Expertos reclaman políticas públicas "urgentes" en Alfabetización Mediática e Informacional

La creciente amenaza de desinformación y la expansión de la inteligencia artificial han llevado a referentes en educación y comunicación a exigir acciones inmediatas que integren el pensamiento crítico y el uso responsable de la tecnología en los programas formativos desde etapas iniciales

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El contexto digital actual, caracterizado por la exposición constante a datos, noticias falsas, sesgos derivados de los algoritmos y amenazas recientes como los “deepfakes” o la clonación de voz, ha conducido a expertos de educación y comunicación a plantear la alfabetización mediática e informacional (AMI) como un eje prioritario en las políticas públicas. Según informó el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), Ignacio Aguaded, catedrático de la Universidad de Huelva y autor del libro “Políticas Públicas para la Alfabetización Mediática e Informacional. La acción política educomunicadora en Europa y Latinoamérica”, defendió que la AMI constituye en la actualidad una prioridad democrática y ha solicitado de forma explícita a gobiernos, instituciones educativas y agentes sociales el diseño y aplicación urgente de políticas públicas en esta materia.

El medio CAA detalló que en la presentación oficial del documento, Aguaded expuso la necesidad de una hoja de ruta clara y viable para guiar acciones que permitan enfrentar los desafíos de la inteligencia artificial y la desinformación. Durante el acto, también intervino el presidente del CAA, Domi del Postigo, quien recalcó el compromiso de este organismo con la promoción de la AMI. La guía, editada por el Grupo Comunicar, parte de un diagnóstico que describe una ciudadanía inmersa en un entorno hiperconectado y expuesta a permanentes riesgos vinculados al consumo mediático, lo que refuerza la idea de que la formación en medios ha dejado de ser complementaria para convertirse en una herramienta estratégica en favor de sociedades democráticas y plurales.

El equipo responsable de la guía está compuesto por académicos de reconocido prestigio internacional como Ignacio Aguaded, Miguel Ángel Ortiz-Sobrino (Universidad Complutense de Madrid), Manuel Fandos-Igado (UNIR), Natalia González-Fernández (Universidad de Cantabria) y Patricia de-Casas-Moreno (Universidad de Extremadura). Asimismo, forman parte Elizabeth Guadalupe Rojas-Estrada (México), Daniel Martín-Pena (Universidad de Extremadura), Ana María Beltrán-Flandoli (UTPL, Ecuador), José Vólquez (Utesa, República Dominicana) y Morella Alvarado (UCV, Venezuela). Estos colaboradores subrayan el papel de la AMI como motor vertebrador del desarrollo ciudadano, respondiendo a consensos académicos e institucionales avalados por organismos como la Unesco y la Unión Europea.

Tal como publicó el CAA, la obra hace hincapié en la necesidad de que niños, jóvenes y docentes reciban formación en pensamiento crítico, análisis de la información y uso ético de las tecnologías. Aguaded advirtió que el objetivo va más allá de la mera alfabetización digital y abarca la comprensión profunda del funcionamiento de los medios y su influencia en la toma de decisiones personales y colectivas.

El documento incluye un análisis comparado de políticas y proyectos en Europa y América Latina, con ejemplos que oscilan desde normativas impulsadas por la Unión Europea y planes nacionales, como los establecidos en Portugal, hasta iniciativas en crecimiento en Ecuador, Colombia, Perú, México o República Dominicana. Según consignó el CAA, el texto resalta avances, identifica carencias y difunde buenas prácticas, destacando a Brasil y Uruguay como referentes en la institucionalización de la AMI. Canadá y Australia se presentan, en la guía, como paradigmas consolidados a nivel internacional.

La obra, de acuerdo con lo publicado por el CAA, adopta una postura alejada del discurso alarmista o prohibicionista respecto a la tecnología. En cambio, los autores defienden una estrategia basada en la formulación de políticas públicas integrales, sostenidas en el tiempo y con una orientación participativa que involucre a todos los agentes sociales. Entre las propuestas destacadas figuran la introducción obligatoria de la educación mediática en los planes de estudio de escuelas y universidades, el desarrollo de programas de formación continua para docentes, el fortalecimiento del sector audiovisual público y el respaldo a la labor investigadora y al tercer sector. También se propone la creación de observatorios educomunicativos que contribuyan a que las decisiones políticas se tomen con base en datos y evidencias científicas.

Además, la guía dedica un apartado específico a explorar los retos derivados de la inteligencia artificial, alertando sobre los riesgos psicosociales, la manipulación informacional y el debilitamiento del pensamiento crítico, sin perder de vista las oportunidades que la IA puede ofrecer si se promueve un enfoque ético y pedagógico desde los primeros años de formación. “La peor estrategia es la tecnofobia; la clave está en educar para comprender y usar críticamente los medios”, destacaron los autores en la presentación, según recogió el CAA.

Aguaded propuso que la AMI ocupe un lugar prioritario en la agenda de parlamentos, gobiernos y administraciones, al considerarla fundamental para el fortalecimiento de la democracia, la cohesión social y la promoción de la ciudadanía crítica en el siglo XXI. Durante el evento, el presidente del CAA, Domi del Postigo, reiteró el compromiso del órgano regulador audiovisual de Andalucía en este ámbito y valoró el trabajo realizado en colaboración con expertos y colectivos vinculados a la educomunicación, según ratificó el propio CAA.

El documento contempla, además, la integración de la AMI en todas las etapas educativas y recomienda la evaluación constante de los programas implementados para garantizar su eficacia y actualización frente a los cambios tecnológicos y sociales. El enfoque del texto insiste en que la educación mediática requiere el compromiso conjunto de los poderes públicos, la comunidad educativa y el sector mediático, con miras a construir sociedades más resilientes frente a la desinformación y a los desafíos asociados a la inteligencia artificial.

De acuerdo con lo reportado por el CAA, otras recomendaciones incluyen alianzas entre instituciones educativas y medios de comunicación, iniciativas de colaboración con organizaciones de la sociedad civil y el impulso a campañas informativas que promuevan la sensibilización social en materia de alfabetización mediática. Este conjunto de estrategias se fundamenta en la evidencia científica y busca favorecer respuestas coordinadas ante los riesgos y oportunidades del entorno digital contemporáneo.