La UE reducirá a 44,10 dólares el tope al precio del crudo ruso a partir del 1 de febrero

Bruselas estableció un nuevo límite para el barril ruso, que entrará en vigor el 1 de febrero mediante un sistema de revisión semestral, buscando restringir recursos energéticos de Moscú y presionar tras las sanciones impuestas por la guerra en Ucrania

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La Comisión Europea implementará un nuevo sistema basado en mecanismos automáticos para la fijación del precio máximo del crudo ruso, que tiene como fin principal reducir de manera significativa los ingresos energéticos de Rusia. Según informó la Comisión este jueves, la medida establece que, a partir del 1 de febrero, el precio tope del barril del petróleo ruso quedará establecido en 44,10 dólares. Este nuevo límite resulta de la última revisión semestral y sustituye al anterior umbral de 47,60 dólares por barril vigente desde el último paquete de sanciones, según consignó la Unión Europea.

La determinación de reducir el límite responde al objetivo de intensificar la presión financiera sobre Moscú, específicamente para disminuir su capacidad de sostener la guerra en Ucrania. Tal como publicó la Comisión Europea en un comunicado, el mecanismo automático fijará de ahora en adelante un tope de precio que se ubicará, en cada revisión, un 15% por debajo de la cotización de mercado del crudo ruso transportado por vía marítima, así como de los productos petrolíferos derivados del mismo país. El primer ajuste, que baja el límite a 44,10 dólares, entrará en vigor el 1 de febrero y será objeto de una nueva revisión a los seis meses.

Esta medida forma parte del 18º paquete de sanciones impuesto por la Unión Europea contra la Federación Rusa en respuesta a la invasión de Ucrania. El medio detalló que, en diciembre de 2022, la Coalición del Tope de Precios del Petróleo del G7 había establecido el mecanismo inicial para restringir el precio de exportación del crudo ruso. Dicho sistema condiciona a los operadores y empresas de la UE, permitiendo que solo presten servicios de transporte marítimo y servicios relacionados cuando el crudo ruso, o sus derivados, se comercien a un coste igual o menor al máximo permitido por la regulación europea.

El enfoque adoptado por Bruselas pretende simultáneamente disminuir los ingresos petroleros del gobierno ruso y mantener cierto equilibrio en el mercado energético internacional. Según explicó la Comisión Europea, el sistema fue diseñado para evitar una interrupción severa del suministro petrolero mundial, que podría tener repercusiones negativas para los países miembros y actores internacionales que dependen de la energía.

El mecanismo implementado obliga a revisar el precio tope cada semestre, calculando el nuevo umbral siempre en base a los registros de las 22 semanas anteriores y estableciendo ese límite un 15% inferior al promedio de la cotización de la referencia, el petróleo de los Urales, durante ese período. Se trata de la primera vez que este ajuste adopta un carácter automático y dinámico para dar respuesta rápida a los cambios en el mercado del crudo, reportó la Comisión.

Las sucesivas rebajas en el tope de precio, junto con la introducción de mecanismos automáticos, forman parte central de las estrategias de la UE para apenas permitir a Rusia obtener recursos provenientes de la venta de gas y petróleo, sin provocar una crisis en la oferta mundial. El medio explicó que la lógica detrás de la medida apunta a debilitar la capacidad financiera de Moscú para financiar lo que la Comisión describe como una acción militar ilegal en territorio ucraniano.

El régimen de sanciones impone restricciones no solo a la compra, sino también al conjunto de servicios logísticos y financieros que involucran el transporte y la comercialización de crudo ruso, afectando así a navieras europeas y a cualquier operadora con sede en la Unión Europea. Las medidas fueron diseñadas para disuadir el uso de rutas alternativas o subterfugios legales para sortear el tope de precios.

La Comisión Europea subrayó que la entrada en vigor del nuevo límite refuerza la posición de los Estados miembros frente a la agresión rusa y reafirma su compromiso de seguir ajustando los instrumentos económicos para responder al conflicto. Al mismo tiempo, la institución indicó que continuará monitoreando los efectos de la medida, con la posibilidad de realizar nuevos ajustes en las revisiones posteriores que dependerán de la evolución del mercado global del petróleo y de la situación en Ucrania.

Bruselas reiteró en su comunicado oficial que la estrategia de mantener bajos los ingresos por hidrocarburos para Rusia seguirá siendo una prioridad esencial, siempre con el objetivo de reducir la capacidad de Moscú para financiar acciones militares y de apoyar a Ucrania en el contexto del conflicto.