El exilio cubano en Miami anhela un golpe de Trump en Cuba similar al de Venezuela

Guardar

Miami (EE.UU.), 15 ene (EFE).- Entre los acordes de salsa que escapan de los bares y el olor a puro en las calles de la Pequeña Habana, en Miami, muchos en el exilio cubano anhelan una operación estadounidense en Cuba similar a la que sacó de Venezuela al presidente Nicolás Maduro, que algunos aseguran que estaría justificada por años de miseria y opresión bajo el régimen castrista.

"Aparte de la presión económica, la presión política, la presión militar, si hace falta una operación quirúrgica para sacar a los opresores, a los que mantienen el poder en Cuba, bendita sea", dijo a EFE el miembro de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), Luis Zúñiga, desde el despacho que esta organización posee en Doral, al oeste de Miami.

Son pocos los exiliados cubanos en Miami que quieren pronunciarse públicamente sobre la situación cada vez más crítica que atraviesa la isla, algunos de ellos por miedo a que sus familiares en Cuba puedan sufrir represalias por sus palabras, pero entre quienes no tienen miedo prevalece el apoyo a una operación como la que tuvo lugar en Venezuela el pasado 3 de enero.

Para Zúñiga, el éxito del operativo, que logró llevar a Maduro a los tribunales de Nueva York, no solo fue un triunfo estratégico, sino la validación de una tesis política: el derecho a la intromisión.

"Hay derecho a la intromisión en los asuntos internos de Cuba porque la dictadura aplasta, abusa, criminaliza a los cubanos arbitrariamente", dijo el opositor, antes de asegurar que si el régimen castrista se instauró "gracias a la ayuda de la Unión Soviética", otras superpotencias tienen derecho a ayudar a liberar Cuba.

Es el caso de Estados Unidos, país que históricamente ha ejercido presión sobre Cuba, pero que ha estrechado el cerco todavía más desde el regreso de Donald Trump a la presidencia.

El mandatario devolvió a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo poco después de llegar al poder, lo que conllevó nuevas sanciones financieras.

Además, para los cubanos en el exilio, el nombramiento de Marco Rubio, estadounidense con raíces cubanas y adalid de la línea dura contra la Habana, como secretario de Estado, fue otra declaración de lo que está por venir para la isla.

José Ramón Pérez Campos, cubano de padres exiliados, no cree que la caída de Maduro vaya a ser definitiva para Cuba, pero sí afirmó a EFE que cree que es un "eslabón muy sensible" de la cadena que mantenía con vida al régimen que ahora encabeza Miguel Díaz-Canel.

"Este corte con Venezuela lo pone en una situación sumamente difícil. Obviamente es el tipo de situación que, o buscas alternativas de cierta diplomacia conversacional, o no sé realmente a dónde van a parar", añadió sentado cómodamente en un sofá de una tienda de puros en la popular Calle Ocho.

Pérez Campos sugirió que ese cambio pasaría por abandonar el comunismo, pero duda que el régimen quiera perder el control, y denunció que el Gobierno cubano seguramente opte por seguir presentando a Estados Unidos como un enemigo al que responsabilizar de los problemas del país.

"Que ellos asuman de verdad su incapacidad y traten de hacer un cambio, o realmente no quedará más remedio que obligarlos a hacer ese cambio", indicó.

En caso de que eso sucediese, Pérez Campos dijo que las calles se llenarían de alegría y gran parte de la comunidad cubana estaría dispuesta a ayudar a reconstruir el país, que ahora está sumido en una crisis económica, energética y demográfica.

"¿Usted cree de verdad que uno está aquí por amor al arte, porque quiere? Nosotros nunca fuimos a un país inmigrante, al contrario", sostuvo.

A su lado, Álex Arellano destacó la figura de Rubio, al que definió como "el mejor secretario de Estado desde (Henry) Kissinger", y aseguró que quedará en la historia de Cuba si logra poner fin al régimen castrista.

El más radical fue José Ramón Cardona, dueño de un pequeño comercio por el que han pasado importantes personalidades como el actor Bill Murray o el jugador de la NBA Jimmy Butler, y que se atrevió a decir que Cuba sería libre a finales del próximo mes de abril.

"Queremos ya terminar esto", aseveró.

Y aunque lamentó las penurias que está pasando la población cubana por las sanciones internacionales, declaró que "esa es la única forma" de poner suficiente presión sobre el régimen para que acabe colapsando.

Hugo Barcia