno expropió la compañía a Marsans luego de que la gestión estatal se venía ejerciendo desde mediados del año anterior debido a la crisis que atravesaba la empresa, según expuso La Nación. Desde ese momento, Aerolíneas Argentinas volvió a estar bajo la órbita estatal, una condición que el actual gobierno busca revertir en la actual ronda de negociaciones.
Las consultas realizadas por el Ejecutivo a los grupos internacionales tienen como objetivo definir si existe interés genuino en participar y bajo qué condiciones podría avanzarse con la transacción. Según detalla La Nación, la posible venta del 51% de Aerolíneas Argentinas responde al deseo oficial de reducir la intervención estatal y promover mayor eficiencia y competitividad en la compañía, cuestión que ha formado parte del debate público nacional desde hace décadas.
La posibilidad de entregar acciones a los empleados complementa el esquema de privatización, en línea con modelos aplicados en otras empresas públicas, con el objetivo de mantener colaboración interna y evitar conflictos laborales. Al mismo tiempo, la figura de la “acción de oro” permitiría al Estado tomar parte en decisiones críticas para los intereses estratégicos del país, aunque la gestión operativa quede en manos del sector privado.
En las declaraciones recogidas y difundidas por La Nación, los interlocutores del gobierno remarcaron que aún no existen definiciones finales sobre el esquema ni los tiempos para la privatización. El proceso, señalaron, dependerá en buena medida de la recepción y el nivel de interés de los potenciales inversores, así como de la marcha de las negociaciones en curso.
Según el medio local, las conversaciones y sondeos forman parte de una estrategia más amplia del presidente Milei para reducir la presencia del Estado en sectores económicos clave y fomentar la inversión extranjera directa. El futuro de Aerolíneas Argentinas se encuentra ahora en un momento de definiciones, a la espera de avances en las conversaciones iniciadas con fondos y operadores internacionales.
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